Cuota del catalán Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Y Netflix, temblando

En Catalunya somos mucho de boicots, pero somos tan pocos que a nadie le importan nuestros boicots, o a lo peor es que nadie se entera de ellos

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Un usuario se dispone a ver un programa en Netflix.

Un usuario se dispone a ver un programa en Netflix. / ELISENDA PONS

No sé yo si Netflix está muy preocupado porque un tal Vila llame a los catalanes a boicotearlo. Lo más probable es que en Netflix no sepan siquiera que en no sé qué rincón del mundo unos tipos vinculaban su apoyo al Gobierno a que dicha plataforma programara en no sé qué lengua. La fuerza de Catalunya es la que es, para qué vamos a engañarnos, otra cosa sería si se dieran de baja los chinos.

-Oiga, míster Netflix, que dicen los lacistas catalanes que se van a dar de baja.

-Tráigame un café y no me dé la tabarra, Romerales.

En Catalunya somos mucho de boicots, pero somos tan pocos que a nadie le importan nuestros boicots, o a lo peor es que nadie se entera de ellos. Supongo que la noticia es que esta vez quien llama al boicot, el tal Vila, es un alto cargo de la Generalitat, o sea que es el Gobierno quien insta a que no veamos Netflix. Eso es comprensible. Netflix en catalán, es decir, un poquito de catalán en Netflix, era lo único que podían esgrimir como éxito de años de ‘procés’. Si eso hubiera tirado adelante, el mensaje navideño del ‘president’ catalán habría tenido algún sentido, por fin podría hablar de hechos y no ilusiones. Ya casi lo estábamos viendo:

-Catalanes, se han marchado tropecientas empresas, hemos perdido tropecientosmil puestos de trabajo, la sociedad está dividida, somos el hazmerreír mundial, pero no ha sido en vano: Netflix va a programar un 6% en catalán.

Tal discurso, por sí solo, valía para entrar en la historia de Catalunya al lado de los más grandes héroes, y ya estaría Aragonès comprando unas alzas para dar el pego en los retratos con los que pasaría a la posteridad. Al final, ni eso. Pero nos queda el boicot, con el dueño de Netflix en su despacho, inquieto, nervioso.

-¡Ese café, Romerales!

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Como pasa con todas las movilizaciones lacistas, al final no va a darse de baja ni el tal Vila, que aquí, además de ser muy de boicots, somos muy de que lo hagan los demás primero, y yo ya veré.

En lugar de tanto boicot, si mejoraran TV-3 quizás no veríamos Netflix, pero mientras la alternativa sea el ‘FAQS’ los sábados por la noche, que no nos pidan heroicidades. Antes me trago ‘Cine de barrio’.