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Jurados y Mohedanos, Carrascos y Flores… ¿Qué es un sistema familiar reconstituido?

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Jurados y Mohedanos, Carrascos y Flores… ¿Qué es un sistema familiar reconstituido?

Hay peleas, juicios, abandonos, infidelidades, herencias, adicciones, celos, envidias, traiciones... El coctel para una buena serie de Netflix. Pero como la realidad supera la ficción, la familia extensa de “la más grande” ha ido narrando sus dramas en platós, revistas o realities. Y todo esto nos da para explicar qué es terapia sistémica familiar… Y algunas cosas más.

La historia entre Enrique y Rocío empieza en la Valencia de principios de los años 60. Rocío Jurado actuaba en la ciudad y, cuando salía del teatro ,se encontró con que la esperaba, en la salida de artistas , un joven moreno de ojos verdes y cabello rizado , uno de los hijos de los dueños de la famosísima perfumería Las Barcas. Enrique era un chico guapísimo y de familia de muchos posibles. Pero por una parte él era “un tarambana, un mujeriego y nos pasábamos el día peleándonos”, según palabras de la propia Rocío, y por otra la familia de él no veía con buenos ojos el matrimonio entre un chico de buena familia y la hija de un zapatero remendón. Si hablamos de la posición que ocupa cada miembro en el sistema familiar, Enrique ocuparía lo que en psicología sistémica se ha dado en llamar “el niño dorado” (o la niña dorada). Es el hijo o hija de quien se espera que cumpla con las expectativas y esperanzas de sus padres, aunque ello suponga que se le nieguen los deseos y expectativas propios. Rocío jurado y Enrique García Vernetta estuvieron las friolera de catorce años juntos, que se dice pronto. Quiero decir que, en el fondo, aunque no estuvieran casados, podemos situar en un esquema relacional a Enrique García Vernetta como su marido. Su marido en términos de relación, pero no en términos oficiales, puesto que Enrique García Vernetta no quería casarse. Tres ultimátums le dio Rocío, tres. O nos casamos o te dejo.

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Finalmente, Rocío se casó con Pedro Carrasco. Según las memorias de Enrique , Rocío se casó con Pedro Carrasco seis meses después de haber estado con él, pues en realidad Rocío simultáneo a Carrasco y a García vernetta. Si nos fijamos en fotos de ambos a la misma edad, Pedro y Enrique se parecían muchísimo, y podían haber pasado por hermanos. Es muy curioso cuando esto sucede, porque lo que parece es que la persona que ha cortado la relación la reemplaza con otra persona que se parece físicamente y pone a la segunda persona a cumplir el mismo rol que cumplía la primera.

Parejas hacia dentro y parejas hacia fuera

Pero si la relación con Enrique había sido una relación “hacia dentro” (no se implica en la relación a personas ajenas a ésta) la relación con Pedro se hace “hacia afuera”. Todo el proceso de la relación se va contando en reportajes y entrevistas. El noviazgo, la boda, el embarazo, el parto de la niña, la relación conyugal.

Estas parejas que cuentan “hacia fuera” toda su intimidad y que hoy puede usted encontrar en redes sociales, en perfiles de Instagram o de Facebook en las que se narra

toda la vida, día a día, son parejas narcisistas. Y esta obsesión por mostrar, cara a la galería, una enorme felicidad oculta es muchos problemas en la relación. No en vano, la relación Carrasco- Jurado es una “relación rebote”, que parte del fracaso de una relación anterior y que se inicia inmediatamente después de la previa.

Cuando narras tu relación “hacia fuera” tus seguidores o tus fans pasan a ser espectadores activos de una relación en la que también participan: os dicen lo guapos que estáis, lo buena pareja que hacéis o lo mucho que envidian y admiran vuestra idílica relación. Pero un perfil repleto de momentos de felicidad o una pareja que cuenta toda su vida a los periodistas ( como hacían la Jurado y Carrasco) no significa que no haya problemas en la relación, más bien al contrario. Un estudio dirigido por la investigadora Lidia F. Emery, de la Universidad de Northwestern concluyó que las personas con mayores índices de ansiedad eran las que más buscaban visibilidad en las redes sociales Esta exhibición les sirve para compensar su propia inseguridad. Cuanto más insegura se siente una pareja respecto a su relación, más tiende a hacerla visible en el plano virtual. Y más felicidad muestra en redes, para compensar la felicidad que no tiene.

