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Noelia y Carla, la danza evasiva-ansiosa

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Noelia y Carla, la danza evasiva-ansiosa

everton vila |unsplash

Ninguno sabíamos quiénes eran Noelia y Carla. Ahora media España sabe que son dos tiktokers con millones de seguidores en sus cuentas. Dos tiktokers cuya ruptura se ha convertido en el inesperado culebrón del verano. Y sabe también que, tras seis años de relación, Noelia y Carla se han hecho virales por una historia de cuernos.

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Seis años retransmitiendo su relación, su día a día, a través de sus cuentas de Instagram y TikTok: Hasta que el día en que Carla, hecha un mar de lágrimas, contaba lo siguiente:

"¿Sabes lo que es dar toda tu vida por una persona, no fallarla nunca, respetarla, cuidarla, perdonarla...? (…/…) "Una persona que durante seis años nunca quiere tocarte, siempre te rechaza, nunca quiere tener relaciones sexuales y, aun así, la perdono porque la amo… ¡y va la tía y me pone los cuernos! (…/…) "En una de esas fiestas en las que me dejaba sola, se iba al hotel de la otra mientras yo estaba aquí llorando con ataques de ansiedad”. Y luego seguía contando cómo se habían ido a Madrid a la fiesta del Orgullo, cómo Noelia había dicho que se iba al baño, cómo había desaparecido, cómo no daba señales de vida y cómo por fin Noelia aparece por la mañana en el hotel, con otra chica.

Noelia, poco más tarde, daba su versión: "Carla me dejo nada más llegar a Madrid. Y eso no justifica nada, pero el resto no es verdad. Yo me fui de la fiesta, pero no para estar con otra. No estaba a gusto y sí, me fui con Carmen y con sus amigos, pero dormí en el sofá”.

No voy a extenderme mucho en el tema, pero a partir de lo que va contando cada una se puede apreciar claramente que Carla tiene un perfil ansioso y Noelia un perfil evasivo, y que se han embarcado en un patrón relacional muy típico, y también muy destructivo: la danza del evasivo y el ansioso.

La danza del evasivo y el ansioso

Si sientes que siempre estás persiguiendo a una pareja o que te persiguen, es posible que te veas atrapado en un patrón de relación tóxico debido a conductas de evitación o ansiedad.

Las relaciones ansiosas-evitativas pueden explicarse a través de la teoría del apego. Esta teoría consta de cuatro estilos de apego: ansioso, evitativo, desorganizado y seguro. Estos estilos se forman cuando somos niños, a partir de las relaciones que mantenemos con nuestras figuras de apego primarias (padres o cuidadores) y continúan afectándonos en nuestras relaciones románticas adultas. Porque se convierten en los modelos de cómo damos y recibimos amor.

Los estilos de apego se clasifican en dos categorías principales: seguro o inseguro.

El estilo de apego seguro implica que una persona se siente cómoda expresando abiertamente sus emociones. Los adultos con un estilo de apego seguro pueden depender de sus parejas y, a su vez, dejar que sus parejas confíen en ellos. Sus relaciones se basan en la honestidad, la tolerancia y la cercanía emocional. La persona que manifiesta un apego seguro puede crear relaciones sanas y funcionales, pero no teme estar solo, y cuando toca estarlo no se siente ansioso por ello. Estas personas o dependen de la receptividad o aprobación de sus parejas y tienden a tener una visión positiva de sí mismos y de los demás.

Aquellos con estilos de apego inseguro se caracterizan por tener dificultades para cultivar y mantener relaciones saludables. Generalmente se clasifican como ansiosos, evitativos y desorganizados. En realidad la distinción no es tan clara, no hay una frontera delimitada.

