Amber Heard y Johnny Depp: radiografía de una pareja y una cultura tóxicas

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Johnny Depp y Amber Heard, en imágenes del juicio que les enfrenta.

Johnny Depp y Amber Heard, en imágenes del juicio que les enfrenta. / POOL / SHAWN THEW

Supongo que a estas alturas ustedes ya se habrán dado cuenta, pero esta sección procura transmitir unas nociones básicas de psicología a partir de casos mediáticos que se hayan visto en la misma semana.

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Por lo tanto, esta semana esta sección tenía que tratar sobre Amber Heard y Johnny Depp, que se han convertido sin duda en la pareja tóxica más mediática del panorama global. No podía ser de otra manera. Antes de empezar, sin embargo, debo hacer una aclaración. Depp fue condenado por maltrato. En un tribunal de Londres. Y fue condenado en dos instancias, porque apeló. Las pruebas presentadas en aquel caso fueron abrumadoras. Depp entonces hace un truco legal invocando a la ley de otro país, en este caso Estados Unidos, y denuncia a su exmujer por difamación. Denuncia a su ex mujer por haber escrito un artículo en el que ella se presentaba como víctima de violencia doméstica. Y este es el juicio que estamos presenciando durante esta semana.

Casi con seguridad, Depp también perderá este nuevo proceso dado que su exmujer no le mencionó expresamente en el artículo objeto del litigio.

Pero eso a Depp no le importa.

Lo que le importa es que el juicio sea televisado. Lo que intenta es cambiar la imagen que de él tiene la opinión pública. Y lo está consiguiendo. No es mi intención en este artículo dilucidar quién lleva la razón, sino, como ya he dicho, explicar algunas nociones básicas de psicología.

El abuso mutuo

Los abogados de Depp presentaron como prueba la declaración de la terapeuta especializada en parejas Laurel Anderson, que trabajó con la pareja en el 2015. Anderson testificó que Heard y Depp estaban implicados en una relación de “mutual abuse". Vamos a intentar explicar esto. En inglés se habla de abuso y en español se habla de maltrato. Tendemos a traducir abuse por maltrato, pero los términos tienen connotaciones diferentes. El abuso implica que una de las personas tiene algún tipo de superioridad económica psicológica o física y que por lo tanto se aprovecha de ella para atacar a la otra. El maltrato se refiere a todo hecho, acto u omisión que puede ocasionar dolor, deterioro físico o sufrimiento que afecte el bienestar, ponga en peligro la vida, o afecte gravemente la salud o la integridad física o psicológica de otra persona. Es decir: Abuso se refiere a la superioridad de una persona sobre otra y maltrato se refiere a las consecuencias de un acto. Por definición no puede existir el abuso mutuo. Porque para que exista abuso una persona debe estar en condiciones de superioridad sobre otra. Si están al mismo nivel, si se infligen ataques el uno al otro de similar intensidad, no puede ser abuso.


/ Reuters

Sí que puede existir el maltrato mutuo, aunque en general los terapeutas se refieren a esa situación como una situación de interacción tóxica. Este es un término que se le roba a la farmacología. En farmacología interacción tóxica se refiere al problema que te creas si mezclas dos medicamentos que interactúan entre sí o si, por ejemplo, mezclas un barbitúrico con alcohol: la suma de los dos sustancias puede ser más peligrosa que el abuso de cada sustancia por separado. De esa manera, determinadas parejas se enzarzan en interacciones relacionales que resultan sumamente tóxicas. En cualquier caso deberíamos tener en cuenta que Depp es físicamente más fuerte que Heard y que cuando él le conoció a ella él estaba en una posición social mucho más elevada, y desde luego tenía más dinero.

El "diagnóstico" de Amber

De nuevo en este caso aparece una psicóloga clínica, Shannon Curry, para defender a Depp. Ofrece dos diagnósticos sobre Amber. Dos trastornos comórbidos: Trastorno límite de la personalidad, TLP, y trastorno histriónico. ( La comorbilidad es un término médico, acuñado por A. R. Fenstein en 1970, que se refiere a la presencia de uno o más trastornos además de la enfermedad o trastorno primario, y el efecto que este trastorno o trastornos adicionales pueden tener sobre el principal. Para hacer este diagnóstico la psicóloga se basa en vídeos de Amber, en 12 horas de evaluación, y en un test, el Minnesota Multiphasic Personality Inventory (MMPI) , al que ha sometido a Amber.

La verdad es que su diagnóstico está un poco traído por los pelos dado que el diagnóstico de TLP es uno de los más complicados a la hora de hacer una evaluación. De hecho se sabe que durante mucho tiempo, y por cuestiones de prejuicios sociales, ante comportamientos y conductas claramente parecidos los hombres recibían diagnósticos de trastorno narcisista y las mujeres de trastorno límite. Porque hay conductas que se les permiten a las mujeres en nuestra sociedad pero que no se les permiten a los hombres. Recordemos que un hombre que se ponga a llorar entre sollozos entrecortados en público se verá de una manera pero a una mujer se lo permitiremos, por ejemplo. El hecho de que la psicóloga clínica haya usado este test y no un test específico para detectar un trastorno límite como sería el McLean Screening Instrument for Borderline Personality Disorder, la Entrevista diagnóstica para el trastorno límite-revisada (DIB-R), o el Zanarini rating scale for borderline personality disorder (ZAN-BPD) ya me da que pensar.

Primer plano de la actriz Amber Heard, en el tribunal de Fairfax, este martes, 26 de abril.

