Artículo de Adela Muñoz Páez Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Fidel Pagés y la epidural

Las mujeres que hemos nacido en la parte afortunada del mundo podemos tener unos partos relativamente llevaderos gracias, entre otras cosas, a los descubrimientos del doctor Pagés

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Muchas mujeres no quieren renunciar a su carrera laboral ni a ser madres

Muchas mujeres no quieren renunciar a su carrera laboral ni a ser madres / Christian Bowen (Unsplash)

La Semana Santa para mí no evoca la religión o el descanso de vacaciones, sino la familia y la ciencia, porque mi hijo nació mediante cesárea un Viernes Santo en Sevilla hace 37 años, y sus primeros días de vida fueron difíciles por una infección grave. Afortunadamente nació en una época y un país donde pudo disponer de personal cualificado y material especializado en un gran hospital público. El parto de mi hija 10 años después no tuvo ninguna complicación, además de los dolores -no livianos- de un parto normal, que pudieron ser mitigados gracias a los avances científicos que permitieron el desarrollo de la anestesia epidural. 

Aunque la lucha para controlar el dolor es tan antigua como el ser humano y los dolores de parto han acompañado a las hembras del Homo sapiens desde que existe como especie, en pocas ocasiones esta lucha estuvo dirigida específicamente a aliviarlos. No obstante, las parturientas han sido las beneficiaras indirectas de los desastres de la guerra al ir disfrutando de los avances en anestesia que se hacían para calmar el dolor de los soldados. El hito más relevante fue la guerra de Secesión americana, durante la cual se realizó un ensayo clínico de sustancias, dosis y métodos de administración de anestesias de proporciones gigantescas.

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Pero con quien las madres tenemos una deuda de gratitud inconmensurable es con Fidel Pagés, un médico militar nacido en Huesca en 1886, que publicó en marzo de 1921 un artículo llamado 'Anestesia metamérica', en el que describía los efectos de la anestesia epidural. En él explicaba “la posibilidad que proporciona privar de sensibilidad un segmento del cuerpo, dejando con ella a las porciones que están por encima y por debajo del segmento medular” y añadía “hice la disolución de 375 mg de novocaína en 25 cc de suero fisiológico, procediendo a inyectarlo entre las vértebras lumbares segunda y tercera. El resultado de este intento nos animó a seguir estudiando este método, al que en clínica denominamos de anestesia metamérica".  

A pesar de la relevancia de su hallazgo, su muerte a los 37 años y el hecho de que su artículo no hubiera sido traducido, hizo que la anestesia metamérica fuera olvidada y redescubierta por el cirujano italiano Achilles Dogliotti, que la presentó como un descubrimiento propio en el Congreso de la Sociedad Internacional de Cirugía, celebrado precisamente en Madrid en 1932. Este olvido fue corregido ese mismo año por el cirujano argentino Alberto Gutiérrez, usuario de esta anestesia desde 1929, que reivindicó en un artículo a Fidel Pagés como su auténtico descubridor; a partir de entonces el aragonés fue reconocido por la comunidad científica internacional, incluido Dogliotti, como el auténtico descubridor de este tipo de anestesia.

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Fidel Pagés estudió la carrera de medicina en Zaragoza y, tras licenciarse, ingresó en la Sanidad Militar, donde uno de sus primeros destinos fue el Hospital Militar de Melilla. Por su conocimiento del francés y el alemán, fue elegido para supervisar los campos de prisioneros de Austria-Hungría durante la Primera Guerra Mundial y poco después fundó la Revista Española de Cirugía. El desastre de Annual le sorprendió trabajando en el Hospital de Melilla, donde coordinaba los servicios quirúrgicos. Como les había sucedido a sus colegas durante la guerra de Secesión, los padecimientos de los soldados y la falta de recursos médicos lo llevaron a investigar métodos alternativos y eficientes para calmar el dolor de forma rápida y segura; así fue como desarrolló la anestesia epidural. Comenzó a aplicarse en obstetricia en 1935, dado que alivia el dolor durante el parto sin alterar el resto de las funciones fisiológicas de la parturienta. Hoy se emplea, además, en intervenciones en piernas, pelvis y genitales. 

Aunque el dolor es uno de los principales mecanismos de alerta y defensa del cuerpo humano, las mujeres que hemos nacido en la parte afortunada del mundo podemos tener unos partos relativamente llevaderos gracias, entre otras cosas, a los descubrimientos del doctor Pagés. Una forma de mostrar nuestro agradecimiento es trabajar para que nuestras hermanas que han nacido en países en los que aún no hay una atención perinatal de calidad, puedan escapar también a la maldición bíblica parirás a tus hijos con dolor.

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