Barça Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

La lección de Florentino

Laporta debería tomar nota del quehacer de su íntimo Florentino Pérez. El presidente blanco aplica su metodología sin contemplaciones en el fútbol. Los aún recientes casos de Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos dan buena fe de ello

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Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.

Si no media la Moreneta, el Barça va a ser fulminado de la Champions. El verdugo parecerá que es el todopoderoso Bayern de Lewandowski. Y para nada. El Barça perdió la eliminatoria cuando fue incapaz de vencer a un modesto Benfica. Nada que ver con ese Benfica que privó al Barça de su primera Copa de Europa. Aquello fue un accidente de la historia de un Barça que parecía azotado por el infortunio.

Lo de ahora nos lo hemos ganado a pulso. El Barça se aferró a glorias vespertinas, a un sentimentalismo que nadie en su sano juicio se permitiría en la gestión de su empresa. Lo sangrante es que no hay directiva que responda por la clamorosa gestión económica que se ha concretado no solo en el derroche de millones en fichajes inexplicables. También en la debacle deportiva, luego de haber conquistado el mundo con un fútbol que embelesaba a propios y extraños.

La descarnada decadencia ha emergido un año tras otro en la Champions. A cuál peor, con perecedera solución de continuidad. Luis Enrique, con su alucinante triplete en la temporada 2014-15, cambió el destino de Bartomeu y le dio la presidencia cuando pocos meses atrás hubiera sido impensable. Fue, sin duda, el canto del cisne de un proyecto que ya daba síntomas de languidecer.

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Lo de Liverpool –y ya íbamos tarde- hubiera sido merecedor de borrón y cuenta nueva. Pero no se atrevieron. Hay que aprender a saberse desprender. Y en eso el Barça, agarrado a un sentimentalismo tan tierno como nocivo, demostró una capacidad innata para inmolarse. Y seguimos en las mismas. Si Messi no decide largarse, nos lo tragamos a lo Puskas cuarentón.

Laporta, que es pragmático como dirigente de club, debería tomar nota del quehacer de su íntimo Florentino Pérez. El presidente blanco es un as de los negocios. Y aplica su metodología sin contemplaciones en el fútbol. Los aún recientes casos de Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos dan buena fe (y cuenta) de ello. Así obran los que asumen el mando. Lo otro, es un queda bien que lejos de compromiso alguno nos ha llevado, de cabeza, a lo que hay, que igual ni da para estar en la próxima edición de la Champions