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El electrofascismo resurge

La fisión nuclear, incorporada en la taxonomía 'verde' de la Comisión, no es una opción energética polémica. Es una propuesta caduca y reaccionaria que quiere frenar la decadencia del sector electronuclear

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Central nuclear de Vandellós.

Central nuclear de Vandellós. / EFE/JAUME SELLANT

El artículo 'Energía nuclear, energía verde', del historiador Joaquim Coll, me ha motivado a responder sobre la falacia de su base documental. “Las descalificaciones que se escuchan a menudo contra la energía nuclear no se sostienen”, escribe. ¿A menudo? Vaya, pues si en algo ha destacado el dominio del lobi nuclear, versus Foro Nuclear Español y la patronal eléctrica Unesa, ha sido en monopolizar la defensa del negocio atómico en los medios de información, ejerciendo su influencia en los consejos de administración.

Los historiadores que han analizado el franquismo tendrían que documentarse bien sobre cómo la energía nuclear se convirtió en una herramienta clave para aplicar la dictadura energética mediante los Planes Energéticos Nacionales (P.E.N.). No podemos desvincular esta tecnología de los Estados atómicos, de las mafias del plutonio y de los genocidios de Hiroshima y Nagasaki. El reactor de grafito-gas de Vandellòs tenía una clara función militar mediante la obtención de plutonio de los residuos que producía, que eran trasladados en un tren blindado y reprocesados y enriquecidos en instalaciones militares francesas. Plutonio generado en Catalunya que podría haber formado parte del combustible utilizado para las pruebas atómicas en la Polinesia. Lo he explicado en mi ensayo 'La bomba atòmica de Franco. Els objectius militars de l'energia nuclear a Espanya” (Llibres de l´Índex, 2011).

Es falso que la energía nuclear no emita CO₂. El lobi nuclear, que domina la Comisión Europea, no ha presentado nunca un balance de emisiones de todo el ciclo de combustible: minas de uranio; fabricación de materiales; macroinstalaciones de enriquecimiento y reprocesamiento; transporte de combustible y de residuos; sistemas de refrigeración; depósitos de residuos de baja y alta radiactividad...¡Todo este ciclo emite muchísimo CO₂!

El resurgimiento de la energía nuclear, que se quiere homologar como 'verde' y 'sostenible', es una estrategia de los nuevos movimientos ultraderechistas y de los Estados más totalitarios y represores del planeta. Si el Parlamento Europeo aprobara esta homologación convertiría el Pacto Verde, la Transición Energética, el 'Green New Deal' y la economía circular en una pantomima; en un 'ecoblanqueo' del sector energético.

La fisión nuclear, incorporada en la taxonomía 'verde' de la Comisión, no es una opción energética polémica, como se intenta hacer creer a la opinión pública. Es una propuesta caduca y reaccionaria que quiere frenar la decadencia del sector electronuclear, después de los graves accidentes de Three Mile Island (1979), Chernóbil (1986) y Fukushima (2011). Es una tecnología peligrosa que se intenta reactivar políticamente gracias a un grupo de líderes y estadistas, convertidos en portavoces del lobi nuclear.

La nuclearización en el Estado español, impuesta por la cúpula militar franquista, aliada con el sector eléctrico (Pere Duran Farell era uno de sus líderes) tiene 53 años de vida (el 12 de diciembre de 1968 Franco inauguró la central José Cabrera en Zorita, Guadalajara, “iniciando en nuestra patria la era atómica”). ¿Cuántos años tardaremos en deconstruir esta era? El coste estimado de desmantelamiento de todo el parque nuclear mundial (442 reactores y 51 en construcción, 'Le Monde', 19/XI/2021) será de 300.000 a 600.000 millones de dólares ¡y durará más de un siglo!

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El Govern Aragonès todavía no ha definido la hoja de ruta para el desmantelamiento de Ascó y Vandellòs y cómo se financiará. Una tecnología de un riesgo y un coste financiero tan colosal, ¿se puede considerar 'sostenible' y apta para formar parte del concepto de economía circular?

Lo que nos propone la Comisión Europea es una trampa que bloqueará el futuro de las energías renovables, que tienen un rápido desmantelamiento y reciclaje, cuando acaban su periodo de vida útil. Las grandes corporaciones energéticas y las que dominan el ciclo del plutonio quieren dificultar y retrasar la transición energética y su democratización y autoconsumo. Se proponen controlar el ritmo de la introducción de las renovables y hacer inviable el nuevo paradigma energético. Nuevas prospecciones de carbón, gas, petróleo y uranio se están autorizando en todo el planeta. Según el FMI, cada minuto se destinan 11 millones de dólares a subvencionar las energías fósiles.

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Los ecologistas estamos a punto de perder la batalla mediática que creíamos ganada. No valoramos la capacidad del electrofascismo de aliarse estratégicamente con el sector digital, dirigido por las GAFAM. Con los nuevos pequeños reactores que nos proponen Bill Gates (el fundador de Microsoft ha ganado un contrato de 4.000 millones de dólares del Gobierno de EEUU para construir el SMR, 'Small Modular Reactor') y los presidentes Emmanuel Macron (que ha acordado 100.000 millones de euros de subvenciones por los SMR de 170 MW), Vladimir Putin y Fumio Kishida, la Humanidad corre el riesgo de entrar en una dinámica diabólica. Una revancha del lobi nuclear que reforzará a los Estados atómicos, al autoritarismo y a la proliferación.

No nos queda otro remedio que confiar en que la sociedad civil, responsable y muy informada, y los consumidores, muy organizados, reaccionen contra esta dictadura energética disfrazada de 'verde'.