BARRACA Y TANGANA Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

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Papu Gómez se lamenta de una acción invalidada en el Sevilla-Mallorca del pasado miércoles.

Papu Gómez se lamenta de una acción invalidada en el Sevilla-Mallorca del pasado miércoles. / AFP7

Había escrito una crónica de un partido del Sevilla (?) en la página web de un supermercado (?). En ella repetía que el Sevilla tenía un montón de jóvenes zurdos y guapos (?). El community manager del supermercado compartía la crónica en redes sociales destacando esa frase, pero en lugar de guapos escribía guarros (?). Lógicamente (?) un montón de aficionados del Sevilla me insultaban en público y me amenazaban por privado. Movido por el pánico, pedía ayuda desesperada a José Lobo, el mejor (?) autor sevillista que conozco. Le escribía explicándole el asunto, en plan "oye, tú eres del Sevilla, a ti la gente te respeta (?), ayúdame un poco". También aprovechaba para hacerle la pelota, diciéndole que leía sus textos en un blog que tenía hace mil años y que me hizo llorar de la risa con uno sobre un lateral enano (?). Le decía que podría recitar párrafos enteros de su libro sobre el Sevilla, Yonkis y gitanos (?), el hooligan ilustrado. Contra pronóstico (?), el auténtico señor Lobo me contestaba que tenía merecidos los insultos y lo que fuera, que el Sevilla era para él como un hermano: “Yo me puedo meter con él, pero si lo hace otro lo machaco”. 

Cuando la turba sevillista, apoyada por el resto de aficiones y por Íñigo Errejón (?) empezaba por mi culpa un boicot internacional al supermercado, ha sonado la alarma y me he despertado, bastante aturdido y sobresaltado. Pronto, aún en la cama, he pensado que con lo del sueño este ya tenía media columna hecha, que no todo iba a ser malo. Para que no se me olvidara nada me he enviado a mí mismo por WhatsApp un audio.

No tengo tiempo para pensar, pero sí para soñar mientras duermo. He tenido un sueño bastante raro. 


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Supongo que es una señal, todo esto. Ocurre que cada año se me hacen más largas las temporadas y me parece que este sueño quería decirme algo. No sé si debo contratar un preparador físico o empezar a rotar en los meses de invierno para mantenerme fresco en la primavera, o simplemente pasa que me acerco sin remedio a la hora de la retirada. El tema es que llevo un par de años llegando a estas fechas al límite de mis fuerzas. Igual es que trabajo más de la cuenta, igual soy ya un viejito acabado, igual es que hay demasiados partidos cada semana, igual es que el fútbol me chupa la energía --agotadoramente insano-, pero cada noche miro el calendario y calculo los días que faltan para el descanso (?) del verano, y siempre me parecen demasiados.

Esta temporada, además, escribir esta columna se ha convertido en un juego de malabares. Probablemente no os importe, pero os cuento igual estas cosas. Antes escribía los fines de semana y era sencillo tener algo de tiempo para pensar y escribir en una mañana despejada, pero este año se adelantó un día el plazo de entrega, por lo que he de encontrar un hueco entre semana. No siempre es fácil, en mi caso. Si hay suerte, libro algún día y me apaño. Si hay medio suerte, trabajo con la mañana libre, casi un regalo. Pero si no hay nada de eso y trabajo y vivo normal, he de arañar minutos de la noche o de la madrugada, cuando la familia duerme, abundando en mi cansancio y transcribiendo sueños como un tarado, porque mira si hay partidos y son largas las temporadas.