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Un Aznar menos áspero

El expresidente rehúye contestar sobre Castilla y León, pero se confiesa contrario a que haya una Marine Le Pen en el Gobierno de España

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Aznar, en la conferencia del Círculo Ecuestre.

Aznar, en la conferencia del Círculo Ecuestre. / David Zorrakino / Europa Press

Hacía 22 años que no trataba a Aznar en la corta distancia. Y el almuerzo-conferencia del Ecuestre, tres días después de las elecciones en Castilla y León, tenía morbo. ¿Qué diría el segundo jarrón chino viviente de la democracia española?

Sorpresa. Físicamente para Aznar no parecen haber pasado 22 años. Y su discurso es menos áspero. ¿Ha evolucionado? En privado era cortés, incluso ocurrente, distinto al agresivo – incluso colérico- de algunos mítines o debates parlamentarios. Y en el Ecuestre no jugaba en campo contrario. Lo cierto es que relegó el verbo de la derecha militante y prefirió la moderada. La afecta al realismo (la política es el arte de lo posible), la racionalidad (con cita de Abraham Lincoln) y el respeto de las grandes leyes.

Martí Saballs, el moderador, empezó donde tocaba. ¿Debe haber un gobierno de coalición del PP con Vox en Valladolid? La respuesta fue cauta. El PP ha ganado y la derecha suma bastante mas que toda la izquierda. Pero su composición interna ha cambiado porque ha irrumpido Vox, que está más a la derecha que la derecha. “Y a quien ha ganado le toca encontrar la solución, como me pasó a mí en 1987 cuando gané en Castilla y León y tuve que gobernar en minoría mas de dos años. No me pregunte más -gesto buscando complicidad del público- porque ni quiero, ni puedo, ni debo decir más”. 

Punto. Pero añadió que el PP es europeísta, que si España no hubiera entrado en el euro (gracias a él, que nunca ha pecado de modestia) estaríamos mucho peor, y que Vox está ligado a Marine Le Pen y otros partidos de extrema derecha a los que no les gusta la UE. “No creo que a España le convenga un Gobierno con Marine Le Pen dentro”. ¿La quiso confundir con Abascal? Comprende todos los sentimientos y las emociones, pero la hoja de ruta política debe ser guiada por la razón.  

¿Gran coalición? “Lo importante es que en Alemania los dos partidos centrales han resistido bien la fragmentación. Y ese es el gran peligro de España, que empezó con Podemos, Cs, Vox, los nacionalismos extremos y que ahora sigue con partidos provinciales (Soria Ya) que debilitan la gobernabilidad. Una gran coalición puede ser deseable, pero exige objetivos compartidos que hoy no se dan”. Pensé que sabe que Casado está en un lío y él ahora no quiere agravarlo: “Será presidente y, añado, lo hará bien”. Cualquier vacilación (la prensa estaba superpendiente) y el escándalo habría sido enorme.

¿Catalunya? Está en un estéril bucle melancólico porque la política es el arte de lo posible y al nacionalismo (¿Pujol?) le fue bien, muy bien, mientras lo tuvo en cuenta. Pero la independencia de Catalunya es no solo inconveniente sino imposible en la Europa actual. Y es todavía peor si se intenta romper la ley y dividir a la gente. Hacer cumplir la ley no es nunca el problema sino el principio de la solución.

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¿Podían haberlo hecho mejor los sucesivos gobiernos de España? “Mire, el problema es que intentaron saltarse la ley, luego no me responsabilice a mí de si el ayuntamiento en vez de traer inversores importa okupas”. Aznar sigue siendo contundente, pero ya no habla nada de "golpistas".

¿Biden es el peor presidente? Gesto negativo: “No y está afrontando la crisis de Rusia razonablemente bien. Y entendiéndose con los aliados, que no es poco”. Cambio de rasante: “Pero España no está en las reuniones aliadas donde se decide porque dejó de ser un socio fiable”. Sobreentendido, lo que no pasó cuando era presidente. Pero, cauto, no fue más allá sobre el trío de las Azores.