En una relación, a veces una persona interpreta el rol del ansioso y otra el del evitativo, y luego los roles cambian. Si va a llamar a un grupo de personas "ansiosas" porque "buscan" la conexión cuando se sienten amenazadas, y “evitativas “a un grupo de personas porque tienden a "alejarse" cuando se sienten amenazadas, está sugiriendo que las personas ansiosas nunca demuestran evitación, y las personas evitativas nunca demuestran ansiedad… Pero sí pueden hacerlo, porque a veces los roles se intercambian.

• Los adultos ansiosos son personas que luchan con sentimientos profundos de baja autoestima y un deseo ferviente de ser amados y aceptados, de aprobación y estabilidad. Se esfuerzan por impresionar a sus parejas, son capaces de una tremenda generosidad emocional, pero también son controladores y celosos. Para los adultos con un estilo de apego ansioso, la pareja suele ser la "media naranja". El adulto ansioso a menudo busca la aprobación, el apoyo y la capacidad de respuesta de su pareja. La idea de vivir sin la pareja (o la idea de estar solo en general) le provoca altos niveles de ansiedad.

Las personas con este tipo de apego suelen tener una imagen negativa de sí mismos, mientras que tienen una visión positiva de los demás. Generalmente idealizan a la pareja y se autodevalúan. Piensan “no me lo merezco”, “antes o después me dejará”. Estas personas se mueven a partir de un fuerte temor al abandono. Y mantienen la idea, equivocada, de que cuanta más atención, cuidado y devoción le ofrezcan a su pareja, más complicado será para la pareja dejarles. Desgraciadamente, suele suceder al revés. La línea divisoria entre “atención, cuidado y devoción” y “control exigencia y celos” es fina como un tabique de obra, y es posible que en lugar de retener al amado le ahuyenten.

• Los adultos evitativos evitan el compromiso porque tienen miedo a ser asfixiados o controlados emocionalmente, y muestran un gran deseo de libertad y autonomía personal. Están desconectados de sus emociones y les cuesta ponerse en contacto consigo mismos. Desean tanto ser amados que lo temen. Así que se crean una especie de coraza emocional simbólica. No quieren depender de los demás, ni que los demás dependan de ellos, ni buscar apoyo y aprobación en los lazos sociales. Los adultos con este estilo de apego generalmente evitan la cercanía emocional. También tienden a ocultar o reprimir sus sentimientos. A menudo se perciben a sí mismos como “lobos solitarios”: fuertes, independientes y autosuficientes. No necesariamente en términos de contacto físico, sino más bien a nivel emocional. Pero esto no es más que una fachada: en el fondo no dejan de ser niños asustados porque su mamá no está.

• Los del apego desorganizado, o temerosos-evitativos, sospechan y desconfían de las emociones de otras personas y de su propia capacidad para mantener una relación romántica saludable. Al igual que los evitativos ,quieren conexión, pero que al mismo tiempo esa conexión les aterroriza: la pareja y la propia relación suelen ser fuente tanto de deseo como de miedo. Por lo tanto, envían muchas señales contradictorias y, por lo general, están muy confundidos y llenos de dudas. El tipo desorganizado tiende a mostrar comportamientos inestables y ambiguos en sus vínculos sociales. Estilo ducha escocesa: chorro de agua fría, chorro de agua caliente; hoy te adoro, mañana no respondo a tus llamadas.

¿Se atraen entre sí los evasivos y los ansiosos?

En resumen, sí. Tendemos a emparejarnos con personas que confirman nuestras creencias preexistentes sobre las relaciones. Se llama "sesgo de confirmación".

Para los ansiosos, si el evitativo les evita (valga la redundancia) es porque ellos no se merecen nada mejor. Para los evitativos, si el ansioso les persigue es porque las parejas se basan siempre en el control, el agobio y la persecución. Si el ansioso encontrase a una persona que le amara, probablemente no le atraería, y lo mismo le pasaría al evitativo si encontrara a una persona sana y libre en sus relaciones. Porque buscan personas que confirmen sus creencias profundas.

