3
Se lee en minutos
Peppa Pig y el alma de Franco

Cada uno se despista como quiere o como puede. Los despistes son una expresión de humanidad, ¿quién no los ha sufrido? En ocasiones, los lapsus dicen más de nosotros que nuestros aciertos o nuestros actos premeditados. De niños, nos despistamos y no ordenamos nuestra habitación, u olvidamos (por despiste, claro) devolver el cambio de la compra en la panadería. De adultos, nos despistamos y no vamos al gimnasio, o en el trabajo convertimos el despiste en una expresión elevada de la procrastinación. Esta semana, dos líderes conservadores europeos, Boris Johnson y Pablo Casado, se han despistado según su propia inclinación y condición. A Johnson, perdidos en una intervención pública el hilo de la atención y las migas de pan de los papeles, le dio por hablar (y elogiar) a Peppa Pig. Es lo que tienen los elitistas británicos educados en Eton, que, igualitos que Papa Pig, cuando les da por rebozarse en el fango no hay quien les gane. A Casado, sin embargo, puestos a despistarse, le dio por aparecer un 20 de noviembre en una iglesia donde se celebraba una misa en honor del alma de Francisco Franco.

De todo corazón quiero creer a Casado cuando dice que todo fue un gran despiste, que fue al acto religioso por casualidad. Argumenta el líder del PP que se encontraba en Granada con motivo del Congreso del PP andaluz, que decidió ir a misa con su familia y que acudió al templo mas cercano a su hotel, a la sazón la iglesia parroquial del Sagrario, anexa a la Catedral de Granada, en cuya fachada hay una inscripción dedicada a José Antonio Primo de Rivera y donde cada 20-N se celebra una ceremonia en la que se reza por el alma de Franco y todos los Caídos Por Dios y Por España, así, sustantivos y preposiciones en mayúsculas, como Dios manda. Quiero creerlo, porque la alternativa es peor: que el líder de la oposición y del principal partido conservador de España acudiera de motu proprio a una misa parar celebrar la memoria de Franco el día de su muerte diría muy poco de él pero también de su partido y de esta España que, aunque algunos se empeñen en que parezca que de todo hace solo un par de telediarios, en realidad hace ya casi un siglo que sufrió la guerra civil.

Políticos cínicos

Noticias relacionadas

Boris Johnson, populista de una pieza, pertenece a esa estirpe de políticos cínicos que un día invitan a visitar el parque temático de Peppa Pig para simular que no sabes de lo que hablan y otro se cargan los tratados internacionales con la misma alegría con la que la familia Pig salta en los charcos de barro. Su despiste provoca una sonrisa, y hasta algo de empatía, a quién no le gusta Peppa Pig, rostro del Reino Unido más educativo y educado. Sin embargo, el despiste de Casado, incluso aunque nos creamos que fue un lapsus, nos recuerda que en nuestro parque temático particular se rezan misas por el alma de Franco, la memoria histórica sería un chiste si no fuera trágico y la Fundación Francisco Franco puede permitirse el postureo de felicitar al jefe de la oposición por asistir a la misa. En nuestro parque temático, en este SpainWorld, resulta tan creíble que Casado se despistara como que no, que realmente acudiera a la Iglesia parroquial del Sagrario a cosa hecha. 

Despiste o no, lo cierto es que más allá de algunos aspavientos, a Casado acudir a esa misa no le pasará ninguna factura. Imaginen, no sé, a un canciller alemán acudiendo por casualidad (o no) a un acto en homenaje de Hitler el aniversario de su suicidio en el búnker de Berlín. Demasiado a menudo la sociedad española también tiene unos despistes y olvidos la mar de significativos.