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El cambio empieza aquí

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El cambio empieza aquí

VALENTI ENRICH

La semifinal de Riad debía medir las distancias entre Barça y Madrid. Y ni tan mal. De entrada pareció que uno aquí y el otro, muy por encima. Uno de fango y el otro, de acero. Los contragolpes blancos amenazaron con hacer añicos el proceso de reconstrucción azulgrana. Pero el fango cogió forma y se endureció después de que Xavi moldeara la estructura. Se vino a Arabia Saudí a competir, a quitarse complejos, precisó el técnico. Se logró, pese a la derrota. Una prórroga resultó demasiado para un equipo repleto de jugadores que aún llevan en la muñeca la pulsera de la clínica que han dejado atrás. 

El Madrid vuela aún a más altura. Cuando pone el turbo, despeina a cualquiera. Pero para el Barça, con tantos futbolistas recuperados, empieza de verdad una nueva era. Xavi la anunció precipitadamente a inicios de diciembre. En realidad es ahora cuando se intuye el cambio, con la vuelta de Pedri y Ansu Fati, con la novedad de Ferran Torres, con la competencia en todas líneas. Con buenos jugadores las grandes ideas son más fáciles de llevar a la práctica. 

Cara y cruz

Es una gran verdad que existe el estado de gracia del goleador, rachas de viento a favor, y es tan así que vale incluso para Luuk de Jong, que volvió a marcar y de rebote. Va a acabar por ganarse un trozo de corazoncito de los culés el espigado delantero, que tuvo otra actuación más que decente. En el remate y en el juego.

Lo natural es que vaya paulatinamente dejando espacio a Ansu Fati, como sucedió en la última media hora. Incluso a Ferran Torres, al que no le tendremos en cuenta el soso estreno. Demasiada inactividad. También la arrastraba Ansu Fati, pero claro, hablamos de un chico con un don de esos que solo se ven en los libros de magia. De cabeza, marcó el pequeñajo. Ni que fuera neerlandés. 

Siguiendo con los juicios individuales, Pedri constató que en cuanto acabe de robustecer la musculatura se adherirá al once titular como una lapa y no habrá quien lo saque. Ya puede espabilar Frenkie de Jong de una vez. Y Gavi no afloja, aunque rasca más que una barba de cinco días. Le iría bien asearse un poco, la expulsión le roza siempre. 

¿Aperturismo?

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De Dembélé no se puede decir otra cosa que bien, aceptable partido, pero no al nivel del salario y la comisión que pretende para renovar. Ni que fuera un príncipe saudí. Memphis es otro que deberá dar un estirón o se puede anclar. Y con Dani Alves habrá que aprender a dosificarle ante ciertas citas. Pero es día de alabanzas más que de reproches. En la oscuridad de Arabia Saudí se adivinó la luz.

Una nota final a cuenta de ello. La Federación Española ya no habla de empujar hacia el aperturismo cuando justifica el desplazamiento al país wahabista, ni de ayudar a modernizar a la sociedad saudí. Ya solo habla de dinero, de lo que proporciona a los clubs que participan y a los clubs modestos. Se agradece. Lo otro sonaba a estomagante cinismo. En este caso hablar de dinero causa menos pudor.