Políticas públicas Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

A pesar de Casados, Ayusos y Abascales, ¡avanzamos!

Se trata de adaptar la agenda legislativa a los nuevos tiempos, de dar nuevas respuestas a las nuevas necesidades, de conquistar nuevos derechos y libertades para los y las españolas

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El Gobierno aprueba la esperada reforma de las pensiones. / JOSÉ LUIS ROCA / VÍDEO: ATLAS

Esta semana conocíamos la extraordinaria recuperación del mercado de trabajo tras la pandemia. La ocupación supera los 20 millones, el nivel más alto desde 2008. Y a mí, como a la mayoría de españoles y españolas, se me dibujó una sonrisa de esperanza en la mirada. Me gustaría pensar que esa misma sonrisa se nos dibujó a todos excepto a uno, pero desgraciadamente, tenemos más Casados, Ayusos y Abascales de los que se merece este país. Las buenas noticias no acaban ahí. La reforma laboral, el bono joven de vivienda, la reforma de las pensiones y, por qué no, la recuperación de más de un millar de bienes para el patrimonio público, que la Conferencia Episcopal reconoce que no son de su titularidad, dan para sostener la sonrisa y la esperanza. 

Cuando crees en la política como instrumento transformador, y en la socialdemocracia como forma de ser y estar en el mundo, hacer de tus ideales, de tus valores, políticas públicas con capacidad de transformar la vida de las personas, sobre todo de aquellas que más lo necesitan, es tu máxima responsabilidad y debe ser también la mayor de tus aspiraciones. 

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La sanidad pública, la educación universal y las pensiones son, sin duda, los tres pilares fundacionales de nuestro Estado del Bienestar. Pero no son los únicos. La ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, apuntaba ya en 2006 el que tenía que convertirse en el cuarto pilar del sistema de bienestar español: los servicios sociales. En los últimos meses se ha visto ampliado con el Ingreso Mínimo Vital, un nuevo derecho de ciudadanía aprobado en plena pandemia, y con la ley de Protección de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia. Y pronto quedará firmemente blindado con la futura ley de Servicios Sociales, actualmente en exposición pública. El instrumento legal que, competencias aparte, asegurará la equidad asistencial a lo largo y ancho del territorio nacional. 

Y debemos seguir avanzando en la mejora de las condiciones de vida de la ciudadanía, evaluando servicios y prestaciones públicas que pudieron ser útiles durante un tiempo, pero que necesitan ser repensadas a la luz de las nuevas necesidades ciudadanas. El reconocimiento de las diferentes estructuras familiares existentes en nuestro país en el siglo XXI, que dista mucho del modelo de familia heteronuclear clásico, la desinstitucionalización de las personas mayores en favor de la atención domiciliaria, y la de los y las menores extuteladas en favor del acogimiento familiar, la implementación de la ley contra la violencia infantil, la lucha contra la lacra de la violencia de género, el abordaje de la salud mental y la prevención del suicidio, y la protección de las personas mayores frente a la violencia, son tan solo algunos de los ejemplos que deben ocupar la agenda social de los próximos meses. Se trata, en definitiva, de adaptar la agenda legislativa a los nuevos tiempos, de dar nuevas respuestas a las nuevas necesidades, de conquistar nuevos derechos y libertades para los y las españolas. Se trata, en definitiva, de hacer de nuestras ideas, políticas transformadoras, ¿para qué? ¡Para llevarlas a todas partes!