/ EFE / BRENDAN SMIALOWSKI

No me parece una evaluación muy fiable, la verdad. Sobre todo teniendo en cuenta que con el Inventario de Minnesota que ella ha usado se suelen emitir falsos diagnósticos (en su mayoría positivos) y es posible diagnosticar como existente un trastorno que no es tal. Esto se debe a que muchos de los elementos contenidos en los criterios diagnósticos del inventario de Minnesota apelan a rasgos de personalidad que, en niveles de intensidad baja, se hallan presentes en muchas personas como usted como yo. Quien más quién menos todos tenemos miedo al abandono y de vez en cuando tenemos reacciones emocionales un tanto sobrepasadas. Quien no se vea identificado, que tire la primera piedra a Amber.

A mí parece que con una evaluación de 12 horas no se puede afirmar con seguridad que Amber Heard parezca un trastorno límite. Está opinión me lo confirman los psicólogos clínicos a los que he consultado. Por lo demás, en el hipotético caso de que Amber padeciera un trastorno de personalidad límite eso no la convertiría inmediatamente en ninguna maltratadora. Las personas con trastorno límite de personalidad suelen tener reacciones emocionales muy intensas pero no son necesariamente agresivas.

La ropa

¿Amber Heard copia la ropa de Johnny Depp en el juicio? No, no la copia. Tras su relación con Depp, Amber Heard inició otra con la directora de fotografía Bianca Butti.( Al parecer ya no están juntas). Tanto Bianca como Amber han sido fotografiadas en numerosas ocasiones vistiendo atuendos masculinos y desde entonces Amber suele ir vestida de forma masculina.

El problema es que los atuendos masculinos se parecen entre sí. ¿Diría usted que Abascal le va copiando la ropa a Pedro Sánchez?. No. Y sin embargo sería fácil hacer un collage en el que se les viera a ambos con atuendos similares en fechas correlativas. Si Amber y Johnny en algún momento han coincidido en atuendos es porque ambos visten de forma parecida. En cuanto al hecho de que Amber lleve una corbata con una abejita que también llevaba Johnny Depp, la explicación es simple. La corbata con la abejita ( de Gucci, 193 euros de nada) está de moda. Y más de moda va a estar después de esta juicio. No hay más.


/ Samuel Corum

El maquillaje

Una de las acusaciones que se han hecho en contra de Johnny Depp por parte de la defensa de su ex son los golpes que el actor supuestamente le habría dado a Amber Heard. Los abogados de Amber aseguran que ella habría utilizado un kit de maquillaje de la marca Milani para cubrir y disimular los moratones que le provocaron los golpes de Johhny Depp . Lo que olvidaron decir es que ese corrector específico de la marca Milani empezó a comercializarse en el 2017 y los presuntos golpes de él se habían fechado en el 2016.

Pero... las casas de cosmética suelen enviar muestras de sus productos a las superestrellas, a los periodistas y a los clientes especiales antes de que los productos se comercialicen en mercado, para hacer testing. No hubiera sido nada extraño que Amber hubiera sido una de las privilegiadas en hacerse con el corrector antes que las vulgares compradoras de a pie.

La proyección

En mi opinión, todo este juicio no es más que un intento a la desesperada de desprestigiar la imagen de Amber, por parte de un actor multimillonario que necesita recuperar la suya para poder volver a protagonizar roles estelares. Pero esta es mi opinión, Y cada cual tendremos una porque en el caso de los personajes públicos utilizamos estrategias de proyección.

La proyección es un mecanismo por el que el sujeto atribuye a otras personas las propias virtudes o defectos, incluso sus carencias. Por ejemplo, proyectamos cuando nos enamoramos. Atribuimos a la persona amada rasgos y virtudes que no se corresponden totalmente con la realidad. Tendemos a ver lo que queremos ver o lo que nos imaginamos. De la misma manera proyectamos en casos como éste, de personajes famosos. Yo como mujer, y como mujer que ha sido víctima de violencia, voy a tender, lógicamente, a empatizar con Amber. Otras personas, sin embargo, se pondrán del lado de Depp. Pero en el fondo ninguno sabremos qué es lo que realmente pasó. Porque no estábamos allí. Y esto me lleva al último punto del artículo.

La cultura de la cancelación

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De la misma manera que Disney canceló la presencia de Johnny Depp en la saga de piratas del Caribe, considerando que podía exigirle determinado comportamiento moral o al menos apariencia de cumplirlo, montones de fans de están exigiendo ahora la cancelación de Amber. Cancelación que probablemente llegue. Este juicio puede suponer el fin de la carrera de Amber. La cultura de la cancelación es profundamente tóxica. Es una nueva forma de intolerancia que -curiosa y paradójicamente- se gesta desde valores presuntamente progresistas. Pero no hay ninguna diferencia entre exigir la cancelación de Johnny o de Amber con lo que yo viví cuando era pequeña en ambientes ultracatólicos, en los que se excluía de las fiestas a determinadas chicas que arrastraban la reputación de ser "fáciles".

El actor estadounidense Johnny Depp fue registrado este lunes, durante un juicio en su contra por violencia doméstica, en Fairfax (Virginia, EE.UU.). EFE/Steve Helber/Pool

/ EFE

Como tantos fenómenos de la psicología social, la cultura de la cancelación es incontrolable y, la persona que hoy cancela y promueve la cancelación corre el riesgo de ser cancelada mañana. En este caso es lo que le ha pasado a Amber. Desde los afines de Amber se promovió la cancelación a Depp, y ese movimiento se les ha vuelto en su contra como un bumerán. La cultura de la cancelación parte desde personas que se consideran imbuidas de una supremacía moral. Y desde su atalaya de superioridad linchan, excluyen, tachan y niegan segundas oportunidades a quienes consideran "pecadores". Quizá ésta sea la lección más importante del caso Depp-heard. Que la cultura de la cancelación es la nueva letra escarlata. Y se nutre de la hipocresía, que es un defecto moral, pero una gran ventaja pública.