Psicología

Shakira y Piqué mantenían una relación abierta, ¿podría yo hacer lo mismo?

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Una imagen de archivo de Shakira y Gerard Piqué.

Una imagen de archivo de Shakira y Gerard Piqué.

“Shakira y Piqué habrían tenido una relación abierta durante años, según el entorno del futbolista. Su separación sigue dando de qué hablar. Ahora, el entorno del futbolista asegura que la pareja mantenía una relación abierta”.

Hace muy pocos años nadie se habría atrevido a escribir algo parecido. Las relaciones abiertas eran un inmenso tabú, y admitir que una pareja casada, cono hijos, respetada y admirada, había alcanzado un acuerdo similar, habría sido impensable. Se admitían las infidelidades, se veía casi como normal que un hombre le fuera infiel a su mujer y que su mujer le perdonara en nombre del amor, se decía aquello de que “es que los hombres tienen necesidades distintas a las mujeres” y así se justificaba. Pero las parejas abiertas eran algo muy distinto. Se veían casi como un tipo de perversión, como una parafilia, como algo que había que ocultar.

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Cuando leo esto recuerdo que mi amiga la psicóloga Lara Ferreiro me contaba que había aumentado notablemente el número de mujeres que acudían a su consulta y que le contaban que mantenían una relación abierta. Existen muchos tipos de relaciones abiertas, pero en la consulta de Lara se repetía un patrón. Pareja joven, sin problemas económicos, ni tampoco de aburrimiento sexual ni de desgaste en la convivencia, en la que él propone abrir la relación para añadir un poco de picante a su vínculo. En principio, ella no está muy segura, pero accede para no perderle. Todo va bien hasta que ella conoce a otro hombre, a alguien que le gusta mucho. Entonces él, el mismo que había propuesto abrir la relación, acaba presa de un ataque de celos.

Esto me recordó a la maravillosa película El Inocente, de Visconti, uno de mis filmes favoritos. Tulio está casado con Giuliana, pero está enamorado de la viuda Teresa Raffo. Así que le propone a Giuliana que tengan una relación abierta, que sean libres. Dicho lo cual, se va con Teresa de viaje. Pero Teresa flirtea con otros hombres y parece ser que Tulio desea una relación abierta con su mujer, pero no con Teresa. Para él, su mujer es como una hermana muy querida. Pero Teresa es su amante. Cuando Tulio regresa a casa se encuentra a una Giuliana nueva, resplandeciente, bellísima. Y es que Giuliana está iluminada por una lámpara interior: se he enamorado de Filipo, un poeta joven, apuesto, atlético, que se ha marchado a la guerra. Fascinado de nuevo por su legítima, Tulio se empeña en reconquistarla. Filipo muere… Y el resto es todo drama, pasión y crimen. Lo importante es que Tulio se muestra tremendamente celoso del fantasma de Filipo. De la idea de que su mujer ha amado a otro, y que sigue amando lo que le queda de él, en la memoria y en el cuerpo.

¿He visto relaciones abiertas que funcionan? Sí, las he visto, y que han durado años. La mayoría las he visto en parejas de hombres. Muy pocas veces en parejas de un hombre y una mujer, aunque sí, las he conocido. Y he conocido una de muy larga duración entre dos mujeres: La que inspira la relación de Selene y Gaia en mi novela Selene y los cuatro elementos.

Pero parece que las relaciones abiertas se han puesto de moda y es más que probable que usted, que me lee, se esté planteando abrir la suya. Así que le propongo que se haga antes unas cuántas preguntas.

1. ¿ES ALGO QUE QUERÉIS LOS DOS O HAY UNO QUE LO HA PROPUESTO Y OTRO QUE NO ESTÁ SEGURO?

Indiscutiblemente, lo más importante que debéis saber antes de comenzar una relación abierta es si los dos estáis por la labor. Si uno de los dos está indeciso, eso podría conducir a lo más tóxico para una pareja: el resentimiento. Si una persona se siente forzada a la situación, nada bueno saldrá de ella. Garantizado.

2. ¿LO HABEIS HABLADO?

Para asegurarse de que ambos queréis una relación abierta, hay que sentarse con calma, discutir hablar los pros y los contras, y expresar claramente y sin reservas cualquier inquietud o duda que pueda surgir sobre un acuerdo de relación abierta. La comunicación es clave para mantener el nivel de respeto necesario para que funcione.

3. ¿ERES UNA PERSONA CELOSA?