Las personas ansiosas eligen parejas que no les darán lo que quieren. Como resultado, se aferran a ellos, lo que significa que nunca tienen que rendirse al acto de recibir, que requiere soltar el control y abrazar lo desconocido. Tampoco tienen que enfrentar el miedo de ser vistos como realmente son. Si siempre están dando, siempre están actuando. Así que eligen parejas que siempre reciben. Y se mantienen en "la trampa de la validación".

La trampa de la validación es un patrón cíclico de necesidad de probarse a sí mismo ante otra persona para obtener la aprobación y experimentar una afirmación de validación de su valía, que probablemente nunca recibió cuando era niño. Por eso los ansiosos, siempre dan. Ahora cobra sentido lo que decía Carla: “¿Sabes lo que es dar toda tu vida por una persona, no fallarla nunca, respetarla, cuidarla, perdonarla…?” Sí, Carla, sé lo que es: eso es ser una ansiosa de manual.

Es difícil salir de este patrón. Porque, si lo haces, no sabes quién eres o cómo defender tu “derecho” a ser quien eres, necesitar lo que necesitas o querer lo que quieres. Si te atreves a recibir en lugar de dar, tienes que averiguar qué es lo que quieres tú, no lo que quiere el otro. ¿Quién eres tú de verdad? ¿Qué te mereces? Esa segunda pregunta les da mucho miedo a los ansiosos. Porque en el fondo creen que no merecen nada.

Por otro lado, las personas evitativas realmente están ansiosas. Si no se sintieran ansiosos, no serían evitativos. Sí, es paradójico, pero déjenme explicarlo: Las personas evitativas tienen diversos grados de conciencia en torno a su ansiedad, qué creen que es y cómo llegaron a ella. Si un adulto es desdeñoso y evitativo, es porque desde pequeño se le enseñó a reprimir y distanciarse sistemáticamente de sus emociones. Al final tiene tanto miedo a sentir o a dar que se aparta de sus propias necesidades. Eso no quiere decir que en el fondo no desee sentir, amar y dar. Pero no se atreven a reconocerse como lo que son: personas necesitadas de amor y pertenencia, como lo somos todos los humanos. Y atribuyen la mayoría de sus conflictos internos a circunstancias externas.

Por eso Noelia hablaba de que “la rutina había acabado con la relación”, en lugar de atreverse a decir que de la relación se apartó ella solita.

Las diferencias entre un evitativo y un desorganizado es que los segundos sí que suelen ser conscientes de su conflicto interno, y los primeros no. Pero los desorganizados experimentan mucha confusión en torno a sus emociones y luchan por controlarlas.

En última instancia, todos nosotros y nosotras intentamos de adultos obtener el amor, pero si no lo no tuvimos cuando éramos niños, no sabemos manejarnos bien de adultos. Entonces elegimos a parejas imago.

La pareja imago es alguien que replicará tus relaciones de apego pasadas. Si tu padre o tu madre eran personas poco accesibles emocionalmente, elegirás una pareja evasiva y repetirás el patrón infantil. Si tu madre o tu padre era intrusivo y controlador, elegirás una pareja ansiosa. Inconscientemente, estás tratando de “corregir” lo que salió mal en tu pasado. Repetir el mismo escenario a ver si cambias el final de la obra. Pero en lugar de arreglar algo, continúas el ciclo.

¿Sientes que siempre estás saliendo con el mismo tipo de persona?

Tal vez te encuentres de nuevo en los mismos viejos patrones, con parejas que se comportan así:

PATRÓN 1:

• No te aprecia y da por sentada tu generosidad. Esperas que tú des, y des, y des… Y siempre recibe, no da.

