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Barcelona puede y debe

Compartamos el objetivo de consolidarla como una de las mejores ciudades del mundo para el desarrollo del talento y la actividad económica

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La pandemia ha acelarado la digitalización de las empresas.

La pandemia ha acelarado la digitalización de las empresas. / Pixabay

Lo que se inició como una crisis sanitaria ha derivado en una crisis de complejidad sin precedentes, más allá de lo que cualquiera podía prever. Si en algo estamos todos de acuerdo es que el inicio de la pandemia marca un punto de aceleración de tendencias –impulsadas por la digitalización– que se venían percibiendo en todos y cada uno de los vectores empresariales. Y en un mercado laboral que, como ya apuntaba el World Economic Forum antes de la pandemia, necesita actualizar a más de mil millones de empleados.

Justo antes, el mundo requería cambios, pero ofrecía un cierto tiempo y confort para ir asumiéndolos de forma paulatina. Ahora, ya instalados en el después, con la vacuna, pero sin haber resuelto las incertidumbres que aún se ciernen sobre nosotros, son necesarias una mentalidad y una acción más disruptivas. 

Hablamos de digitalización pero con igual o más fuerza crece la imperiosa necesidad de la sostenibilidad, ahora que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26) ha concluido con un cierto sabor agridulce. Siglas como ESG y SDG (acrónimos de Environmental, Social & Governance y de Sustainable Development Goals) inundan nuestros correos y exigencias de reporte. En gran medida, la digitalización tiene el potencial de acelerar o desacelerar ese mundo más sostenible. Serán las personas –como ‘decision makers’– y no los robots o los algoritmos quienes harán girar el volante en un sentido u otro. La inminente llegada de los ansiados fondos para la recuperación de España (fondos Next Generation), son una oportunidad inmejorable para relanzar las políticas activas del mercado laboral que deben centrarse, entre otras cosas, en mejorar la formación y el desarrollo de nuevas capacidades profesionales. Ya es casi un lugar común afirmar que más que un plan de recuperación es una oportunidad única para salir más fuertes de la pandemia, transformando nuestra economía y creando oportunidades de trabajo.

La sociedad, el mercado y la educación para profesionales en activo es ya híbrida, pero no por su conexión ‘on-off line’ sino porque debe entrar y salir de nuestras actividades de manera constante. Así es la sociedad actual. No vale el “yo ya me formé en su día, obtuve una titulación y con eso desarrollo mi vida profesional”. Los cambios, tanto tecnológicos como sociales, nos obligan a una revisión continua. Algo que implica evolucionar las competencias dentro de un perfil (‘upskilling’) o lo que supone la adquisición de otras nuevas para poder pivotar de un puesto a otro, de una función e incluso industria a otra (‘reskilling’).

Afortunadamente, Barcelona tiene un ecosistema idóneo para la formación de profesionales y directivos de primer nivel mundial. El ‘Financial Times’ ha vuelto a ubicar nuestra ciudad, junto a París y Londres, en el podio europeo de los mejores destinos para la formación de directivos, con tres escuelas –IESE, ESADE y EADA– entre las 25 mejores.

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Barcelona tiene que dar un paso firme adelante. Ya no es –ni hay– tiempo para quejas, miradas sesgadas, prejuicios ideológicos ni de lamerse las heridas recordando viejos tiempos. La sociedad está pasando por una situación inédita y, sobre todo, muy compleja; pero no podemos desaprovechar el impulso y el reconocimiento internacional que hace tiempo que el mundo nos concede en el ámbito de la formación de negocios y fomento del emprendimiento.

Trabajemos juntos, cooperemos más, integremos nuevas opciones de formación y compartamos el objetivo de consolidar a Barcelona como una de las mejores ciudades del mundo para el desarrollo del talento y la actividad económica. Porque podemos, debemos hacerlo.

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