Diga lo que diga la serie de Telecinco, en realidad Rocío jurado se separa de por dos razones. (Esto lo contó ella, al menos, en una entrevista). La primera razón era el dinero. Por mucho que se diga que Pedro trabajaba en una inmobiliaria, este cargo era más simbólico que otra cosa. Rocío no dejaba de ser una mujer tradicional y chapada a la antigua y para ella era difícil admitir que tenía un marido que vivía del dinero que ella ganaba. La segunda fueron las infidelidades de Pedro. Una de ellas en particular le dolió muchísimo a Rocío. Nunca dio el nombre de la concuerna, pero se supone que fue, precisamente, Raquel Mosquera. Si ustedes se fijan en fotos de Raquel Mosquera de joven y en fotos de Rocío Jurado de joven no dejarán de advertir el parecido. De nuevo se hace la sustitución: Pedro Carrasco sustituye a Rocío por una mujer que se le parece. Pero en versión ligeramente más joven

El síndrome de Rebeca

A esto se le llama “el síndrome de Rebeca”. Cuando una persona busca en una nueva pareja una copia, un clon, de una pareja anterior , repitiendo el mismo patrón relacional y buscando alguien que incluso puede ser físicamente semejante. Una de las cosas en las que debemos fijarnos es en el hecho de que Pedro Carrasco ya viviendo con Raquel Mosquera mantenía un contacto estrechísimo con Rocío. De hecho, tenía las llaves de su casa y aparecía por allí cada día, tal y como ha contado Rocío Carrasco.

Iniciar una relación con otra persona cuando aún no has cortado por completo el vínculo con tu ex es el escenario garantizado para el conflicto. Inevitablemente, se crean triangulaciones: celos por parte del o la reemplazante de la pareja hacia la anterior pareja sentimental. Celos retrospectivos que pueden convertirse en patológicos. Por ejemplo, el hecho de que Raquel Mosquera esté intentando continuamente demostrar que Pedro Carrasco le amaba a ella más que a Rocío jurado demuestra una enorme inseguridad.

Pero... ¿Intentó volver Rocío Jurado con Pedro, como afirma Rocío? Probablemente, y él con ella. En parejas que no han sabido cortar el vínculo (y esto se ve aquí en el hecho de que Rocío no le negara la entrada a Pedro a su casa) es frecuente el intento de retornar la relación, de intentar resucitar a un cadáver, por muy muerto que uno sepa que esté.

Después, cuando Rocío se casa con Ortega Cano se añade otro miembro a este complicado esquema, y la situación empeora todavía más. Y, de aquellos barros, estos lodos

Las familias mecano

Cuando dos personas deciden edificar una nueva familia e incorporan, uno o ambos, hijo/s de una relación previa, comienza un complicado proceso de ensamblaje donde las piezas pueden no encajar desde un primer momento. A eso le llamamos familia mecano.

En las familias mecano se hará necesaria la flexibilidad de los adultos para acomodarse a la nueva realidad, y para ayudar a sus hijos e hijas a cumplir el proceso de integración y adaptación a la nueva familia de la manera lo más armoniosa posible. Pero a veces hay que integrar también a otra gente: abuelos, tíos, primos…

Las familias reconstituidas se definen como “aquellas estructuras familiares en las que uno o ambos miembros de la pareja, han tenido al menos un hijo de una relación previa” (Gorell-Barnes, Thompson y Burchart, 1997).

Desde esa perspectiva existen 4 tipos de familias reconstituidas: Padre con hijos que se une a otra mujer. Madre con hijos que se une a otro hombre. O cuando cada miembro de la pareja trae sus propios hijos a la nueva unidad familiar. Y este tercer tipo puede ser combinado con cualquiera de los tres tipos anteriores de familia, para crear el cuarto.

