PULSO SIN SENTIDO

¿De verdad van a prescindir de Dembélé?

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¿De verdad van a prescindir de Dembélé?

REUTERS/Albert Gea

Xavi Hernández sigue explicando en las conferencias de prensa que todo lo tienen entrenado, que todo lo tienen organizado, que todo lo prueban, que todo lo examinan y que ellos, el cuadro técnico, especialmente él y su hermano Òscar, le ofrecen, antes de cada partido, multitud de soluciones a sus jugadores para que salgan con el balón controlado, se abran a las bandas, “ataquen de salida, 8 contra 6”, lleguen con muchos efectivos al área rival…pero aún no han hecho, en los dos meses que llevan en el banquillo del Barça, un partido redondo y mira que han jugado contra equipos muchísimo menos grandes y poderosos que ellos. Ni un partido redondo.

Oír a Xavi en la sala de prensa, antes y después de los partidos, es como vivir en el mundo de Yupi. Uno recuerda, a menudo, la frase que un día le dijo su admirado Johan Cruyff a Charly Rexach después de haber hecho la charla previa a un partido, todo controlado, todo preparado, todo entrenado (se supone), como Xavi: “Nosotros, Charly, ya hemos ganado 5-0, ahora veremos qué hacen estos en el campo”.

Triste balance

Lo cierto es que el balance empieza a pesar como una losa sobre las espaldas de Xavi Hernández: 13 partidos, 5 victorias, 18 goles a favor y 18 en contra. La frase del día del estreno, tras el baile de presentación con Joan Laporta como pareja sobre el césped del Camp Nou, de “en el Barça no hay temporadas de transición y aquí no se puede ni empatar ni perder”, se ha hecho ya patente y durísima.

Xavi ha reconocido hoy que esto está siendo más duro y largo de lo que él pensaba. Los objetivos son cada vez más pequeños, eliminados en la fase de grupos ¡tremendo fracaso! en la Champions, eliminados en la Supercopa de España en semifinales (sí, cierto, con brotes verdes), eliminados ¡casi inaudito! en octavos de la Copa y sexto en LaLiga, a 17 puntos del Real Madrid. De ahí que el discurso haya pasado a ser solo uno: hay que acabar entre los cuatro primeros de LaLiga. No se aspira a más (ni menos). Y, la verdad, nadie, en estos momentos, ve, no ya superior, sino ni siquiera igual al Barça que al Real Madrid, Sevilla, Betis, Atlético, sí, sí, Atlético, Real Sociedad, al novedoso Rayo y, si me apuras, al Villarreal, irregular Valencia y valiente Athletic.

No tiene sentido

Teniendo como objetivo los cuatro primeros puestos de LaLiga, sin Ansu Fati, no por uno, ni por dos, por más meses (“le preparamos un plan para que no vuelva a lesionarse más”, ha dicho Xavi, fiándose de su médico de confianza, al que ya se le ha lesionado Ansu, pues lleva semanas mandando), resulta que el Barça, Laporta, Mateu Alemany y Xavi han decidido que Dembéle, haga lo que haga, no volverá a jugar con el Barça.

Lo siento, pero no tiene sentido. Lo siento, pero es de locos. Lo siento, pero es despilfarrar uno de los pocos buenos futbolistas que te quedan. No hablemos de las formas utilizadas por Alemany, que ha llegado a decir que la decisión es de Xavi cuando es suya, de Laporta y del club. No deben por qué cargar ese cadáver al ‘mister’, entre otras cosas porque hay grabaciones, de inicio de mandato del de Terrassa, donde afirmó que contaría con él “porque lo necesita”, incluso aunque no renueve.

Al contrario de Messi

Dos, a Leo Messi se le retuvo, cuando pidió salir ‘vía burofax’, porque tenía contrato. Josep María Bartomeu le tiró por la cara el documento y a Messi no le quedó más remedio que quedarse. Ahora, ocurre todo lo contrario: el Barça considera que el contrato de Ousmane Dembélé es papel mojado y le dice que se busque equipo ¡ya!, que no es necesario que cumpla el contrato. Y lo normal es que Dembélé ni pestañee. Es más, hasta puede que tenga ya un preacuerdo con un poderoso. Qué piensa Alemany, que ricos necesitados como Manchester United y Newcastle van a derrochar millones ahora, pudiendo tener gratis a Dembélé en junio. Al extremo francés no se le puede asustar ni con el “no jugarás y te quedaras fuera del Mundial”, pues la Copa del Mundo es ¡en diciembre!

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Puede que el Barça esté dispuesto a pegarse el pegote de mantenerse así de chulo hasta el 31 de enero, pero después deberá recular. Dembélé no es Ilaix Moriba, cuyo padre tuvo prisa por ser rico y se fue al RasenBallsport, de Leipzig, y así le va. A Dembélé lo quieren varios equipos y no tiene prisa. Cualquiera, fijo, le pagará más de lo que el Barça le está ofreciendo, ahora, por renovar a la baja.

Perder competitividad

Y, lo más importante, tú, por más Barça que seas, por más Laporta “¡hemos vuelto!” que grites, por más listo que se crea Alemany y más atrevido que figure ser Xavi, necesitas a Dembélé o, como poco, lo necesitas activo, disponible, útil. No tienes ni plantilla, ni equipo, ni fútbol, ni resultados, ni clasificación para prescindir de tu delantero más desequilibrante (lesionado Ansu Fati). No puedes reducir tu capacidad competitiva por una pataleta con un tal Moussa Sissoko, cuyo problema es que no cobró comisión cuando Dembélé fichó por el Barça y ahora la exige de 40 millones.

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