• Te ama locamente un día y luego desaparece sin explicación al siguiente

• Te trata como a una pareja íntima, pero evita las relaciones sexuales. (exactamente lo que hacía Noelia, que había cortado las relaciones sexuales con Carla, pero pasaba 24/7 junto a ella)

• O, al contrario de lo anterior: Solo parecen interesados en el sexo, y te excluyen de otros aspectos de sus vidas

• Evita etiquetar la relación y te hace sentir neurótico/a cuando le dices que tú necesitas saber exactamente de qué va lo vuestro

• Se comporta de una manera innecesariamente reservada y no comparte contigo muchas facetas de su vida… ES UN EVASIVO, como Noelia.

O un desorganizado,

PATRÓN 2:

• Controlador, intrusivo, monitorea cada movimiento que haces: te espía al móvil, se pone nervioso si tardas mucho en ir y volver del baño, quieres saber a todas horas dónde estás… ( Exactamente lo que hacía Carla)

• Extremadamente exigente y nunca te deja espacio

• Exageradamente sensible, se toma todo a la tremenda, crea un drama de cualquier cosa ( tal y como hizo Carla, cuando creó un drama de una simple noche de fiesta)

• Negativo, e interpreta la mayoría de las situaciones como tales ( es lo que hizo Carla, interpretó que Noelia y Carmen habían tenido sexo, ni se le pasó por la cabeza que Noelia hubiera podido dormir sola)

• Irrespetuoso: No respeta tus límites o tu necesidad de espacio (Carla le leyó el móvil a Noelia) • Espera que le leas la mente y explota cuando no lo haces

• Caliente un minuto y frío al siguiente… ES UN ANSIOSO. Como Carla.

Cuando dos personas con apego inseguro – como Carla y Noelia, ansiosa y evasiva - se conocen e inician una relación, podemos dar por hecho que no se va a ser una relación sana, y que ambas personas intentarán controlar la relación, cada una a su manera. Una persiguiendo, la otra huyendo. No habrá confianza mutua, ni límites claros ni espacios delimitados.

En una pareja, los ansiosos implementan COMPORTAMIENTOS DE PROTESTA. Por ejemplo:

1. Contacto excesivo: (es decir, agobiarte a mensajes, llamadas, requerimientos) seguido de retiro punitivo (desaparecer de pronto sin avisar).

2. Llevar la cuenta de la relación: En una discusión suelen decir “pues tú dijiste” o “tú hiciste”. En lugar de centrarse en el aquí y ahora, traen al presente situaciones pasadas, como si lo apuntaran todo en una libreta.

3. Diversas formas de manipulación emocional y chantaje sentimental. Lágrimas, rabietas, sobreexigencias, luces de gas…

Las parejas evitativas, por otro lado, usan ESTRATEGIAS DE DESACTIVACIÓN.

1. Sus palabras y sus acciones no concuerdan: Por ejemplo, expresando verbalmente una evitación del compromiso, pero actuando comprometido o viceversa. Él dice: “no, no somos novios, no pongamos etiquetas a la relación”, pero te invita a pasar San Valentín en un hotelito con encanto. O, al contrario, él dice “sí, claro que somos novios”, pero el día de tu cumpleaños se va con los amigos a ver la Champions.

2. Centrarse en los defectos de su pareja. Se concentran antes en lo negativo que en lo positivo. Es una forma de autoconvencerse de que no están enamorados.

3. Suspirar por el "que se escapó", en lugar de estar completamente presente en la relación actual. Hablar constantemente de su ex y seguir manteniendo contacto con él o ella.

4. Evitar la intimidad emocional en una relación actual, evitando etiquetar la relación, por ejemplo.

5. Híper o hipo sexualidad. O bien mantienen relaciones sexuales contigo, fantásticas, increíbles, pero te excluyen del resto de su vida. O bien te quieren constantemente en su vida, te presentan a su familia y realizan muchas actividades contigo, pero no mantienen sexo ( exactamente lo que hacía Noelia).

En todos los casos, se trate de comportamientos de protesta ( propios de ansiosos) o de estrategias de desactivación(propios de evasivos) , estas defensas emocionales no funcionan. En cambio, solo alimentan el ciclo.

¿Puede funcionar una relación ansiosa-evitativa?

