Libertad condicional

Ayuso, Cayetana y las demás: la política son los padres

Total, que usted vota listas, personas, pero las formaciones tienen lo que se llama disciplina de partido

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La Asamblea de Madrid, el pasado 18 de noviembre.

La Asamblea de Madrid, el pasado 18 de noviembre. / Cézaro de Luca

El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y Vox ha alcanzado este martes un acuerdo para aprobar los presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2022... Hasta ahí, bien. Falta un pequeño detallito sin importancia: ambas formaciones se comprometen a no apoyar ninguna de las medidas planteadas por PSOE, Podemos y Más Madrid en la Asamblea de Madrid. Ninguna. Nada. 'Niente'.

Eso quiere decir que los 57 diputados de PSOE, Podemos y Más Madrid ya se pueden ir a su casa a fumarse un puro, porque en la Asamblea no tendrán nada que hacer, aparte de rellenar sudokus o escribir sus memorias en los despachos.

Porque, por lo visto, desde el PP y Vox creen que es absolutamente imposible que a alguno de ellos se les pudiera pasar por las mientes proponer, aunque solo fuera por una vez, de puritita carambola, y sin que sirviera de precedente, una sola medida necesaria o sensata.

Son 57 diputados en la Asamblea de Madrid. Cincuenta y siete. Iñigo Errejón gana 109.199,86 euros al año. Si calculamos que los sueldos de esos 57 diputados rondan de media en los 95.000 euros, resulta que esos 57 diputados nos salen por cinco millones y medio de euros anuales. Cinco millones y medio tirados a la basura.

Vamos a otra noticia. El PP ha abierto expediente sancionador a Cayetana Álvarez de Toledo por romper la disciplina de voto.

Álvarez de Toledo cobra 108.264,66 euros anuales y el PP cuenta con 88 diputados en el Congreso. Volvamos a hacer cuentas. Los diputados del PP nos cuestan ocho millones y medio de euros de nada. Ocho millones y medio de euros. Que no sé para qué nos los estamos gastando si bastaría con un solo diputado que votase por todos ellos.

Desafección

Pero no se crean ustedes que esto es solo cosa de las derechas. ¿Nos ponemos a hablar de las mujeres de Podemos que han sido expedientadas o directamente han tenido que abandonar el partido por no estar de acuerdo con el anteproyecto de la ley trans de Montero? ¿Hablamos de la cascada de dimisiones en Valencia? ¿O de las feministas históricas del PSOE arrastradas por el rodillo del aparato del partido cuando en el seno del Congreso Federal se les negó el voto y la palabra para defender las enmiendas presentadas? ¿De esas mujeres que vieron cómo se les denegaba el derecho a votar las enmiendas relativas al bloque del cambio del sexo registral?

Total, que usted vota listas, personas, pero el partido tiene lo que se llama disciplina de partido.

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Recuerdo que voces progresistas se me tiraron encima cuando anuncié mi intención de abstenerme en las pasadas elecciones. Esas voces que se aterran con la desafección política, esas que dicen que los desafectos somos los cómplices del fascismo, esas a los que los árboles les impiden ver el bosque... Esas que son incapaces de entender que el problema no es de los desafectos, sino de la peor generación de políticos en décadas.

Decía Madariaga que el político se debe a lo útil. Mentira gorda: se debe a la disciplina de partido. Y es cuando nos dejan tan claro y evidente que nuestro voto no sirve absolutamente para nada porque los partidos no permiten a sus representantes electos tener pensamiento propio, va a ser que yo, después de tantos años creyendo que la política tenía cierto sentido en la cultura democrática, me he despertado pensando que la política es una estafa y los reyes magos son los padres.