Las familias reconstituidas parten siempre de una situación traumática: una separación/divorcio, una defunción o un abandono. Es decir, se parte de la elaboración de un duelo, sea cual sea la naturaleza de la pérdida. Y este duelo han de vivirlo tanto adultos como menores.

La terapia familiar sistémica es un enfoque terapéutico que, partiendo de una orientación global e integral, analiza los sistemas familiares y sus subsistemas (pareja, individuo, hijos) y otros grupos sociales significativos. Así fija el origen de los conflictos y propone cambios en las dinámicas de estas relaciones. Busca soluciones. No solo análisis.

Esta terapia se basa en la Teoría General de Sistemas. Una teoría del filósofo y biólogo Karl Ludwig von Bertalanffy. Una teoría que, llevada a la filosofía, busca entender la familia como un sistema. Un sistema con límites y partes relacionadas e interdependientes, en el que el cambio que afecte a una de esas partes tiene efectos sobre las demás.

A nivel terapéutico, hay que plantearse la posibilidad de que uno o ambos miembros de la pareja hayan iniciado una nueva relación sin haber superado antes la pérdida del anterior matrimonio. Hay un miembro que sigue en duelo. Por otro lado, a veces no se quiere ver ni reconocer el conflicto que se les plantea a los hijos cuando la

construcción de la nueva familia se inicia sin tener en cuenta el momento del duelo en que se encuentran.

Desgraciadamente en nuestra sociedad actual, esto es bastante común: Niños y niñas que aún sufren por el divorcio de sus padres y que se ven obligados a aceptar a las nuevas parejas de sus progenitores, e incluso a convivir con ellos.

Por eso el hecho de que haya hijos desde el inicio de la relación puede interferir en la creación de la nueva relación. Bien porque los hijos son pequeños y requieren una dedicación a tiempo completo o porque los hijos son adolescentes y plantean conflictos de lealtad respecto a sus padres primarios.

Digo “padres primarios” y no digo “padres biológicos” porque no siempre lo son. Por ejemplo, una niña que haya crecido desde pequeña con el novio de su madre puede sufrir mucho si esa relación se rompe, incluso si ese hombre no era su padre biológico.

Otro de los desafíos que han de asumir las familias reconstituidas es definir la organización de los roles del padre/madre biológica y del padrastro/madrastra en la crianza de los hijos. Y los mismo se aplica si hablamos de parejas del mismo sexo, por supuesto.

Es importante que el padre/madre primaria sea el referente principal de su/s hijo/s durante las primeras etapas de la nueva familia. No se puede forzar a ningún niño o niña a que de pronto se vincule con la nueva pareja de su padre o madre. Por definición no sale bien, y crea conflictos.

La mochila

En una relación que parte desde la ruptura de la relación anterior, cada miembro de la pareja lleva su mochila. La mochila incorpora creencias, mitos y rutinas de su familia de origen, y también de su anterior matrimonio. Por ejemplo, usted puede pensar que una cena con pizza y coca cola es un crimen nutricional, pero si los hijos de su marido llevan años cenando eso, no espere poder imponer sus creencias alimentarias, por mucho que esté probado que la opción que usted propone sea la más sana. O si su hijastro o hijastra no ha hecho una cama en su vida, no espere usted que la haga en su nuevo hogar.

La nueva familia reconstituida debe asumir gradualmente una identidad propia. Y eso es complicado porque la familia reconstituida supone un entramado amplio y complejo de intercambio y experimentación de relaciones interpersonales.

Los niños de estas familias tienen muchos referentes familiares, y a veces se les imponen conflictos de lealtades que obligan a que los niños elijan. Por eso Rocío Flores elige a su madre contra su padre o Gloria Camila elige a su padre contra su hermana. Son decisiones que han tenido que tomar siendo niñas, y que les condicionarán para todas sus vidas adultas. Pero son decisiones traumáticas.

Idealmente en una familia reconstituida donde ambos cónyuges hayan tenido un divorcio previo a la constitución de la familia, los hijos de ambos deberían tener como referentes a sus dos padres biológicos o primarios, o a sus figuras primarias (si hablamos de parejas del mismo sexo), aunque estén divorciados. También son referentes su(s) hermano/s de sangre, el padrastro/madrastra, y el(los) hermanastro/s- a/s.

