Artículo de Ruth Ferrero Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

¿Qué significa victoria?

Kiev no se engaña pensando que todo lo que está invirtiendo Occidente en el país es gratis, y por eso también solicita un 'quid pro quo' a Occidente

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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante su discurso ante la Conferencia Internacional de Donantes, en Varsovia.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante su discurso ante la Conferencia Internacional de Donantes, en Varsovia. / DARIO PIGNATELLI / CONSEJO DE EUROPA (DPA)

Entramos en el cuarto mes de guerra en Ucrania y sí, desde el principio de la guerra se han vertido múltiples especulaciones sobre cuándo terminaría y en qué modo. Varios fueron los escenarios que se dibujaron. La guerra corta, con la que contaba Moscú, para conseguir hacerse con el poder de Kiev, tras una salida precipitada del gobierno de Zelenski, y así controlar el país. Una guerra larga y cronificada que buscaría un 'momento Brézhnev' en Ucrania y, finalmente, una escalada de enfrentamiento directo entre Rusia y la OTAN. De estos tres grandes escenarios se extraían diversas variantes. Pero lo cierto, es que, a medida que transcurren los días, el escenario de la cronificación cada vez gana más peso como el escenario plausible.

Y esto es así porque también se ha hecho más complicado identificar cuál podría ser el momento en el que alguno de los contendientes en el terreno pudiera declarar su victoria. De hecho, es fundamental para poder buscar ese momento ser conscientes de que hay más de dos actores involucrados en esta guerra iniciada por Moscú, aunque no necesariamente pelean en Ucrania. 

En lo que atañe directamente a la guerra convencional que comenzó en febrero, son dos los actores involucrados: Kiev y Moscú. El Kremlin, una vez fracasada su empresa de cambio de liderazgo, quiere controlar, al menos, la región del Donbás y el corredor que lo une con Crimea. Este objetivo se habría ampliado con la incorporación como objetivos de Odesa y la franja terrestre que la une con Transnistria. Esto le permitiría dejar a Ucrania como un país continental, además de tener el control total del Mar Negro, con lo que ello supone en términos geoeconómicos y de viabilidad de Ucrania como país. Pero, además, querría el reconocimiento de la soberanía rusa en Crimea y la neutralidad ucraniana. Quizás una vez alcanzados estos objetivos militares políticos, Moscú podría dar por concluida su “misión especial”. 

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Por su parte, el gobierno de Kiev ha declarado en reiteradas ocasiones que solo consideraría una victoria si se cumplieran varios requisitos. Estos serían, el regreso a las fronteras anteriores al día 24 de febrero, la puesta a disposición de la justicia internacional de los criminales de guerra, la reconstrucción del país y la adhesión de Ucrania a la UE.

Estos serían los potenciales términos de la negociación para un alto el fuego por ambas partes, algo que a día de hoy no parece alcanzable fácilmente. No parece que Rusia vaya a parar en su guerra de conquista imperial hasta alcanzar unos objetivos con los que considere que puede situarse en una posición de fuerza. Ucrania, por su parte, cuenta con el apoyo occidental, en términos militares, económicos, políticos y morales, algo que incita al gobierno de Kiev a continuar en la lucha, a sabiendas que sin esos apoyos tendría muy complicada una victoria frente a los rusos en términos militares.

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Sin embargo, llama la atención, como desde Kiev se incluyen algunos criterios de victoria que no necesariamente están vinculados con lo que sucede en el teatro de operaciones. Y eso es debido, fundamentalmente al reconocimiento explícito de que la guerra no solo se está librando en suelo ucraniano, sino también más allá. De otro modo no se entendería la lista de requisitos sobre la mesa para el fin de la guerra. Ucrania es quien pone los muertos en el terreno, sabiendo que libra una guerra existencial. Pero también sabe que está siendo utilizada con otros propósitos que van más allá de la solidaridad con el pueblo ucraniano. No se engaña pensando que todo lo que está invirtiendo occidente en el país es gratis, y por eso también solicita un 'quid pro quo'. En el que ellos ponen los muertos, pero occidente se encarga de asegurarle una victoria que vaya más allá del fin de la ocupación y que incluye su plena integración en las instituciones euroatlánticas, así como la reconstrucción del país. 

Por eso, es también imprescindible conocer cuales son los objetivos que quiere alcanzar occidente en esta guerra para saber exactamente las implicaciones que tendrá una guerra larga en Ucrania. Unos dicen, que es la salida de las tropas rusas de Ucrania y la vuelta a las fronteras anteriores a la invasión. Los más afirman que eso no sería suficiente y que lo que realmente se pretende es debilitar a Rusia, y, por supuesto, un cambio de régimen en Moscú. Todo esto merece ser explicado y aclarado. Pidamos que así sea.