Urbanismo Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Ruido en los patios del Eixample

Si la calle es la jungla del asfalto, donde no hay más remedio que soportar un nivel de decibelios elevado, se debería garantizar las viviendas como refugio sonoro

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Ruido en los patios del Eixample

Jordi Otix

Los patios de vecinos deberían ser el refugio respecto a la calle feroz. Pero se están convirtiendo en ruidosa selva urbana. De remanso de paz están degenerando en plató para la juerga continua. Si te toca una escuela, el ruido va a ser solo durante el recreo, de día y entre semana. Pero si hay restaurantes y hoteles ocupando el patio, el ruido será 'non stop' día y noche, y especialmente los fines de semana y festivos. Justo cuando esperas poder descansar.

Se puso de moda con el 'boom' turístico desmedido. Luego la pandemia devolvió la paz, pero ahora la vieja anormalidad regresa. Si la calle es la jungla del asfalto, donde no hay más remedio que soportar un nivel de decibelios elevado, se debería garantizar las viviendas como refugio sonoro. Al menos, la parte interior que da al patio de vecinos, donde no se deberían poder albergar eventos comerciales ruidosos. O en todo caso como excepción, pero nunca como programación periódica incluyendo días festivos, con machacona música pachanga en vivo y gente chillando. La diversión de unos pocos no puede significar la molestia de la mayoría. El negocio de unos cuantos, no puede ser a costa del trastorno vecinal. Mucha gente se ve obligada a cerrar sus ventanas y no pueden disfrutar sus terrazas y balcones. Tienen derecho a descansar, a no ser interrumpidos constantemente.

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Según The Worldwide Hearing Index, Barcelona, por su alta densidad, está entre las 10 ciudades más ruidosas del mundo. La Agencia Europea del Medio Ambiente ya ha advertido de las graves causas de enfermedades y muerte prematura que ocasiona. Según la OMS el ruido es la segunda causa ambiental de problemas de salud, justo detrás de la contaminación atmosférica. Si Barcelona quiere dar un giro en su nuevo urbanismo social y regenerador debe cuidar y proteger al ciudadano. Los patios de vecinos deben ser cotos de silencio. El Ayuntamiento debe afrontar esta lacra con determinación y prontitud. Si no, cuando nos pidan el voto, con tanto ruido, nos haremos los sordos.