La red vincular

Armonizar lo que llamamos la red vincular familiar (una red que incluye no solo a papa, mamá y los niños, sino a la anterior pareja, los anteriores suegros, los abuelos de los niños, los tíos de los niños…) puede resultar en conflictos muy dramáticos, tal y como nos está mostrando todo el drama montado en torno al clan Jurado.

Las dificultades del pasado pueden desencadenar conflictos de lealtades y/o triangulaciones. Este es quizás el reto más complejo que han de afrontar los miembros adultos de la familia reconstituida. Y creo que todo el lío de los carrasco- Jurado-Flores- Mohedano- Benito- Mosquera y demás parentela nos lo está demostrando.

Antes de que se inicie la convivencia con una familia mecano, se puede trabajar con los miembros de la futura familia reconstituida. Porque una familia reconstituida debe saber lo que le espera, y partir de información y concienciación sobre las características y circunstancias que rodean este tipo de familias. También se les puede ayudar a concretar expectativas realistas. Y ofrecerles recursos y alternativas para enfrentar situaciones futuras. Así se evitarían celos y envidias, que inevitablemente surgen si determinados temas no se han hablado antes.

Por eso es importante educar a los adultos acerca de los duelos, los conflictos de lealtades, la ansiedad y el miedo que sus hijos pueden vivir.

Los conflictos de lealtades

Los conflictos de lealtades son situaciones naturales que se enfrentan al pasar de una etapa a otra en la vida de cualquier persona. No son problemas si se saben enfrentar, pero pueden ser muy difíciles de llevar si a uno no le han advertido, por ejemplo, de que es completamente normal que un niño pequeño tenga rabietas y problemas de sueño cuando deja de dormir en su casa de toda la vida, o que también es normal que un/ a adolescente te suelte un “cállate, que tú no eres mi madre” (o mi padre) cuando está enfadado.

Todos los sentimientos de todos los miembros de la familia reconstituida han de ser legitimados. Es normal que uno eche de menos a su antigua pareja, incluso si es muy feliz con la nueva, porque los vínculos de larga duración no se rompen de un día a otro. También es normal que los hijos e hijas que han vivido un divorcio desconfíen de la nueva pareja de su padre o madre, puesto que se les ha enseñado que las relaciones no duran para siempre, Y, por lo tanto, es esperable que no se quieran apegar a una nueva persona.

Todos los integrantes de la nueva familia deben sentirse en libertad para sentir, opinar, pensar y decir lo que se le viene a la cabeza, desde el respeto siempre. Y deben sentir que su familia es un lugar donde se les ofrece recursos y alternativas para enfrentar las dificultades. Si no lo sienten así, entonces hay que llamar a un terapeuta sistémico.

La postconyugalidad y el juego relacional

La postconyugalidad (Silva & Valderrama, 2015) es un término que se refiere al hecho de que un “rematrimonio” implica cambios que los miembros de la familia en ocasiones no han considerado. Reglas que “intentan” funcionar y que no funcionan porque se niegan los cambios, los duelos, las pérdidas. Volvemos al ejemplo de la pizza. Si en su anterior familia se cenaba siempre pizza delante de la tele, pero su nueva pareja odia la pizza y la tele, va a haber un conflicto entre sus hijos y su nueva pareja. O si su hijo adolescente está acostumbrado a jugar con la consola en la tele del salón y su nueva pareja detesta de corazón los videojuegos, habrá que sentarse y hablarlo.

El concepto de juego relacional se usa para describir las pautas que suelen aparecer en familias reconstituidas. “El termino juego genera asociaciones inmediatas con las ideas de grupo, equipo, individuos (jugadores), posiciones (mando, soldado, ataque, defensa), estrategias, tácticas, movidas, habilidad, alternación de turnos” (Selvini et al., 1990, p. 161)

Si partimos de que cada familia “juega”, podemos hacer una lectura de diferentes movimientos y “jugadas” recurrentes en familias reconstituidas. Patrones y conductas que se repiten, como en el ajedrez. Y eso nos permite anticiparnos a posibles problemas.

