Artículo de Martí Saballs Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

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Manifestación en el barrio del Besòs i el Maresme contra la inseguridad, en el 2019.

Manifestación en el barrio del Besòs i el Maresme contra la inseguridad, en el 2019. / JORDI COTRINA

- «¿Tiene sensación de inseguridad en la calle (en Barcelona)?»

- «Viví cuatro años en Río de Janeiro y no me pasó nada. Aquí han atracado dos veces a mi mujer.»

Sandro Rosell, expresidente del Barça y presunto candidato a alcalde de Barcelona, respondía así a una de las preguntas en la entrevista recién publicada por EL PERIÓDICO.

Todos tenemos un larguísimo anecdotario sobre (in)seguridad en grandes ciudades. Cuando vivía en Buenos Aires sufrí un atraco a mano armada en un restaurante de San Telmo y fui asaltado por cinco adolescentes saliendo de la Bombonera, campo de fútbol del Boca Juniors. En Nueva York, Madrid, Lisboa y Barcelona, ciudades en las que he vivido, nunca me ha pasado nada. Esto no quita que esta noche, cuando regrese a casa después de cenar, pueda tener un susto alrededor de la Diagonal.

Con esta frase, Rosell pone de manifiesto una de las principales preocupaciones de los barceloneses: la sensación de inseguridad que ha obligado a los ciudadanos a andar con más ojo avizor. Tanto en las viviendas como en la calle, da igual de qué barrio se trate. Afecta a los indígenas y a los turistas. Son siempre robos que en algunos casos, al ser forzados, pueden acabar con un susto, incluso la hospitalización de la víctima.

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Cuando Rudolph Giuliani accedió a la alcaldía de Nueva York en enero de 1994 se propuso como primer objetivo combatir el crimen en una ciudad con 2.500 homicidios anuales. Lo logró. Utilizó desde pequeñas medidas quirúrgicas y estéticas (limpieza en las calles, parques y en el transporte público) hasta el incremento de la presencia policial a todas horas y en todos los sitios. Empezaron los felices años 90 en una ciudad que resucitó tras años de declive. Los homicidios anuales bajaron a 500. Nueva York se hizo más atractiva para vivir y montar negocios. Como contrapartida: los precios, desde la vivienda al ocio, empezaron a subir a la estratosfera. Con el tiempo, Giuliani, ese gran alcalde de Nueva York, acabó convirtiéndose en uno de los principales asesores de un tal Donald Trump.

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Una ciudad se convierte en atractiva para atraer inversiones y talento por muchos factores: estilo de vida, ocio, oferta sanitaria y educativa, infraestructuras de toda índole, clima, nivel de tolerancia y libertades, equilibrio social, seguridad ciudadana y seguridad jurídica. Y si una ciudad va bien, que nadie se haga trampas al solitario, habrá más riqueza y será más cara. Redefinir Barcelona es uno de los pasatiempos ciudadanos.Hay que hacerlo desde el realismo, sin masoquismo ni exceso de euforia.