Artículo de Joaquim Coll Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Catalunya, aires de normalización

El independentismo está de viaje de vuelta al autonomismo. No solo el 'procés' está muerto y enterrado, la secesión también ha desaparecido del horizonte

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Los participantes en la sesión de la mesa de diálogo de este miércoles.

Los participantes en la sesión de la mesa de diálogo de este miércoles.

El curso político en Catalunya se ha cerrado con la constatación de que el independentismo está de viaje de vuelta al autonomismo. No solo el 'procés' está muerto y enterrado, la secesión también ha desaparecido del horizonte. El miércoles pasado hubo dos reuniones de cariz económico y político de las que se pueden extraer conclusiones significativas. Le siguió el jueves el cese de Laura Borràs, que supone una derrota en toda regla para el separatismo más recalcitrante. Y, finalmente, la publicación de la encuesta del CEO, que sitúa al PSC como primera fuerza por delante de ERC, tanto en el Parlament como el Congreso, y al deseo secesionista con el apoyo social más bajo de los últimos años. Vayamos por partes. 

En la última reunión del Consejo de Política Fiscal entre el Ministerio de Hacienda y los consejeros autonómicos, el representante del Govern, Jaume Giró, salió visiblemente satisfecho. Catalunya recibirá 26.560 millones del Estado en 2023, lo que presenta un aumento de 3.100 millones más en comparación con este 2022. En realidad, el conjunto de las autonomías dispondrá de una financiación récord, que se eleva a 134.366 millones, un 24% más, gracias al crecimiento de la actividad económica pospandemia y a la actual inflación. En cualquier caso, hay que subrayar que el Govern de Pere Aragonès, cuyo 'conseller' de Economia es de Junts, participa desde mediados de 2021 en este foro multilateral, rompiendo así con casi un lustro de ausencias con las que se pretendía mostrar la ruptura con el autonomismo.

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La segunda reunión, políticamente más relevante, fue el nuevo encuentro de la mesa de diálogo con el Gobierno de España, aunque por parte del Govern solo asistieran los consejeros de ERC. Las demandas de amnistía y autodeterminación que, según los republicanos, habían de ser el objeto de la negociación, han quedado claramente orilladas, y sus representantes suscribieron una declaración en la que aceptaban “el compromiso político e institucional con la seguridad jurídica, el ordenamiento y los principios democráticos”, así como por “los avances paulatinos y concretos sobre la base de acuerdos públicos representativos de una mayoría amplia y transversal en el ámbito social y parlamentario”. En la Moncloa se mostraban satisfechos de que ERC ratificase su renuncia a la vía ilegal. Los acuerdos se circunscribieron al fomento del catalán y a la llamada desjudicialización del 'procés'. El amplio documento sobre el tema lingüístico sorprendió, porque podía haberse tratado perfectamente en el marco de una comisión bilateral, y no es una reivindicación que figurase en el pacto que firmó ERC para la investidura de Pedro Sánchez. Tiene un cariz autonomista porque, desde la óptica separatista, no aborda la naturaleza del conflicto político. Y en cuanto a la desjudicialización, se intuye que acabará teniendo como asunto estrella la reforma del Código Penal. La bronca en el Congreso está asegurada, porque la oposición acusará al Gobierno de anticipar el indulto por otras vías para los exaltos cargos de la Generalitat con causas pendientes por sedición, malversación, desobediencia, etc. A cambio, ERC votará a favor de las cuentas para 2023, con lo que Sánchez podrá exhibir fortaleza ante un PP crecido en las encuestas, pero que difícilmente accederá a la Moncloa si no se acerca mucho a la mayoría absoluta o la alcanza con Vox. No obstante, subsiste el interrogante sobre cuánto durará el regreso de ERC a la política útil.

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El destronamiento de Borràs supone también un avance en la normalización de la vida política catalana, porque no ha derivado en una crisis de Govern ni en la ruptura del grupo parlamentario de Junts. La expresidenta ha fracasado en su intento de chantajear a ERC, con la idea de que era víctima de una persecución judicial por razones ideológicas. La caída de uno de los iconos del independentismo más montaraz supone una buena noticia para los sectores de Junts que se identifican con la antigua Convergència, lo que de cara a las municipales abre un escenario de pactos transversales, con el PSC como posible gran beneficiado. Por último, la encuesta del CEO ratifica que vamos a un escenario electoral más abierto, con más posibilidades de desmovilización del votante independentista y de que sus partidos no sumen mayoría.