Apunte

Nissan y el reloj

Lo importante es lograr la solución más industrial y generosa con el empleo

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Los trabajadores de Nissan, durante el corte de la Ronda Litoral en la Zona Franca.

Los trabajadores de Nissan, durante el corte de la Ronda Litoral en la Zona Franca. / NISSAN

"No sé con quién o quiénes acabará esto, pero acabará bien". Es la afirmación de una de las partes implicadas en la reindustrialización de las instalaciones de Nissan. A la espera de la decisión del fabricante chino Great Wall Motor (GWM), que ha envuelto en la incertidumbre el futuro de la zona, que viven con inquietud lógica los 1.600 trabajadores afectados de forma directa, el tiempo transcurre de forma implacable. Las fábricas, que la compañía anunció en mayo del año pasado que cerrarían, bajarán definitivamente la persiana el próximo 31 de diciembre y es preciso encontrar una solución.

Mal hacen las administraciones en entrar en pugnas, como ha sucedido al incluirse en la alternativa a GWM -el plan B por si falla la propuesta china-- la incorporación de una empresa dedicada al mantenimiento de blindados militares, Tess Defence. El Ejecutivo catalán, representado por la Conselleria de Empresa que encabeza Roger Torrent, ha puesto el grito en el cielo.

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La idea del plan B es dar mayor protagonismo al proyecto colectivo del 'hub' de la electromovilidad, liderado por QEV Technologies, y en el que participa también el productor de motocicletas eléctricas Silence. La filtración sobre la incorporación de una compañía relacionada con el mundo militar, puesta encima de la mesa por parte del ministerio de Industria, ha supuesto una desagradable sorpresa para la Generalitat y ya se ha rechazado. Y este viernes ha entrado en escena también la inmobiliaria australiana Goodman en esta especie de subasta, con lo que podría ser la protagonista de un plan C.

Aunque la opción china sigue siendo la prioritaria, parece estar diluyéndose con el transcurso de las horas. Pronto se verá si prospera o no. El reloj avanza y hay que hallar una solución para acabar con la angustia de los trabajadores y la pérdida de industria en Catalunya. Por tanto, es mejor que haya opciones que no las haya, pero con un principio básico: priorizar la más industrial y generosa con el empleo.