Apunte

'Abracadabra' en el BCE

El anuncio de Lagarde de que subirá los tipos "todo lo que sea necesario" para frenar la inflación no obra el mismo efecto que el "whatever it takes" de Draghi

1
Se lee en minutos
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una imagen de abril de 2022.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una imagen de abril de 2022. / Marcus Brandt / DPA

Durante su etapa como presidente del BCE, el italiano Mario Draghi demostró que había sitio para la magia en el Banco Central Europeo. En lugar de “abracadabra”, Draghi pronunció su célebre “whatever it takes" (lo que sea necesario) para embridar y aplacar la crisis de deuda que en 2012 amenazaba con romper la zona euro. “Dentro de nuestro mandato, el BCE está listo para hacer lo que sea necesario para salvar el euro y créanme, será suficiente”, dijo el italiano en julio de aquel 2012. Los mercados le creyeron y cesaron los ataques especulativos contra las economías del sur, que habían puesto a España en el centro de su diana.

Noticias relacionadas

La actual presidenta del BCE, la francesa Christine Lagarde, ha dicho estos días en Sintra (Portugal), que el banco central “irá tan lejos como sea necesario” para devolver la inflación al objetivo de medio plazo del 2%. La frase suena a "abracadabra", pero no, ahora no se trata de hacer magia. El conjuro de Daghi era el anticipo de un proceso inédito de rebajas de tipos de interés y de compra de deuda de los países. Draghi estaba diciendo a los especuladores que bajaría los tipos todo lo que fuera preciso y que compraría tanta deuda como hiciera falta para arruinarles su apuesta. Y estos le creyeron. 

Ahora, que Lagarde diga que va a subir los tipos todo lo que haga falta y de forma brusca, si es preciso, puede servir para que se tranquilicen los ‘halcones’ del BCE de habla alemana, pero no los especuladores. Todo lo contrario. La subida de tipos es música en los oídos de quienes podrían estar pensando en especular contra la prima de riesgo de Italia o de España. Afortunadamente Lagarde ha vuelto a aprender de sus propios errores. Después del patinazo de primeros de junio, que disparó las primas de riesgo de países como Italia y España, ha entendido que solo puede hablar de subida de tipos si, al mismo tiempo, dice que el BCE actuará para evitar una “fragmentación injustificada” (léase ataques especulativos) en la zona euro. El problema es que al hablar de esto último aún no se le ha escuchado el conjuro mágico de “todo lo que sea necesario”.