Poder adquisitivo Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Inflación y salarios

Una alternativa sensata sería incrementar los salarios, desde este enero, incorporando la inflación subyacente del año anterior

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Los carburantes impulsan la inflación al 2,7% en mayo. En la foto, una gasolinera en Madrid. / EFE / FERNANDO ALVARADO / VIDEO: EFE

En las próximas semanas deberá abordarse hasta qué punto el extraordinario repunte de la inflación, de un 6,7% en 2021, se traslada a los sueldos de los empleados. Una cuestión de enorme complejidad pues resulta muy difícil pedir a unos salarios, ya en general bajos, que soporten esta pérdida de poder adquisitivo. De la misma manera, tampoco puede esperarse demasiado de muchas empresas que consiguen sobrevivir a duras penas, enfrentadas al aumento espectacular del coste de los combustibles y las materias primas. Además, existe la duda de si esta subida, muy vinculada a los precios de la energía, será estable o irá diluyéndose en unos meses. Ante ello, dos consideraciones.

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De una parte, una alternativa sensata sería incrementar los salarios, desde este enero, incorporando la inflación subyacente del año anterior, aquella que no contempla los productos energéticos ni los alimenticios sin elaborar, que se situó en un 2,1%. De manera complementaria, a finales de 2022, ajustar en función de la que ha sido la inflación media durante el conjunto del año. Sería una manera de asumir un alza salarial equitativa evitando el introducirnos en una espiral inflacionista que acabe por perjudicar a todos.

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De otra, no son pocas las compañías, especialmente las grandes, que pueden asumir un incremento salarial cercano a la cifra de inflación del 2021. Dado que, desde hace décadas, el reparto de riqueza entre capital y trabajo favorece progresivamente al accionista, las circunstancias pueden resultar muy oportunas para reconducir un poco este insostenible desequilibrio. Me refiero a empresas que pueden aumentar sus salarios en torno a la cifra de inflación, ajustando la retribución del capital. De esta manera, más allá de que los empleados no perdieran poder adquisitivo, empezaríamos a abordar una de las grandes derivas del capitalismo de nuestros días. Sé que la propuesta es profundamente naíf, pero soñar de vez en cuando no está mal.