La nota | Artículo de Joan Tapia Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

¿Sobrevivir a Pegasus?

Sánchez debe presentar una moción de confianza. Salvó el día atacando a la derecha, pero no tiene mayoría estable

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia en el pleno del Congreso de este 26 de mayo de 2022.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia en el pleno del Congreso de este 26 de mayo de 2022. / EFE / FERNANDO ALVARADO

El escándalo de los 65 independentistas espiados con Pegasus ha abierto una crisis fuerte entre Sánchez y ERC, su casi imprescindible aliado parlamentario.  

El Gobierno se tambalea y el pleno del Congreso que Sánchez afrontaba era relevante. Los servicios de inteligencia de los estados (los espías) nunca es positivo que ocupen las portadas de los diarios. Además, su misión es espiar con absoluta discreción. Si se sabe, ¡fracaso! Y admitir que se ha espiado a 18 independentistas (aunque sea con autorización del Supremo) es que ha habido un grave fallo. Y queda la sospecha sobre la autoría de los otros 47 casos.

La crisis es mayúscula ya que muchos de los espiados apostaron en 2017 por la declaración unilateral de independencia, pero luego han optado por apoyar al actual Gobierno y por la mesa de diálogo. ¿Espiaba Sánchez a sus futuros socios mientras negociaba su apoyo parlamentario? Es la sospecha en la que coincidieron Cuca Gamarra (PP) y Gabriel Rufián (ERC). La respuesta de que el Gobierno fija al CNI los objetivos, pero ni elige ni sabe la lista de espiados es tan ortodoxa como indemostrable. No convenció ni a Gamarra ni a Rufián.

Y el Gobierno todavía había complicado todo más al denunciar en la Audiencia Nacional que los móviles del presidente y Margarita Robles, la ministra de Defensa, también habían sido víctimas de Pegasus. ¿Por qué una denuncia que otros gobernantes espiados, como Macron, nunca hicieron? ¿Por voluntad de transparencia (Sánchez 'dixit') o para poder cambiar a la directora del CNI, como le acusa la derecha?

El Gobierno quería reorganizar el CNI sin ser acusado de rendirse al independentismo. Doble error. Un servicio de espías que es descubierto es que no actúa con la requerida destreza y debe ser reevaluado. Punto. Y, como se ha visto, la derecha no ceja: Sánchez está en manos de golpistas.

Más valía haber reconocido las cosas y no exhibir tanto buenismo. Estos escándalos -el del CNI, o el de los servicios de Obama cuando espiaron a su amiga Merkel- nunca son fáciles de justificar ni de explicar en público. 

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Pero Sánchez -más suelto que en las últimas semanas- atacó a la “policía patriótica” del PP (ya hay no solo imputados sino condenados). Cree que la mejor defensa es un buen ataque. Y la derecha se volvió a equivocar al demonizar el diálogo con los partidos que tienen mayoría en el Parlamento catalán porque es cierto que ha habido desinflamación y que una muy reciente encuesta revela que el 71% de los catalanes no ve ninguna prioridad en la independencia.

Sánchez no murió, como reconoció la propia Cuca Gamarra al decirle -con razón- que salía debilitado. Pero la cuestión no es que Sánchez salvara el día porque los independentistas no estuvieron muy agresivos y prometiera descalificar documentos, una nueva ley de secretos oficiales (obsesión del PNV porque la vigente es de 1968) y reforzar el control judicial de las escuchas del CNI. ERC, que ha visto como era espiado ‘su president’, Pere Aragonès, no quiere enterrar el estropicio.  

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El escándalo es grave, pero el futuro es más relevante. Lo que importa no es que Sánchez vaya saltando charcos. Se necesita un Gobierno con una mayoría estable porque habrá que tomar decisiones, no siempre populares, en un mundo que tras la invasión de Ucrania es mucho más peligroso. 

A España no le conviene un presidente tan hábil como en la cuerda floja. La inestabilidad actual exige que se someta a una moción de confianza y luego saque las consecuencias. Hablaremos el domingo.