Primero hay que aclarar que existe una enorme diferencia entre ser celotípico y ser celoso o celosa. La celotipia es una patología; los celos son un rasgo de personalidad. Las celotipias se caracterizan por la desconfianza y los pensamientos constantes, de tipo obsesivo, sobre una posible infidelidad de la pareja. Los celos son un sentimiento de malestar causados por la sospecha o temor que la persona amada, es infiel o deposita su afecto en otra persona, y son más o menos normales en una cultura como la nuestra, que anima las relaciones exclusivas.

No hay nada de patológico en querer mantener una relación cerrada. De hecho, el 95% de los estadounidenses encuestados NO querían tener una relación abierta. Si tú tampoco lo deseas, no entres en un territorio que te va a hacer sufrir. No hay nada de malo en ser conservador, mucha gente lo es. Sí que hay algo de malo en forzar a tu pareja a que acabe haciendo algo que en realidad no desea hacer. Cuando una persona ha accedido a abrir la pareja, pero lo ha hecho bajo coacción, o chantaje sentimental, o porque, de cualquier modo o manera, ha sido intimidada o acosada hasta que cede, o siente que no puede decir 'no'… En fin, si accede, pero realmente no quiere estar en una relación abierta, la receta para el desastre está servida.

4. ¿CUÁLES SON TUS EXPECTATIVAS?

Aquí es donde la comunicación se vuelve primordial. No solo necesitas ser sincera con tu pareja, sino que sobre todo debes serlo contigo misma. ¿Esperas que esto ayude a renovar tu relación, o es solo una forma de alejarse lentamente el uno del otro sin tener que pasar por el dolor abrupto de una ruptura repentina? Recuerda siempre que el primer paso para conseguir lo que quieres es saber realmente lo que quieres. Si solo quieres abrir la pareja porque ya estás aburrido/a de tu relación de pareja, no lo hagas. Corta. Es más sano para ti y más honesto para con la otra persona.

5. ¿PUEDES SEPARAR EL SEXO DE LAS EMOCIONES?

¿Eres el tipo de persona a la que no le gusta tener sexo con alguien por quien no sientes nada? Si es así, no les des más vueltas: una relación abierta no es para ti. Si tienes la intención de mantener tu relación emocional con su pareja original, no te la juegues. No serás feliz teniendo sexo con gente que en el fondo no te gusta, y corres el riego de encontrar alguien que sí te guste... y acabar con tu pareja. No es fácil tener sentimientos por dos (o más) personas diferentes. No solo no es fácil: es la receta perfecta para crear drama y conflicto.

6. ¿CUÁLES SON LAS REGLAS?

Lo creas o no, las relaciones abiertas implican mucho más que simplemente acostarse con otras personas. Si no quieres que se acueste con nadie que tú conozcas, conviértelo en una regla. Lo mismo si no deseas que tenga sexo en casa, o que mantenga sexo más de tres veces con la misma persona, o si no quieres saber detalles de sus aventuras.

Piensa de antemano en todo lo que te podría molestar y /o hacer daño, y házselo saber ahora, no cuando sea demasiado tarde. Y no olvides establecer con qué frecuencia es aceptable el sexo fuera de la relación principal. Si se acuesta con alguien nuevo cada fin de semana y tenías en mente algo mucho más esporádico, tú vas a sufrir. Piensa también en cuestiones como cuánta información se debe divulgar sobre las relaciones secundarias, la gestión del riesgo sexual (uso de protección, pruebas de detección de ETS, etc.) y la distribución del tiempo entre las parejas secundarias (o terciarias) y la principal. Por ejemplo, ¿quieres garantizar que ciertas fechas especiales las pasaréis juntos? ¿o que nunca hablará por teléfono o chateará con otra relación si estás tú delante? Ser honesto contigo mismo/a y con tu pareja podría ahorrarte tiempo y dolores de cabeza en el futuro. Por definición, una relación abierta requiere un acuerdo consensuado de ambos socios para entablar relaciones con personas fuera de la relación principal. Como en todas las relaciones, la honestidad y la comunicación abierta son necesarias para el éxito. Así que, primero evalúa tus expectativas y necesidades personales y luego conversa con tu pareja para establecer límites que protejan y concreten esas necesidades. Hay tantos resultados posibles en una relación abierta/cerrada como reglas y acuerdos en torno a una. Last but not least: para garantizar que ambas partes estén satisfechas con los acuerdos, dichos acuerdos siempre se pueden renegociar si es necesario.

7. ¿POR QUÉ QUIERES UNA RELACIÓN ABIERTA?

