La campaña militar (52) | Artículo de Jesús A. Núñez Villaverde Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

A Ucrania no le basta con la artillería

Sería un error considerar que el suministro de nuevas y mejores armas puede dar un vuelco total al desarrollo de la guerra

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Lanzamiento de misiles desde un Himars.

Lanzamiento de misiles desde un Himars. / FADEL SENNA (AFP)

Es cierto que, como acaba de afirmar el presidente Volodímir Zelenski, el nuevo material artillero en manos de las fuerzas armadas ucranianas está logrando resultados “muy notorios” en su oposición a los invasores rusos. Pero sería un error, tantas veces repetido en ocasiones anteriores al valorar el papel individual de otras armas, como los drones armados, creer que eso da un vuelco total al desarrollo de la guerra.

Consciente de su inferioridad para sostener la defensa contra una gran potencia militar como Rusia, Zelenski lleva desde el principio de la invasión demandando más y mejores armas. Y solo es ahora cuando finalmente algunos gobiernos -con Estados Unidos y Reino Unido al frente- han decidido suministrarle algo más que material antiguo de procedencia soviética, con el clásico argumento de que era conocido por los militares ucranianos y, por tanto, no necesitaban instrucción específica para usarlo. En realidad, trataban de ocultar el temor de significarse ante Moscú, entregando material sofisticado a su enemigo, por temor a las posibles represalias rusas.

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Vencido ese temor por parte de algunos países, entre los que no está Alemania y tantos otros, ahora los artilleros ucranianos empiezan a contar con obuses M777 y Caesar, lanzacohetes múltiples M270 y lanzamisiles múltiples M142 Himars. En comparación con el material del que hasta ahora disponían, la mejora es muy notable, tanto en alcance -al pasar de los 20 km a más de 70- como en precisión -de cientos de metros de error circular probable a tan solo una decena-. Pero aún es más notable la mejora en rapidez de recarga entre salvas. Así, por ejemplo, si los lanzacohetes múltiples BM27 Uragan de fabricación soviética, con los que Kiev estaba dotado hasta ahora, necesitaban más de 20 minutos para realizar un segundo lanzamiento, los Himars M142 estadounidenses que acaban de entrar en servicio no precisan más de cinco. Ese dato es fundamental cuando se trata de sobrevivir al fuego de contrabatería enemigo, que busca eliminar los lanzadores antes de que puedan cambiar de posición.

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Por supuesto, eso permite a las fuerzas de infantería ucranianas contar en su avance con un apoyo próximo con menos riesgo de sufrir 'fuego amigo'. Igualmente, facilita la realización de ataques directos a puestos de mando, instalaciones logísticas, depósitos de munición, aglomeraciones de tropas y hasta columnas de vehículos. En otras palabras, complica extraordinariamente la planificación y ejecución de las acciones que el enemigo pueda imaginar, obligándole a una mayor dispersión de sus unidades y a alargar aún más las cadenas logísticas que alimentan a las unidades de primera línea. Aportan, por tanto, a su poseedor una ventaja táctica que, bien aprovechada, le puede permitir desbaratar ofensivas que de otro modo tendrían prácticamente garantizado el éxito.

Pero pensando en términos de victoria o derrota, mientras haya voluntad de combatir, es la infantería, con todas sus diversas capacidades, la única que puede concederla o negarla. Como arma principal en el combate, es la encargada de conquistar, ocupar y consolidar el control de un territorio. La artillería, por muy bien que cumpla su misión, es un arma auxiliar que solo en el mejor de los casos puede ser decisiva para ganar una batalla, pero no la guerra. Y hoy Ucrania sigue sin contar con las capacidades necesarias para pasar a una ofensiva general que expulse de su territorio a los invasores. Y lo mismo vale para Rusia en su afán de conquistar Ucrania.