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Pandemia de reuniones y reencuentros

Pasada la Navidad, volvemos a ese estado de larga espera del reencuentro con nuestra gente pero sobre todo con nuestra vida anterior

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Emma Watson y Rupert Grint

Emma Watson y Rupert Grint

Apenas un mes atrás, la amenaza de ómicron nos mostraba todo su potencial y los enfermos de covid se multiplicaban en vísperas de la Navidad. La angustia se extendía también entre los sanos, el pánico a contagios que obligaran a confinamientos en fechas señaladas nos atenazaba y se suspendían cenas de empresa y encuentros de amigos para blindar al máximo la cita más preciada de las navidades, cada familia un mundo, cada casa una trinchera.

Si la rutina crea el arraigo a un hábito, y los genes copian en su ADN las emociones intensas que pasan de padres a hijos, el sentimiento de pertenencia, de tribu, y la necesidad de compartir con los nuestros un tiempo es una forma de cadena a prueba de tenazas pandémicas e inclemencias de la vida. El reencuentro nos hace fuertes, nos reafirma en quienes somos o al menos cómo fuimos y así nos lo recuerdan las miradas cómplices de los nuestros. En nuestra nueva vida encapsulada, lo que no ha sido Navidad ha sido una larga espera del reencuentro con nuestra gente pero sobre todo con nuestra vida anterior. Las salas de cine que sobrevivieron al tsunami pandémico lo hicieron con películas antiguas, de reestreno, inaugurando una nueva edad dorada de su exhibición.

El poder de la nostalgia

Ese tiempo dilatado lo inflamos con lo que encontramos, y la televisión ha sido la ventana de excepción a los relatos de otros, sin el peaje del miedo a contagiarnos. No sabremos qué fue antes, si nuestra añoranza proyectada en los menús de los canales de 'streaming' o un algoritmo que nos activó el modo nostalgia en el cerebro, pero ahí nos vimos todos, regodeándonos en el pasado feliz que emanan las películas y series de antes. 

Nunca antes los aniversarios de estrenos de películas fueron tan jaleados. Y jamás vimos una avalancha de reencuentros televisivos como hemos vivido estos últimos tiempos. Will Smith y el resto del elenco que interpretaba a la familia Banks en 'El Príncipe de Bel Air' se conjuraron para un reencuentro por Zoom al principio de la pandemia, en una grabación emocionante en la que los fans experimentaron un placentero viaje en el tiempo y conectaron con la emoción a flor de piel de los actores, ya desarmados de artificio.

La mítica serie 'Friends' protagonizó un auténtico hype a partir del anuncio de su reencuentro, que se retrasó por la pandemia hasta mayo, y aún a día de hoy el programa de confesiones, abrazos, recuerdos compartidos de sus protagonistas entre los más vistos de HBO Max. Los actores del maravilloso clásico 'La princesa prometida' también tuvieron una reunión digital para delicia de los fans en el primer verano de la pandemia, con el fin de recaudar fondos para el partido Demócrata en plena campaña electoral americana, pero la fórmula se ha perfeccionado y el único reencuentro que puede rivalizar con el de 'Friends' es el de los protagonistas de las siete entregas cinematográficas de Harry Potter: tan importantes como las revelaciones, guiños y complicidades de Emma Watson, Daniel Radcliffe, Rupert Grint o Helena Bonham Carter, son las ausencias, desde la de JK Rowling, controvertida tras la polémica sobre sus posicionamientos ante la transexualidad,  hasta los que han fallecido en estos 20 años desde el origen de las películas. La desaparición de Helen McCrory en abril, o la muerte del primer profesor Dumbledore, Richard Harris; también la del prestigioso actor Alan Rickman, ...todos tuvieron un espacio de homenaje en el programa, y el dolor por sus muertes trascendió la ficción y la pantalla. Su pérdida es el espejo de otra pérdida muy nuestra. Y otras ausencias como la de Julie Walters, con problemas de salud, nos evocan las de alguna que otra comida de Año Nuevo en que han faltado los mayores por su estado delicado.

 

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Las mujeres de 'Sexo en Nueva York' han vuelto también, más de 20 años después, a nuestras vidas, aunque el efecto es muy diferente: no es una reunión al uso, no transmite la misma complicidad, no es un espejo de nuestras reuniones de amigos y familias. Ese “cómo hemos cambiado” no funciona en este formato, de hecho, es mucho más auténtica la conversación que genera la vuelta de 'Las chicas de oro' en su serie original.  Pero al paso que vamos, alcancemos el estado endémico del covid o no, las reuniones de ficción siempre serán una receta de éxito, ante los vacíos que han creado los tiempos del coronavirus.