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Fondos europeos

El retraso en su ejecución es una de las causas de que España crezca menos que Italia y la media de la zona euro

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Nadia Calviño.

Nadia Calviño. / Efe

Las previsiones decían que España, cuya economía cayó más que la media de la zona euro en 2020, sería uno de los países que este año crecería más. Y la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, llegó a decir que en diciembre-enero recuperaríamos el PIB anterior a la crisis, el de 2019. Pero no está siendo así. Los datos de Eurostat, la oficina estadística de la UE, que ya son datos y no previsiones, dicen que la zona euro creció a finales del tercer trimestre a un ritmo anual del 3,7% mientras que España se quedó en un 2,7%, un punto por debajo de la media.

Sí, estamos creciendo un poco más que Alemania (2,5%), pero menos que Francia (3,3%) e Italia (3,8%). ¿Cuáles son las razones del preocupante retraso español? La primera, obvia, es que somos un país en el que el turismo cuenta mucho y que la reactivación del sector -que se ha acelerado en los últimos meses- está siendo muy lenta. En septiembre y octubre, el número de vuelos llegados a España procedentes de aeropuertos internacionales aumentó mucho respecto a los meses anteriores, pero todavía era un 47% y un 34% inferior a los mismos meses de 2019. Y la entrada de turistas y el gasto turístico están siendo muy superiores a los de 2020, pero solo son un poco más que la mitad de los de 2019.

Por otra parte, el clamor empresarial es que la aplicación real de los fondos europeos, que debían ser una de las grandes palancas de la recuperación, está siendo muy inferior a lo previsto. Y no tanto por la no llegada de los fondos, sino por el retraso español en ejecutarlos. Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, el acreditado servicio de estudios de las cajas de ahorros, ha calculado que de los 27.000 millones presupuestados solo están en curso de ejecución 5.700 millones, una quinta parte. 

La explicación solo puede estar en un retraso en los proyectos de las empresas o en la conocida falta de agilidad de las administraciones públicas, tanto en su relación con el sector privado como en la realización de las inversiones programadas. Torres compara el retraso español con el rápido despliegue del plan de recuperación en Italia, que está cambiando la imagen de parálisis del país y que es una de las claves de su despertar económico tras decenios de estancamiento. La economía italiana está creciendo -con un Gobierno de unión nacional presidido por Mario Draghi- a un mayor ritmo que el español (3,8% frente al 2,7% al finalizar el tercer trimestre) y la Comisión Europea prevé este año un incremento de la inversión del 15% frente a solo el 3,7% en España.

Esta lentitud burocrática en la aplicación de los fondos europeos contrasta, muy negativamente, con el éxito de la campaña de vacunación contra el coronavirus (80% de inmunizados frente al 68% en Alemania) y el buen funcionamiento de los ertes y los créditos ICO en lo más profundo de la crisis de 2020. ¿Qué está pues pasando?

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Quizás nuestro menor crecimiento se deba también al desbarajuste político originado por un Gobierno que no tiene detrás una sólida mayoría parlamentaria y por una crispada oposición de derechas que hace mucho ruido y no para de exigir, desde hace tiempo, nuevas elecciones generales. Y tampoco la larga y polémica dilación de la reforma laboral puede favorecer la inversión, aunque lo cierto es que las cifras de evolución del empleo son más positivas de lo esperado. 

Pero algo no funciona. Quizás sea una prueba que la inflación española esté en octubre en el 5,4% anual (2,5% de media) frente al 4,1% de la zona euro.