La polémica del Parlament Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Funcionarios de aquí y de allá

En lo de no pisar el lugar de trabajo manteniendo íntegro el sueldo no hay duda de que superamos a Madrid

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Despacho del ’president’ de Catalunya en el Parlament.

Despacho del ’president’ de Catalunya en el Parlament. / Albert Bertran

Aprovechando que ahora vivo en Madrid, un conocido me escribió para –con sorna– preguntarme si ya había conocido a esos funcionarios madrileños que trabajan de nueve a dos, con una hora de descanso para ir de bares, y con toda la tarde por delante para seguir de cañas. Lo cierto es que no los he conocido, y aunque serían todo un avance laboral, no serían nada comparado con lo que se ha conseguido en Catalunya: funcionarios del Parlament que cobran sin ir a trabajar, con lo que, si de ir de cañas se trata, tienen todo el día por delante, desde que se levantan hasta que se acuestan. Para que aprendan en Madrid.

Entre trabajar por la mañana o no pisar siquiera el lugar de trabajo manteniendo íntegro el sueldo, perdón, el sueldazo, no hay duda de que Catalunya lleva la delantera a Madrid. Debe ser en lo único que superamos a la capital española, pero eso es mucho más importante que haber provocado el éxodo de cientos de empresas o que nuestro PIB baje sin freno, puesto que los sueldos sin contrapartida laboral suelen beneficiar a nuestros amiguetes, y eso los catalanes lo tenemos sagrado. Como los sicilianos de la buena época de la mafia. El caso es que el Parlament –es decir, todos nosotros, querido lector– pagamos 1,7 millones de euros anuales a una serie de personajes que se están tan ricamente en su casa, eso para que digan que los catalanes somos tacaños. Por lo menos con el dinero que no es nuestro, seguro que no lo somos, se diría incluso que nos quema en las manos.

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¿Qué son 1,7 millones, si gracias a ellos hay unas familias que a la hora de votar van a mostrar su agradecimiento, aunque sea por la cuenta que les trae? Quiero suponer que la cosa no queda ahí, y que hay muchos más tejemanejes parecidos en los distintos departamentos, instituciones y cualquier entidad pública catalana que se precie. El lacismo es una gran empresa, y ya que no produce beneficio político alguno, bueno es que los produzca económicos para los suyos

No solo no hay que criminalizar a una gente que cobra por rascarse la panza, sino que habría que ampliar esta forma de hacer las cosas. Estoy seguro de que la mayoría de catalanes estarían dispuestos a pagar el sueldo completo a todo el 'governet', incluso a aumentárselo si se tercia, a cambio de que no fueran jamás a trabajar.