Libertad condicional

Porque no son nuestras hijas

A día de hoy, miles de niñas son prostituidas en España, el el primer país de Europa en consumo y el tercero del mundo

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Redada contra el narcotráfico en Barcelona.

Redada contra el narcotráfico en Barcelona. / Manu Mitru

Mi último libro, 'Selene y los cuatro elementos', es una novela negra cuyo trasfondo se mueve en los entresijos de una red que trafica con menores y con droga. Una de las mujeres que intenta escapar cuenta su experiencia: la captan siendo niña; la captadora es una mujer, aunque la red está dirigida por hombres; la enganchan a la droga para que no pueda irse, dado que necesita la misma droga que la red le proporciona; y puede moverse libremente por la ciudad pero, como ella explica, su prisión es mental. Y por último, cuenta que a ella la captaron sobornando a su madre, pero que ahora a las chicas las captan a través de las redes sociales.

Veamos lo que explica la prensa de una operación realizada en Madrid. A las chicas las captaban siendo menores a través de las redes. Se movían libremente por la ciudad en patinete. La que dirigía los pisos era otra mujer joven, aunque los que movían la red eran hombres. Las enganchaban a la cocaína y al crack para que su dependencia las mantuviera vinculadas a la organización. 

Calladas y esclavas

La red de trata de menores y tráfico de droga salta cuando una de las niñas acaba en un centro de menores y cuenta, en terapia, lo que le ha sucedido. Hasta entonces no hablaba porque su prisión era mental. ¿Cómo han podido coincidir punto por punto las dos historias? Pues porque me he basado en una historia real. Pero yo había finalizado la novela seis meses antes de que saltara la noticia. No hablaba de la misma red, sino de otra.

Una vez desarticulada esta red, parece que solo había 10 niñas prostituidas en Madrid. Y todos contentos y a otra cosa mariposa. Pero no, esta red es solamente la punta del iceberg. En Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia se repite el fenómeno. Niñas de 13 o 14 años captadas a través de las redes. Engañadas por una chica muy joven, encargada de contarles que ella ha conseguido mucho dinero 'trabajando' en eso. Niñas a las que enganchan desde muy jóvenes para que su dependencia las mantenga calladas y esclavas. Niñas por las que los clientes pagan mucho. Niñas que no ven un céntimo de ese dinero porque les pagan con droga. Niñas que en cuanto tengan 18 años entrarán en un club. Que cuando tengan 25 descubrirán que no tienen vida laboral ni estudios ni saben relacionarse. Niñas que a los 25 años serán mujeres con graves problemas: aislamiento social, dolor crónico, abuso de sustancias, autodesvalorización y estrés postraumático.

Manipuladas y engañadas

No solo son esas 10 menores. A día de hoy, miles de niñas son prostituidas en España. No todas vienen de la exclusión social. En muchos casos vienen de familias de clase media. Entonces no acaban en narcopisos ni zulos sino en habitaciones de hoteles. Como las tres que “se habían prostituido por un bolso”, según un programa de televisión. Como no procedían de un entorno paupérrimo ni marginado, un periodista dijo que “lo hacían porque querían”.

No. Una menor de edad no puede tener consentimiento, por principio, porque es incapaz de calibrar las consecuencias de su decisión. Esas menores habían sido captadas, manipuladas y engañadas. Y más tarde, chantajeadas, porque les advertían que si abrían la boca se meterían en un lío muy gordo.

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No, no son 10 niñas. Quienes las trafican no las consideran niñas sino mercancía. Las hay chinas, rumanas latinoamericanas, nigerianas... Y españolas, como las 10 que han sido liberadas en Madrid. Pero a nadie le importa hasta que descubre que su hija podría ser una de ellas. 

Que a nadie le sorprenda. Somos el primer país de Europa en consumo de prostitución. El tercero del mundo. Los clientes demandan mujeres cada vez más jóvenes. Y seguimos mirando hacia otro lado. Porque no son nuestras hijas.