Artículo de Rafael Vilasanjuan Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

No es Francia, es Europa

Lo que pone de manifiesto la elección presidencial francesa es que se acabó la opción entre izquierdas y derechas y que la batalla se libra a favor o en contra del proyecto europeo

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Macron gana la primera vuelta de las elecciones francesas y se cita con Le Pen. / Martha Jordan

A una semana de la elección presidencial entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen no podemos pronosticar ganador. Nos gustaría decir que ganará Macron, pero debemos tener mas reservas de las que tuvimos con la victoria de Donald Trump o el Brexit. En ambos casos los sondeos reflejaron tendencias contrarias al voto final. ¿Podría suceder igual con el próximo inquilino del Elíseo? En la recta final de la campaña, a una semana de las elecciones, aunque no podamos predecir quien ganará, sabemos en cambio que en este voto no solo está en juego el futuro de Francia, sino también el de Europa.

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Lo que pone de manifiesto el resultado de la primera vuelta es que, por una parte, se acabó la opción entre izquierdas y derechas: cinco años después se enfrentan de nuevo los mismos candidatos que relegaron a socialistas y republicanos. Por otra, el juego ahora está entre el equilibrio y el descontento y la batalla se libra básicamente a favor o en contra de Europa. Durante las crisis de los ochenta, Jacques Delors, ministro francés que después presidiría la Comisión, dijo que Francia debía elegir entre Europa o el declive. Con el paso del tiempo esa sensación ahora es la contraria. Solo uno de cada tres franceses confía en la UE. París ha intentado, sin éxito hasta ahora, aflojar la férrea doctrina fiscal marcada desde Berlín, que limita el endeudamiento y el gasto de los Estados. Como consecuencia, ha crecido el escepticismo hacia Europa. Aunque en la pandemia y en la guerra la UE haya respondido, al igual que en el caso de la extrema derecha, el masivo voto de izquierdas entregado a Mélenchon, el que ahora se disputan los dos candidatos, también es un voto euroescéptico. Ahí puede estar la clave del ganador y la nuestra. Los franceses tienen la palabra, pero Europa está en juego. Macron es la mejor baza para defenderla porque, si gana Le Pen, la pinza con los populistas de Hungría no solo debilitará la idea de Europa, la acercará, además, al proyecto de Putin.