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El zigzag de Aragonès

La mayoría independentista importa tanto a ERC como la de izquierdas al PSOE

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Pere Aragonès y Jéssica Albiach, tras el acuerdo para sacar adelante los presupuestos.

Pere Aragonès y Jéssica Albiach, tras el acuerdo para sacar adelante los presupuestos. / Manu Mitru

Cuesta decir si la CUP ha perdido más capacidad de influencia en la política catalana que ERC en la española. Ambas formaciones se dejaron utilizar con vanas promesas, que si cuestión de confianza a media legislatura, que si solución dialogada... lo que convenga hasta que me dejes de convenir. La diferencia es que la CUP se ha quedado sin el único cromo que tenía y solo le queda el recurso de lloriquear o someterse a las condiciones benevolentes, y por ello aún más humillantes, de Aragonès. Esquerra, en cambio, todavía puede canjear apoyos, ya no imprescindibles, al PSOE por pequeñas concesiones del Gobierno central al autonómico.

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El caso es que, una vez aseguradas todas las longevidades, la mayoría independentista importa tanto a ERC como la de izquierdas al PSOE. Si ERC remolonea con la reforma laboral, siempre queda una Arrimadas todavía más desesperada por salir en alguna foto, la que sea mientras se ahorre la caída, que Jéssica Albiach por mostrar musculatura política. De modo que más allá de las voluntariosamente agitadas turbulencias del día a día, la política hispana, y más la catalana, toma en las profundidades cierto carácter encalmado y lacustre. Oasis compartido en Madrid y Barcelona, tal vez a la espera de temporales que nunca se sabe cuándo llegarán y con qué fuerza.

El zigzag de Aragonès consiste en exhibir una inclinación hacia la CUP, como si el pase para el remate dependiera de los anticapitalistas, y a continuación chutarla a los ‘comuns’ para asegurar la jugada de la mayoría. Ya lo ensayó sin un roto en la ocasión crucial de los presupuestos. Ahora es cuestión de irla repitiendo sin temer que JxCat se canse de ser comparsa en vez de socio paritario, ya que tanto la lejanía carneriana de Puigdemont como el creciente descrédito, por impotencia, de los que todavía pian a favor de la confrontación no hacen sino afianzar la posición de los pragmáticos instalados en el Govern sin dignarse siquiera a mostrar la apariencia de un mínimo de incomodidad.