ANÁLISIS

Cerrado por vacaciones

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Xavi siguiendo el partido desde la banda

Xavi siguiendo el partido desde la banda / JORDI COTRINA

Circulen, que aquí ya no hay nada que ver. Al Barça le quedan cuatro partidos de liga. Cuatro partidos para cumplir con los mínimos que hace unas semanas ya dábamos por descontados: clasificarse para la Champions y, a ser posible, mejor como segundo que como tercero --para poder ingresar de ese negocio en forma de torneo montado en Arabia Saudita.

El partido ante el Mallorca fue la confirmación de que el socio ya ha bajado la persiana de la temporada del equipo masculino de fútbol. Poco más de medio aforo. Las entradas se agotaron -empieza la temporada alta de turistas en Barcelona-, mientras el socio abonado se quedaba en casa.

Los retos de Xavi

No le podemos culpar, de la misma manera que los jugadores dan señales de agotamiento, sobre todo mental, el socio tampoco encuentra ya demasiado aliciente en un objetivo que es fundamental para el club, pero que no levanta a nadie del sofá. Un reto menor, también para unos jugadores que, durante un instante, tocaron el cielo del Bernabéu y se vieron cerca de todo. 

Si me apuran estos partidos pueden ser útiles para que Memphis reivindique su utilidad y para que Ansu coja minutos de cara al curso que viene, pero poco más

Mientras tanto, resulta encomiable como Xavi mira de encontrar retos motivacionales para sus jugadores. Ahora les ha montado una liga de cinco equipos a cuatro partidos bajo el desafío de quedar primeros. Veremos si le responden, pero lo cierto es que les queda poco que ganar y aún algo que perder, si se les ocurriera desconectar también de la temporada. 

Cubrirse el expediente

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Las sensaciones futbolísticas difícilmente mejorarán. Si me apuran, pueden ser partidos útiles para que Memphis reivindique su utilidad y para que Ansu coja minutos de cara al curso que viene, pero poco más.

Por lo demás, lo mejor que puede pasar es que se cubra el expediente y que en los despachos encuentren la manera de mejorar el nivel de talento de una plantilla que, pese a los refuerzos de invierno, más allá de un entrenador con las ideas claras, necesita un salto de calidad. Y sí, es cierto que la llegada de Xavi supuso una mejora de juego durante algunas semanas pero, para aspirar a títulos, hace falta más. Mucho más.