Apunte

Una chaqueta, un chaleco y una flor

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Xavi Hernández, en el banquillo azulgrana.

Xavi Hernández, en el banquillo azulgrana. / FCB

Tengo un amigo que siempre que tiene por delante un asunto delicado (una cita sentimental o un encuentro al azar en Tinder, una entrevista de trabajo o una conferencia con público) decide comprarse algo de ropa para estrenarla en ese momento crucial. Incluso zapatos, aunque estrenar zapatos sea más arriesgado. Es como un amuleto de la suerte: huye de lo que ya sabe, del fondo de armario, y se lanza a la aventura de vestir una nueva americana, unos calzoncillos nuevos, quizás unos pantalones. Se siente algo así como más convencido, más seguro de sí mismo. 

Por eso me fijé en cómo iba vestido Xavi Hernández en su debut. Porque es un detalle que marca tendencia. Hasta ahora lo habíamos visto con traje de bonito, con chándal de entrenamiento y con el uniforme del club. No valían las referencias a cómo se vestía de entrenador en Catar, porque no es lo mismo vestirse en el desierto que en la fría noche otoñal de Barcelona. No puedo certificar que los calzoncillos fueran de estreno, pero me atrevería a decir que la chaqueta casual, una de estas que ahora se llevan tanto, con chaleco de plumas incorporado y con capucha, sí. 

Arreglado pero informal

El conjunto, con pantalones tejanos, le daba un aire de arreglado pero informal, que es lo que supongo que pretendía el de Terrassa. De chico bueno, pero peleón. Tendremos que estar atentos a la evolución de la vestimenta, porque no hay nada peor que ver en la banda a alguien vestido como Rufete cuando entrenaba al Espanyol, con gorra y camiseta y pantalones cortos, o como a Alfred Schreuder, el segundo de Koeman que marcaba paquete en un horrendo pantalón de chándal. El entrenador ha de diferenciar el 'backstage' del escenario real y ha de definir su territorio y su manera de ser con un 'dress code' que puede ir de la elegancia británica de Gareth Southgate a la informalidad estudiada de Pep Guardiola, a quien, por cierto, todo le sigue quedando bien.

En la previa del derbi, vimos a un Jordi Pujol adormilado en el palco y, en la Llotja President Suñol, poco antes de empezar el partido, Laporta entregó a Carles Porta una camiseta del Barça que lucía el nombre de 'CRIMS', el programa que le valió el Ondas. Ustedes mismos. ¿Una casualidad? ¿Una premonición o un deseo de posar llum a la foscor, el famoso lema del periodista? 

De la oscuridad a la luz

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De la oscuridad a la luz, el encargo que asume Xavi. Sin demasiados aspavientos, aplaudiendo a sus pupilos y celebrando el gol con discreción, confraternizando y discutiendo con Busquets y Piqué (hubo momentos en que pensé que se lanzaba al césped y que dudaba en si meter a Coutinho o vestirse él de corto), Xavi enseñó el sábado la verdadera esencia azulgrana. 

El famoso ADN, que no consiste en tocar y atacar y presionar, que no tiene que ver con el dilema entre tener sistema o disponer de futbolistas que lo entiendan, sino en tener la flor dónde ustedes ya saben. Y, por lo visto, la tiene.