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Francia: la izquierda inexistente

Ninguno de los candidatos progresistas supera el 10% de las intenciones de voto en las encuestas

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Anne Hidalgo, candidata socialista a las elecciones presidenciales del 2022.

Anne Hidalgo, candidata socialista a las elecciones presidenciales del 2022. / THOMAS SAMSON (AFP)

A menos de cuatro meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, la izquierda se debate entre presentarse dividida u organizar una primaria entre todos los candidatos para concurrir con uno solo de ellos. Esta sería la única posibilidad de que un aspirante de izquierdas pasara a la segunda vuelta y ni eso es seguro. 

Ninguno de los candidatos de izquierda supera el 10% de las intenciones de voto en las encuestas. Según el último estudio publicado por el diario 'Le Monde' el pasado día 18, con una amplia muestra de 10.928 encuestados, los candidatos de la izquierda mejor situados son el populista Jean-Luc Mélenchon, del partido La Francia Insumisa, y el ecologista Yannick Jadot, ambos con el 8,5%. El resto no llega al 5%: la alcaldesa de París y candidata del Partido Socialista (PS), Anne Hidalgo, se queda en el 4,5%; el candidato del Partido Comunista, Fabien Roussel, obtiene un 2% y el exministro socialista Arnaud Montebourg saca un 1,5%.

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Hace cinco años la izquierda no pasó a la segunda vuelta, pero la situación no era tan catastrófica como ahora, ya que Mélenchon obtuvo un 19,58% en la primera vuelta. En 2017, de todas formas, se inició ya la debacle socialista porque su candidato, Benoît Hamon, solo cosechó un 6,36% de los votos, y eso que el aspirante ecologista se retiró en su favor.

Las causas del descalabro del PS en 2017 son diversas: era la primera elección presidencial tras el fracaso de la presidencia de François Hollande, que renunció a presentarse a la reelección, y una gran cantidad de votos fueron a parar a Emmanuel Macron ante la falta de credibilidad de Hamon, el candidato socialista del ala izquierda del partido, que fue elegido por sorpresa en una primaria en la que derrotó, entre otros, a Manuel Valls.

¿Pero cómo se explica el actual desamparo de una izquierda prácticamente inexistente, cuando Macron ha practicado una política más bien de centroderecha y ha podido dejar libre un espacio a su izquierda? El sondeo citado demuestra que el electorado percibe al actual presidente como de centroderecha, contra sus promesas iniciales de hacer una política ni de derechas ni de izquierdas o, mejor, de derechas y de izquierdas a la vez. Esa percepción de Macron como un candidato de centroderecha se comprueba en dos datos: el 44% de los votantes en primera opción de la candidata de Los Republicanos (derecha), Valérie Pécresse, votarían al actual presidente como segunda opción, mientras que un 50% de los que piensan votar a Macron lo haría por Pécresse como segunda opción, frente a solo un 12% que optaría por el ecologista Jadot y un 11% por la socialista Hidalgo.

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La desaparición de la izquierda socialista se debe también a la falta de ideas y de organización de un partido que solo mantiene su fuerza en las alcaldías, también disminuida en beneficio de los ecologistas. Otra razón de la debilidad de toda la izquierda reside en la brutal derechización de la sociedad francesa, con una extrema derecha que cuenta con dos candidatos, Marine Le Pen y Éric Zemmour, que suman en los sondeos casi un tercio del electorado (29%, con un empate de 14,5% para cada uno), más que toda la izquierda junta. Hace cinco años, en diciembre de 2016, Marine Le Pen sumaba entre el 24% y el 25%. Finalmente, en la segunda vuelta obtuvo un 33,9%, frente al 66,1% de Macron.

Ante ese desolador panorama, Hidalgo propuso el 8 de diciembre la celebración de una primaria de la izquierda para elegir un candidato único, idea que fue rechazada inmediatamente por los ecologistas, los comunistas y La Francia Insumisa. Únicamente el insignificante Montebourg apoyó la iniciativa. Paralelamente, un grupo de ciudadanos ha recogido 300.000 firmas para organizar una “primaria popular” en la izquierda, que suscita recelos en algunos partidos. Y para acabar de crear más confusión, la prestigiosa exministra de Justicia socialista, Christiane Taubira, ha anunciado que se está planteando presentarse a la elección presidencial. Pero las diferencias en toda la izquierda, y especialmente entre Hidalgo y Mélenchon, son tan grandes que lo más seguro es que no haya unidad, que todos se presenten por separado y que sean eliminados en la primera vuelta del 10 de abril.