Apunte

Pymes en el puente de mando

La ley crea y crece supone un gran paso contra la morosidad, pero falta todavía el régimen sancionador

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La vicepresidenta Nadia Calviño conversa con el presidente de Pimec, Antonio Cañete a las puertas del Congreso de los Diputados de Madrid.

La vicepresidenta Nadia Calviño conversa con el presidente de Pimec, Antonio Cañete a las puertas del Congreso de los Diputados de Madrid. / EFE/ Javier Lizón

Uno de los retos del presidente de Pimec, Antoni Cañete, es que las pymes, que constituyen más del 90% del tejido empresarial del país, estén en el puente de mando. Eso supone incidir e influir. Y lo está haciendo sin contar con silla en las mismas mesas que otros interlocutores sociales. Una muestra es la ley crea y crece, aprobada por el Congreso.

La morosidad, el cáncer que esta organización, junto con la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad (PMcM), que preside el propio Cañete, denuncian con insistencia, cuenta con un nuevo enemigo: esta norma que incluye que las empresas que contraten con el sector público deberán aportar un certificado de estar al corriente de pago con sus subcontratistas.

Y es que si incumplen los plazos, la administración (estatal, autonómica o local) podrá retener pagos y hacer el abono directamente al subcontratista. Y se imponen otras medidas que persiguen restringir el incumplimiento o demora en los pagos a los proveedores.

Son objetivos que se reclaman desde que se aprobó la ley que estableció los plazos de pago legales en las transacciones entre las empresas (60 días) y el establecido para las administraciones públicas (30 días) hace más de una década.

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Pero queda una asignatura pendiente: el régimen sancionador, paralizado en numerosas ocasiones en el Congreso a pesar de haber estado en algunas ocasiones a punto de aprobarse.

Las medidas de la ley crea y crece suponen un gran paso, pero se requiere cerrar el círculo con medidas punitivas que, en muchas ocasiones, son las únicas que funcionan. Mientras, la organización de pymes seguirá reivindicando, al igual que estar en el puente de mando de forma efectiva, o sea en las mesas de concertación social en las que están la CEOE, UGT y CCOO. La probada capacidad de convocatoria de Pimec vista en su cena anual, con la asistencia de los presidentes Pedro Sánchez y Pere Aragonès y la alcaldesa Ada Colau y sus discursos algo vacuos, deberá traducirse algún día en un reconocimiento legal ¿Lo veremos?