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Francesa de derechas

Valérie Pécresse, que ha ganado las primarias Republicanas, puede estar en la segunda vuelta de las presidenciales de 2022

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Valerie Pecresse tras ser proclamada candidata a la presidencia hoy en París.

Valerie Pecresse tras ser proclamada candidata a la presidencia hoy en París. / CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE

Desde 1965, la primera elección presidencial por sufragio universal y a dos vueltas (solo los dos primeros pasan a la final), toda la política francesa está marcada por esta elección. El gaullismo (derecha nacionalista y liberal con reparos), que gobernaba desde 1958, se afianzó con las presidencias de Pompidou y Giscard d´Estaing. Más tarde vino la larga etapa de Mitterrand y la vuelta de la derecha con Chirac y luego Sarkozy. 

Pero, durante Sarkozy (2007-2012) y el socialista Hollande (2012-2017), aumentó el malestar. Francia perdió peso y la inmigración se convirtió en un gran problema. Hollande, con Valls de primer ministro, se estrelló y en 2017 fue elegido Emmanuel Macron, ministro de Economía de Hollande que, debido al mal momento de socialistas y republicanos (derecha), supo tejer una alianza “ni de derechas ni de izquierdas”, con antiguos ministros socialistas y personalidades de la derecha.

Macron ha tenido serios problemas (los 'chalecos amarillos'), pero su balance no es malo y Francia crece (de momento) más que Alemania. En julio, la previsión era que en la segunda vuelta de las presidenciales del próximo mayo volvieran a competir Macron y Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha a la que el presidente ya derrotó en la segunda vuelta de 2017. Y que Macron tuviera su segundo mandato.

Pero las cosas pueden estar cambiando. Primero, por la sorpresa del candidato Eric Zemmour, un periodista de derecha-derecha y anti-islamista que puede restar votos a Marine Le Pen, que se ha moderado. Pero lo más nuevo es que los republicanos, hundidos en el 2017 por la corrupción de su candidato, parecen resucitar. En unas primarias de sus 100.000 militantes acaban de investir a Valérie Pécresse, atractiva política de 54 años, que pertenece a los altos cuerpos del Estado, trabajó con Chirac, fue ministra de Sarkozy y ha ganado por dos veces la presidencia de la región de París (una Ayuso con mejor currículum).

Pécresse es liberal en economía, prioriza la seguridad (sin estridencias Le Pen) y se define como dos tercios Merkel y un tercio Thatcher. Añade que “no se siente ni de derechas ni de izquierdas y por lo tanto es de derechas”. Si Valérie Pécresse, con lenguaje moderno, se consolida, puede estar en la segunda vuelta de dos maneras. Una, quedando por delante de Le Pen y Zemmour, que pueden partirse el voto de extrema derecha. Y plantar cara entonces a Macron en la segunda vuelta. Y Pécresse es más hábil que Le Pen y puede recuperar votos de orden que fueron a Macron, porque Le Pen generó miedo con su idea de salir del euro. Sería una gran final.  

Pero queda tiempo, quizás aparezcan nuevos problemas y también podría suceder, menos probable, que Macron, con escasos votantes de izquierdas en la primera vuelta -habrá candidatos como la socialista Anne Hidalgo, alcaldesa de París, o Mélenchon (Francia Insumisa) que no pasarán a la final- quedara por detrás de Valérie Pécresse y fuera eliminado. 

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Y Valerie Pécresse, una mujer moderna que no genera grandes rechazos en el electorado, podría ganar con comodidad tanto a Marine Le Pen como a Zemmour. Entonces, una mutación del viejo partido del general de Gaulle, volvería al Elíseo. Pero la primera asignatura de Pécresse será neutralizar a Eric Ciotti, su contrario superconservador, que en las primarias logró el 40% de los votos.

 Si al final Pécresse es presidenta -un milagro posible- Alemania habrá girado algo a la izquierda y Francia a la derecha. ¿Cómo afectaría a Europa un nuevo eje Pécresse-Scholz?  

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