Apunte

Pacto de rentas: reparto de esfuerzos

El acuerdo de los sindicatos y las empresas para contener salarios y márgenes se ha convertido en un elemento esencial para el Gobierno

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Pacto de rentas: reparto de esfuerzos

JOSÉ LUIS ROCA

Antes de que Vladimir Putin invadiera Ucrania ya estábamos preocupados por la inflación. Tanto, que el Banco Central Europeo (BCE) preparaba ya las primeras subidas de tipos de interés, al igual que la Reserva Federal de EEUU. Pero las cosas han cambiado de forma radical. La escalada de los precios sigue siendo preocupante, pero mucho más, impulsada ya no solo por los costes energéticos (petróleo, gas, electricidad, gasolinas...) sino por el contagio al conjunto de la economía. En febrero, la tasa interanual de inflación escaló hasta el 7,4%, un nivel no visto desde hace 33 años. Y, dados los acontecimiento es previsible que la tendencia al alza se dispare.

En este contexto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apeló en el Congreso a alcanzar un pacto de rentas por parte de los agentes sociales. El Ejecutivo, con su presidente al frente, les ha convocado el lunes para mediar de cara a conseguir ese objetivo que considera prioritario. De lo que se trata, en esencia, es de que no todo el esfuerzo de los costes derivados de la guerra recaiga en los salarios sino que las empresas también contengan los márgenes y, por tanto, los beneficios, o mejor dicho, su reparto.

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En lo que respecta la remuneración salarial, el aumento registrado hasta enero de este año se ha situado en el 2,01% en los convenios, frente al 1,47% de diciembre, muy por debajo del IPC. El año pasado, tanto los salarios como los beneficios remontaron, aunque de forma desigual, después de un 2020 en el que en los dos cayeron, aunque con el paliativo de los erte y otras ayudas.

Desde el Banco de España se había pedido también un reparto de las cargas. Y eso era antes de la invasión rusa de Ucrania. El problema es que los salarios llevan años de erosión. Una vía a la que apuntan los expertos son las cláusulas de revisión salarial con límites para evitar espirales precios-salarios. Y una referencia podría ser la inflación subyacente (que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos no elaborados), situado en el 3%. Veremos.