Sí, pero requiere trabajo.

Cada persona en la relación debe comprender cómo comunicar sus necesidades sin activar las defensas emocionales de su pareja. Cuando las comunicaciones se convierten en discusiones, es fácil rozar las partes más crudas de cada uno. Inevitablemente, queda atrapado en una espiral descendente inevitable. Bronca segura.

¿Cómo puedes comunicarte mejor? Comienza reconociendo los desencadenantes verbales de tu pareja y aprende a evitarlos.

Los desencadenantes verbales son el tipo de frases que a veces soltamos en discusiones y que pueden llevar a la situación a un punto límite.

Desencadenantes verbales que no debes usar con evasivos.

Evita frases del tipo: “Te conozco mejor de lo que te conoces a ti mismo” “No dirías/necesitarías/harías eso, si realmente me amaras”; "No pasa nada, estoy bien”. “Si tengo que preguntar, entonces no cuenta". “Mantener [ tus amigos, tu diario, tu cuenta de correo, tus pensamientos…] en privado significa que me estás mintiendo/engañando”; "Si no puedes darte cuenta de eso, entonces no me conoces en absoluto".

Recuerda, los Evasivos NECESITAN espacio para sentirse seguros. Y ese espacio se refiere tanto al espacio físico como al mental. Ayúdales a sentir la tranquilidad que buscan. No les agobies.

Frases que sí puedes usar con una persona evasiva: “Hemos hablado de esto, me has dicho las formas en que estar en una relación puede ser difícil para ti. Entiendo que esto no se trata de mí. Haz lo que necesitas hacer. Estaré aquí."; “Me gustaría que pudiéramos expresar sus necesidades con mayor claridad, manteniendo la calma y una actitud de amor”.: “Estoy segura de que la relación es importante y vale la pena el esfuerzo”.

Demuestra que no quieres cambiarlos o controlarlos señalando cosas específicas que te encantan de ellos. Muestra siempre respeto y constancia, pero no les persigas. Si no te responden a un mensaje, espera. Ya te llamarán. Una cadena de mensajes solo conseguirá que se replieguen cual tortuga en su caparazón. (Tal y como sucedió cuando Carla empezó e enviar una cascada de mensajes a Noelia, y Noelia desconectó el teléfono).

Desencadenantes verbales que no debes usar con desorganizados.

El otro tipo evitativo, los desorganizados, también puede sentirse molesto por cualquiera de las frases anteriores, o por todas ellas. Pero, además, les molestarán mucho las declaraciones que son intencionalmente ambiguas, como por ejemplo “Te amo, pero nunca podría estar realmente contigo”, porque pueden hacer que se cuestionen su propia intuición y realidad: o usted le ama o no quiere estar con él/ella, pero ambas cosas a la vez no pueden ser.

No se les ocurra decirles algo como: “Eres demasiado intenso. Has perdido el control de ti mismo” ( no es cierto) ; “No tienes idea de lo que estás hablando” ( sí lo sabe) ; “Sé que me mientes” (no lo sabes, el único que puede saberlo es él o ella).

A los desorganizados hay que darles las cosas claras, esperar y armarse de paciencia. Y hacerles sentir que mantienen el control, no que usted les controla.

Desencadenantes verbales que no debes usar con ansiosos:

No diga: "No sé por qué estás tan molesto, no es gran cosa". “Necesito un tiempo a solas para pensar en ello”. “No sé por qué me siento así”. Frases de este tipo, o simplemente quedarse en silencio, solo crean más ansiedad.

En su lugar: "Está bien, ya superaremos esto". “todo estará bien”, “tranquilo, ahora tenemos una crisis, pero nuestra relación es fuerte”.