Tipos de padrastro/ madrastra

Los reconstructores. Para ellos la familia nuclear representa un ideal. Son personas que intentan minimizar las diferencias entre los dos modelos familiares. No las quieren ver. Intentan ser padres-sustitutos. Esto suele fallar, porque se olvidan de que sus hijastros ya tienen padre o madre. Un ejemplo de “madrastra reconstructora” lo vemos en Raquel Mosquera. El día en que Pedro Carrasco va a ver a su hija, después de dos años sin hablarse, y pretende tener una conversación en profundidad, Raquel le acompaña. Ese no era el lugar de Raquel, puesto que ella no es la madre de Rocío.

Los que esperan: Son personas que se dan cuenta de la necesidad de buscar nuevas fórmulas para sus relaciones personales. Para ellos la familia nuclear no representa un ideal, sino un modelo. Ocupan el lugar de amigo para sus hijastros. Esperan, con el tiempo, crear un vínculo profundo con sus hijastros/as

Los innovadores: son los que tienen como prioridad crear algo nuevo. Para ellos la familia nuclear no representa ni un modelo ni un ideal, su objetivo es crear un nuevo estilo de vida familiar. En este tipo de modelo, el padrastro o madrastra ocupa el lugar de nueva pareja del madre o padre, no el lugar del padre o la madre. Adoptan el comportamiento de un tío o incluso un abuelo que cuida de los niños cuando habitan su espacio físico y sólo entonces sienten alguna responsabilidad hacia ellos (Levin, 1994).

Los destructores: Padrastros o madrastras abusadores sexuales, abandónicos, negligentes o maltratadores. Una pesadilla que puede destrozar la vida de un niño o niña

Entonces, ¿cómo evitar dramas y conflictos en lo posible?

- Tomando consciencia sobre los sentimientos de duelo, pérdida y cambio” en los hijos e hijas: Hay que respetar sus sentimientos, no solo de tristeza, también de miedo, desconfianza, ira y resentimiento. Respetar sus tiempos, no esperar que te acepten desde el primer día. No precipitarse a la hora de integrarlos en el nuevo hogar

- Estableciendo normas de convivencia, anticipándose a nuevas situaciones: Se deberá hacer un listado de normas y reglas familiares, especialmente con respecto a la crianza de los hijos del nuevo cónyuge. Si eres el padrastro o madrastra, no impongas cambios bruscos en rutinas o costumbres, por horrible que te parezca que tu hijastro cene pizza o vaya a dormir con la luz encendida. Se puede también acordar que el padre que tiene la custodia es el principal responsable del control y disciplina de sus hijos e hijas hasta que el padrastro o madrastra establezca un vínculo sólido y estable con ellos.

- Manteniendo un respeto expreso al otro progenitor: Por mal que te caiga su padre o su madre, siempre debes hablar de él o ella en casa con el máximo respeto, y por mal que te siente, debes tener fotos de él o ella en el cuarto de sus hijos.

- Creando un sentido de pertenencia a la nueva familia. Hay que organizar actividades comunes: salidas al cine, al campo, juegos en familia

- Si sientes celos hacia su ex pareja… Habla con un psicólogo. A veces los celos son el resultado de una triangulación: tu actual pareja nombra constantemente a su ex porque cree que así despierta interés en ti. Dile que no lo haga. En ocasiones es cierto que el vínculo anterior no se ha acabado de romper. De ser así, no te conviene estar en esa relación

Una familia reconstituida exige mucha paciencia, curiosidad, creatividad y apertura mental.

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Exige habilidades sociales y negociación. Exige respeto, Exige tranquilidad… Y, desde luego, no se lleva bien con el orgullo, la envidia o tus celos.

Pero si avanzas despacio y con cuidado, el resultado será un nuevo proyecto de familia ilusionante y estimulante para todos. En caso de que no sepas llevarlo, de que sientas tristeza, celos, hartazgo, frustración, envidia… consulta a un terapeuta sistémico familiar