Palabras que faltan Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

El nombre determina la cosa

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El nombre determina la cosa

Estos días estamos en plena lluvia de ideas con dos compañeros con los que compartiré un proyecto comunicativo en breve. Sabemos qué queremos hacer y esperamos saber cómo... pero está siendo insospechadamente difícil y también estimulante buscar un nombre, un título. Debemos amasar las palabras con escucha y con verdad, y los títulos, hacer diana en los conceptos. El calendario nos acompaña. Estamos en un tiempo de reflexión. Es inevitable llegar al final del año y sentir el peso de los 365 días para hacer... ¿qué?

¿Cuántas polémicas absurdas por minuto podemos aguantar? Del tió a la tiona y del bastón a los palos. Cuesta no dejarse arrastrar por teorías conspirativas de cortinas de humo para distraernos de las cosas importantes o graves sobre las que no podemos o no quieren que intervengamos.

Estoy cansada. Cansada de no tener suficiente oxígeno para nadar en apnea bajo el agua y emerger unos metros más allá, fuera del cercado de las redes en las que se nos permite movernos.

Estoy harta de trampas dialécticas cada vez más excluyentes.

Estoy decepcionada de mí misma, de mis silencios.

Estoy faltada de un tiempo para no hacer nada. ¿Cuándo pensamos?

Busco palabras y no las encuentro y me desespera porque si no podemos apalabrar el mundo no podemos entenderlo.

Estoy harta de confusiones intencionadas, de la infantilización y la idiotización, a menudo mezcladas, de la comunicación, de la publicidad, en la construcción del relato en comunidad.

Estoy cansada de juegos de manos, de juegos de palabras.

Estoy escandalizada con lo que somos capaces de hacer y hacer ver que no vemos. ¿Puede haber otras fronteras que las que separan la vida y la muerte? ¿La vida digna de la explotación?

Quisiera estar esperanzada, porque sin esperanza no podemos mirar hacia delante.

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Quisiera encontrar el valor de decir sí cuando es sí y no cuando es no. Y que quien tenga oídos, que escuche.

¿Cuándo llegará el verdadero solsticio, el nuevo nacimiento que esperamos? El nombre determina la cosa, y la cosa solo es cosa nuestra.

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