ANÁLISIS

Xavi, siempre positivo

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Xavi se lamenta de una jugada en el Barça-Espanyol en el Camp Nou.

Xavi se lamenta de una jugada en el Barça-Espanyol en el Camp Nou. / FCBARCELONA

Necesitados como estamos de brotes verdes, el primer partido de la era Xavi ha sido escrutado hasta el mínimo detalle en la búsqueda generosa de señales que nos indiquen una gran mejoría. Si los centrocampistas avanzan su posición ni que sea una baldosa, se aplaude. Otra cosa es que, si vamos al mayor y no al detalle, el equipo no puede corregir sus deficiencias en dos semanas: sigue sin tener pegada y flaquea en defensa como nos tiene acostumbrados.

El de Terrassa, que aprendió mucho de Van Gaal, quiere ser siempre positivo y está dispuesto a no dejarse llevar por esa tendencia natural al derrotismo que aparece en tiempos de crisis entre los aficionados del Barça. De hecho, su llegada ha impregnado de ilusión el Camp Nou hasta el punto de que el mismo Xavi quedó maravillado. Hiperbólicamente, incluso se atreve a decir que jamás ha visto el estadio como estuvo ante el derbi. Una afirmación chocante. Pero el positivismo tiene estas cosas. Mejor pasarse de largo que quedarse corto, debe pensar.

Desde la época de Serra Ferrer

Con permiso de Xavi, recordaremos que la última vez que el Barça se quedó fuera de Europa en la primera fase, él era un recién llegado al primer equipo que aún tenía que recibir muchas críticas antes de ser reconocido como una de las piezas claves del mejor Barça de la historia. Era la época de Serra Ferrer y el liderazgo en diferentes niveles era para Rivaldo, Puyol o Luis Enrique.

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En el Barça actual, Xavi se ha pedido ser el líder y, a diferencia de lo que le ha podido pasar a técnicos predecesores, nadie lo puede interpretar como un desafío. Sobre sus hombros recae el peso de una clasificación que hasta esta temporada se daba por descontada y que empezó a peligrar en el momento en que el Barça se descapitalizó de cracks por necesidades económicas. Mejorarán, por supuesto.

Y Xavi sabe que nadie le va a culpar de la eliminación, si llega. Pero por si acaso, mejor no tener que comprobar cuál es el nivel real de la paciencia azulgrana, tanto de aficionados como de directivos.