ANÁLISIS

Un retorno breve

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Xavi cabizbajo en la banda  durante el partido contra el Rayo en el Camp Nou

Xavi cabizbajo en la banda durante el partido contra el Rayo en el Camp Nou / JORDI COTRINA

Habían vuelto. Lo dijo Piqué, y lo dijimos todos. Pero tan inesperado fue ese retorno tempranero --cuando ya nos habíamos mentalizado de una larga travesía por el desierto-- como desconcertante ha sido la brevedad de esa vuelta. Nos precipitamos, es evidente. Y aun así, cabe recordar que el del Bernabéu no fue un partido aislado. El Barça culminó ese día dos meses de competición donde habíamos visto a un equipo con las ideas claras. Un grupo que crecía. Goleaba, no negociaba un esfuerzo y parecía seguir al pie de la letra las consignas de su entrenador. 

Pero entonces, alguien piso el cable que no tocaba, y desmontó todo el tinglado. El equipo se encalló y cada uno tendrá su teoría: desde el golpe moral que supuso la eliminación europea, al mérito de los rivales para haber encontrado el antídoto, pasando por las lesiones de Piqué o Pedri.

La melancolía

El caso es que de la noche a la mañana, Alba y Busquets vuelven a ser veteranos, Ferran Torres es transparente, Aubameyang ya no ve la portería como si fuera una piscina, Dembelé se pone las botas del revés, Frenkie de Jong ha entrado en una fase de melancolía, Eric pierde todos los duelos y Ter Stegen no para de recoger balones a la red. 

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El fútbol es un estado de ánimo y tras desaparecer ese aliciente por los títulos que en noviembre no podía ni plantearse, ha llegado la depresión. La necesidad. La obligación. Y eso no es divertido. Y si además permites que te marquen primero, los partidos pasan a ser pesados, ratos de angustia que nadie quiere vivir y en los que se destapa la fragilidad mental de unos jugadores mermados de confianza. Empequeñecidos a la espera de que alguien les rescate.

Ese alguien cuyo adiós habíamos olvidado durante esos dos meses de un precioso espejismo. Pero no podía ser tan fácil. Quedan cinco partidos para recuperar algo de lo perdido y para evitar el gran peligro. Más allá de garantizar la Champions, se trata de evitar la caída libre, de no acabar la temporada en el mismo punto que el verano pasado.