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Abde y el atrevimiento

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Abde y el atrevimiento

Constatamos ante el Villarreal que Abde es un jugador la mar de divertido de ver. Cada jugada del futbolista marroquí precedía de una especie de preparativo gestual, como si se dispusiera a saltar a una pista a desplegar un número de break dance, o algo así. Solo le faltaba un foco fijo y música hip-hop. Aun así, no hay nada frívolo en este chico ligeramente encorvado de 19 años. Cada balón que le llegaba se atrevía a convertirlo en un duelo con su marcador. Ni una vez se encogió, ninguna posesión quiso que fuera un trámite insustancial. Xavi pedía atrevimiento y Abde se puso delante en el abordaje.

De su osadía nació el gol concedido a De Jong tras una exasperante espera propia de estos tiempos de VAR. De esa actitud pistolera surgieron la mayoría de las ocasiones barcelonistas hasta que cayeron de la nada los dos goles que aseguraron la victoria. Y da la sensación de que no trenzó más por el esfuerzo defensivo que le exigió Xavi. Se vació los pulmones corriendo hacia atrás. 

Muy raro de interpretar lo que planteó el técnico de Terrassa. Tanta reivindicación de la figura del extremo y le cortó el vuelo al obligarle a ejercer prácticamente de lateral. Le pasó a Abde pero también después a Dembélé, quien tardó casi 20 minutos desde su incursión en el campo a encarar a su defensor por primera vez. Castrado por el rigor táctico, no hubo ni rastro de la exuberancia del día ante el Benfica.

El factor suerte

El resultado robustece la confianza de Xavi en su partido menos convincente como director de orquesta. Volvió a sonreírle la suerte en momentos cruciales, como reconoció el propio entrenador tras el partido. Ya lo hizo ante el Benfica, a la vista de aquella flagrante ocasión desperdiciada en el último minuto por los portugueses. Su flor empieza a emerger como tema de conversación culé.

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La victoria ante el Villarreal enmascaró todos los desajustes defensivos y también la flojera rematadora de Memphis. El neerlandés se encaminaba hacia un suspenso unánime en todos los uno por uno que confecciona la prensa deportiva y se redimió con un gol fenomenal. Falló lo fácil y metió lo difícil, con el resuello al límite. Le convenía a Memphis un gol después de unas cuantas jornadas con el pie torcido.

El partido no acabó de alimentar la llama de la esperanza de cara a la Champions, que era una manera de mirar el partido de este sábado. ¿Y si hubiera estado delante Lewandowski?, cabía preguntarse. Es una bendición, en cualquier caso, que el equipo se vaya construyendo con victorias. Y se vayan descubriendo a talentos como Abde. No está claro hasta dónde llegará este chico, quizá sea flor de un día, pero de momento su juego irreverente resulta de lo más refrescante.