Nuestro mundo es el mundo | Artículo de Joan Tapia Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

¿Habrá ‘Gran Coalición’?

Para un 33,8% es la fórmula preferida, por encima de la actual PSOE-Podemos. Y solo el 17,1% opta por el pacto PP-Vox

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Pedro Sanchez y Alberto Núñez Feijóo, antes de la reunión que mantuvieron el 7 de abril en la Moncloa.

Pedro Sanchez y Alberto Núñez Feijóo, antes de la reunión que mantuvieron el 7 de abril en la Moncloa. / David Castro

La semana próxima habrá una histórica cumbre de la OTAN en Madrid y según el Real Instituto Elcano el 83% de los españoles apoya, en plena guerra de Ucrania, nuestra pertenencia. El Gobierno ha apostado fuerte por la cumbre y carece de toda racionalidad que dirigentes de Podemos alienten protestas contrarias. Es una contradicción más del Gobierno de Sánchez. Lo que gana, alineándose con Biden y los países europeos, lo pierde con su reiterada falta de unidad. 

La guerra es el gran problema europeo para el 58% de españoles, por delante incluso del aumento del precio de la energía. Pero lo terrible es que la guerra está no solo subiendo el precio del gas, el petróleo y la electricidad sino sacudiéndolo todo. Esta semana, tras el descenso del suministro de gas por Rusia, el vicecanciller alemán Habeck (verde) ha dicho que el gas ya es un bien escaso, que no descarta graves problemas en invierno y que es inevitable volver a poner en marcha centrales de carbón ya cerradas. 

Así es toda la lucha contra el cambio climático lo que la guerra de Ucrania está retrasando para evitar que Alemania y países como Austria, Holanda e Italia queden paralizados. La capacidad de Putin de dañar a Europa puede ser superior al castigo que el boicot ocasiona a Rusia. La causa es que los rusos no votan y los europeos sí y, además, están habituados a vivir bien.

Pero volvamos a España. El temor a una recesión europea por el alza de precios (más del 8% anual) y el cambio de la política del BCE deberían obligar a los dos grandes partidos a mínimos acuerdos. Máxime cuando las ayudas del BCE a los países más endeudados conllevarán, como ha dicho esta semana Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, alguna condicionalidad. Por el momento estos acuerdos parecen lejanos y veremos cómo Sánchez logra aprobar su nuevo plan económico.

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Tras las elecciones andaluzas, la encuesta de EL PERIÓDICO y de Prensa Ibérica demuestra que la resaca andaluza está haciendo subir al PP, que podría sacar 144 escaños frente a los 96 del PSOE. Y Feijóo, con un 25,7% supera a Sánchez (16,7%) como presidente preferido. Eso sí, el PP seguiría dependiendo de Vox, pese a que desciende, para formar Gobierno. 

Pero lo que la encuesta también pone de manifiesto es que los españoles son conscientes de la delicada situación económica y de los inconvenientes de la crispación política. Por eso cuando se les pregunta por la coalición de gobierno preferida, el 33,8% apuesta directamente por la gran coalición PP-PSOE, cuatro puntos más que los que optan por la repetición de la fórmula PSOE-Podemos (para la que los números no salen), y casi el doble de los 17,1% que apuestan por el pacto PP-Vox. Y lo más relevante es que tanto en el PSOE como en el PP son mayoría, cierto que muy ajustada, los que prefieren el pacto de los dos grandes partidos a cualquier otra fórmula más ideológica.

¿Será posible en España algún tipo de acuerdo entre los dos grandes partidos? Tras las dos elecciones de 2019 ni Pedro Sánchez ni Pablo Casado quisieron. Quizás entonces no era posible y el PP calificó a Sánchez de “okupa de La Moncloa”. Ahora las circunstancias son otras. Feijóo no es Casado y ha dicho que quiere ganar a Sánchez, no ningunearlo. Pero uno de los dos -Sánchez o Feijóo- tendría que “dar un paso al lado” (como Artur Mas). Y ninguno de los dos quiere, aunque hoy Sánchez acumula el desgaste del poder y una inflación del demoledor 8,7%. 

En Francia y otros países europeos también hay serios problemas de gobernabilidad, pero en Madrid no se debe olvidar que “mal de muchos, consuelo de tontos”

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En Francia la polarización también complica ahora la gobernabilidad, lo que es una pésima noticia para Europa, que precisa ejecutivos fuertes en Berlín y Paris. Los franceses eligieron a Macron presidente, por otros cinco años, el 25 de abril porque las ofertas del populismo de derechas o de izquierdas no les gustaban. Pero el domingo pasado, en la segunda vuelta de las legislativas, le castigaron dejándole lejos de la mayoría absoluta. Y Macron está topando con negativas para formar una mayoría estable. Mitterrand y Chirac gobernaron con mayorías adversas pero que querían cohabitar. Ahora es peor. Puede no haber mayoría para aprobar leyes y reformas urgentes.

Francia e Italia también tienen en momentos convulsos problemas de gobernabilidad. Pero en Madrid (y Barcelona) no se debería olvidar que “mal de muchos, consuelo de tontos”.