Con los ansiosos, permanezca tranquilo. Sobre todo, escuche lo que tengan que decirle. Reafirme que lo que dicen y piensan es importante para usted. Cuando lloren, permítales llorar. Sí, a veces es agobiante, pero para ellos es importante. Por muy exagerado que le pueda parecer todo, para su pareja es importante lo que cuenta. Permita que se desahogue. No le interrumpa y, sobre todo, no niegue sus sentimientos. Quizá no se correspondan con la realidad, pero es lo que él o ella siente.

Pero ¿qué sucede si sufres demasiado y ya no aguantas más?

1. En primer lugar, define que es lo que quieres. ¿Qué no te sienta bien en tu relación? ¿Qué sentimientos o comportamientos desearías que sustituyeran a los sentimientos o comportamientos que te hacen daño ahora? No solo pienses en ello. Escríbelo. Dibújalo. Haz que estos pensamientos sean reales de alguna manera. Ya has comenzado a establecer límites.

2. Prueba a ser valiente. Sé el cambio que quieres ver. Plantéate a tu pareja exactamente lo que quieres. Tu pareja lo aceptará o se alejará. Si eso sucede, lo mejor que puedes hacer es dejarle ir.

3. Deja de actuar desde una posición de "potencial percibido". Muy a menudo, nos aferramos a cosas (personas, lugares, trabajos, ideas, identidades) que ya no nos sirven porque pensamos que hay “mucho potencial”. Que con esfuerzo y amor podríamos convertirlo en otra cosa. Pero no puedes perseguir una fantasía como el burro que persigue la zanahoria al final del palo. Estás construyendo tu propia realidad alternativa. El problema es que no puedes controlar la realidad de tu pareja. Ahí está la semilla del descontento de ambos.

4. Deja de evitar tus propios problemas tratando de resolver los de otra persona. Esto se aplica a las personas con todos los estilos de apego inseguro. Tendemos a proyectar nuestro propio conflicto interno hacia afuera en las personas más cercanas a nosotros. ¿Por qué? Es más fácil que confrontarlo dentro de nosotros mismos. Lo que quiero decir es que el agujero que estamos tratando de llenar no tiene fondo, siempre y cuando sigamos buscando algo fuera de nosotros para llenarlo. Quizá, por ejemplo, Carla debería concentrarse menos en “dar toda tu vida por una persona, no fallarle nunca, respetarla, cuidarla, perdonarla...” y pasar a “dar toda tu vida por tu dignidad, no fallarse nunca a una misma, respetarse, cuidarse, perdonarse... a sí misma”

Cuándo dejar una relación ansiosa-evitativa.

No es saludable para nadie permanecer en una relación tóxica. Puede que hayas intentado tratar a tu pareja de acuerdo con su estilo de apego, puede que hayas evitado sus desencadenantes verbales… pero a veces no es suficiente. Debes ser emocionalmente honesto contigo mismo y con tu pareja, y admitirlo.

Probablemente te aferres a esta relación porque ves el potencial en ella. Pero si no puedes ser la persona que quieres ser, porque te pasas el día pendiente de otra, entonces eso no está funcionando.

Deja de pensar: ¿Qué haría mi pareja sin mí? ¿Me echaría de menos? En su lugar, pregúntate qué nuevas posibilidades te brindaría una vida sin tu pareja. ¿Quizá serías más feliz?

Analiza cómo te sientes y escucha tu cuerpo Detente y pregúntate, sinceramente:

• ¿Te ves feliz con esta persona en el futuro?

• ¿Te sientes seguro diciendo lo que piensas?

• ¿Tenéis objetivos similares a largo plazo?

• ¿Tenéis valores similares?

• ¿Vuestra vida sexual es buena?

• ¿Vuestra comunicación, vuestra compatibilidad espiritual, es buena?

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Si estás respondiendo negativamente a estas preguntas, has encontrado tu respuesta. Creo que el cuerpo sabe cuándo es el momento de dejarlo ir. Recuerde que cuando todo se ha perdido, todo queda por ganar. Y que en realidad, no has perdido nada: has ganado un mundo infinito de posibilidades.