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Cotizaciones e ingresos de los autónomos

Resulta sensato introducir mecanismos de flexibilidad con que responder a una realidad muy compleja

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El ministro de Seguridad Social, José Luís Escrivá; en el Congreso de los Diputados.

El ministro de Seguridad Social, José Luís Escrivá; en el Congreso de los Diputados. / Juan Carlos Hidalgo / EFE

Llevado por su afán reformista, el Gobierno ha presentado la propuesta de modificación del régimen de cotización de los autónomos a la Seguridad Social, con el que pretende alcanzar un doble objetivo. De una parte, afrontar el descuadre entre ingresos y percepciones de los autónomos y, de otra, armonizar sus criterios de cotización con los de los empleados en régimen general. 

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Con este fin, el ministro Escrivá sugiere sustituir el actual modelo de libre elección de cuotas por un nuevo sistema que las vincule con los ingresos netos del contribuyente, considerando hasta 13 tramos y pudiendo moverse de uno a otro cada dos meses, en función de los rendimientos siempre fluctuantes del trabajador por cuenta propia. La propuesta, al reducir la imposición a las rentas bajas e incrementarla a las elevadas, ha sido recibida de manera muy diversa por el colectivo de autónomos, si bien el sentimiento generalizado es de que, matizando algunos aspectos, el proyecto puede ser pronto aprobado. 

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Una reforma indispensable pues el actual modelo de cotización se sustenta en una realidad que ya no existe. En su momento, el empleado sujeto al régimen general se caracterizaba por la estabilidad en el puesto de trabajo, mientras que el autónomo respondía claramente al perfil del trabajador por cuenta propia. Hoy estas dos alternativas ya no resultan tan diferenciadas y, además, una persona puede transitar fácilmente de una a otra en más de una ocasión a lo largo de su vida laboral. Por ello, resulta sensato introducir mecanismos de flexibilidad con que responder a una realidad muy compleja.

Pero lo más relevante es analizar las rentas de nuestros autónomos. Al hacerlo, la conclusión es inmediata: el gran problema no es la cuantía de las cotizaciones sino los bajísimos ingresos. Una enorme debilidad de nuestra economía que, lamentablemente, no se arregla con una reforma. En cualquier caso, bienvenida sea la modernización del modelo de cotización.