Artículo de Sílvia Cóppulo Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Directivas: Dos síes y un no

Tres consejos: sí a volver a la oficina, sí a negociar con firmeza y no a hacer papelitos

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Una directiva trabajando

Una directiva trabajando / 123RF

Queridas directivas, tres consejos: sí a volver a la oficina, sí a negociar con firmeza y no a hacer papelitos

Vamos a los datos. Anualmente, una directiva cobra unos 11.000 € menos que un directivo ocupando el mismo puesto. En Catalunya, las mujeres de empresa cobran un 17,7% menos. La presencia de directivas ha caído, tal como analizamos en el Observatorio de Liderazgo en la Empresa, de la UPF BSM. Actualmente, solo un 14,3% de los puestos directivos están ocupados por mujeres, según datos de ICSA EADA. En épocas de crisis, todo el mundo está de acuerdo en que ellas lideran mejor. Pero, cuando se le vuelven a ver las orejas al lobo, ellos suben saltando los peldaños del poder y a ellas las deslizan hacia abajo por el 'glass cliff', el precipicio de cristal. Además, tras la pandemia, las directivas dudan equivocadamente entre presencialidad o teletrabajo, por aquello de la conciliación, perdiendo visibilidad y posibilidades de promoción. Y aún hoy, estando mejor preparadas, negocian con menos determinación sueldo y carrera profesional.

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Voy a lo de 'los papelitos'. Aunque los hombres digan que son un desastre para esas cosas, negaos (con una sonrisa) a prepararles su presentación en PPT, a supervisar al becario, a apaciguar a un cliente enojado, a comprar un regalo para un compañero que se jubila y, por favor, no levantéis la mano como voluntarias para montar la cena del departamento. Cuando un hombre dice no, se piensa que está muy ocupado; pero cuando lo dice una mujer, no gusta. Esas labores domésticas en la oficina -'office chores' y 'office mums'-, mezcla de faenas tediosas y labores emocionales, afectan a todas las mujeres, con independencia de la edad y del nivel de jerarquía. Así que hay que aprender a decir que se tiene trabajo pendiente, a sugerir que las tareas las haga otra persona o a pedir que se repartan entre varias.

Os recomiendo que leáis 'El club del no', de las economistas estadounidenses L. Babcock, B. Peyser, L. Vesterlund y L. Weingart. Tras décadas investigando, sugieren fórmulas prácticas para avanzar hacia nuestro derecho a la igualdad.