Si tu pareja quiere tener una relación abierta, debe explicar claramente sus razones. Tal vez sea porque ya te ha sido infiel, y a partir de ahora prefiere ser sincero y abierto porque no quiere mentir más. Tal vez tiene unos gustos y unas preferencias sexuales que no coinciden al cien por cien con las tuyas. Tal vez es alguien que diferencia claramente sexo y amor. Una vez que entiendas completamente por qué tu pareja está interesada en tener una relación abierta, podrás tomar una decisión más informada sobre si continuar, o cómo continuar.

8. ¿PODRÍA INTERESARTE LA MONOGAMIA UNILATERAL?

Si no estás interesado/a en estar con otras personas, pregúntate si estarías de acuerdo con que tu pareja salga de la relación mientras tú sigues siendo monógamo o monógama. Existen relaciones abiertas en las que este es el caso: uno tiene relaciones fuera de la pareja, y el otro no. Es el caso de Selene y Gaia en Selene y los cuatro elementos. En ese caso, Gaia lo acepta muy bien, pero si tú te lo estás pensando, debes ser honesta contigo misma. Si eres alguien que tiende a ponerse celoso, tener que compartir a tu pareja con otros puede no ser la mejor opción para ti. Y, repito, no pasa nada por admitirlo. No eres menos moderna, o progresista o generosa o mentalmente estable por no querer compartir a tu pareja. De hecho, repito, la mayor parte de las personas no quieren hacerlo.

9. ¿HAS SOPESADO LOS PROS Y LOS CONTRAS?

Coge un papel, dibuja una raya en la mitad y haz dos listas. En la primera, escribe todas las ventajas de una relación abierta que se te vengan a la cabeza: Por ejemplo, te permite abrirte a nuevas experiencias y satisfacer cualquier curiosidad que quieras explorar sin sacrificar el vínculo de la relación primaria. Te aporta una sensación constante de novedad, mayores oportunidades de conexión, posibilidades de probar diferentes fantasías o deseos... Puede que escribas que amas a tu pareja pero que sientes que carecéis de compatibilidad sexual o puede que te dé morbo experimentar la excitación de su pareja al participar en actos sexuales con otros. O puede haber muchísimas más razones, escribe todas las que se te ocurran.

Al otro lado de la línea que divide el folio, escribe las desventajas. Los celos, obviamente. O la falta de tiempo. O tener que ocultarlo a tu familia. O sentirte rara, o culpable, o lo que sea. Escribe todo lo que se te venga a la mente. Después, guarda el folio 48 horas, permítete reflexionar, y decide con calma.

10. ¿CÓMO ES EL ESTADO ACTUAL DE TU RELACIÓN?

Si estás considerando una relación abierta, es fundamental que a tu relación sea sólida. Muchas personas creen erróneamente que abrir una relación puede ser beneficioso en una pareja con problemas. Pero esto es tan ingenuo como la idea de que tener un hijo puede solucionar los problemas de una relación. Dada la complejidad que exige negociar y mantener relaciones no monógamas consensuadas, obvia decir que tanto la idea de tener un hijo como la idea de abrir una pareja para reparar una relación dañada generalmente no termina bien.

Una relación abierta no es una solución rápida o un remedio garantizado para una relación que está fallando, por lo que no debe usarse como pegamento unir los pedazos de una historia que ya está rota.

ESTAS DIEZ PREGUNTAS NOS LLEVAN A OTRA: ¿SERIAS CAPAZ DE DEJAR LA RELACIÓN?

Me dio una pena enorme leer un mail que le había enviado una chica precisamente a Lara Ferreiro. En él decía que su novio le había planteado abrir la relación, y que ella no estaba segura de querer hacerlo, pero que no quería perderle.

Nunca, nunca, nunca, debes hacer algo que no quieres hacer solo porque crees que si no lo haces perderás a tu pareja. Entonces estás en la relación por necesidad, no por voluntad. Y eso es dependencia, no amor.

Si la monogamia es un requisito para ti, entonces debes encontrar a otra persona que también comparta este requisito, al igual que tu pareja debe encontrar a alguien que esté totalmente de acuerdo con una relación abierta. Te mereces estar donde de verdad quieres estar, no dónde te ha colocado otra persona.

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Si finalmente decides abrir tu relación, debes una palabra y un objetivo en mente: compersión. La compersión trata de encontrar alegría en las relaciones (sexuales o románticas) de tu pareja con otras personas. Ser feliz porque tu pareja es feliz. Por supuesto, abrir una pareja es un riesgo grande. Puedes arriesgarte a arruinar la maravillosa relación que tienes en este momento.

Pero tal vez no destruyas nada. Tal vez puedas abrirte a un mundo completamente nuevo de amor, felicidad y posibilidades para explorar y disfrutar juntos. Pero muy importante que te lo pienses bien antes de dar el paso,