Apunte

Reforma laboral 'ma non tropo'

Lo más probable es que esta obra musical lleve al final el sello de la moderación

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La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, reunida semi presencialmente con los líderes patronales y sindicales.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, reunida semi presencialmente con los líderes patronales y sindicales. / Ministerio de Trabajo

Lo decíamos hace meses: la reforma laboral (una vez superada en parte la polémica semántica de "derogación, actualización, modernización...), iba a ser una de las mayores chinas en el zapato de la coalición de Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. Como hemos visto en las últimas semanas no es la única. Y más que surgirán a medida que se acerquen periodos electorales.

El escollo de la temporalidad es probable que se supere. Esa es una reclamación de Bruselas, que atañe tanto al Gobierno, como a los sindicatos y la patronal. Además de la limitación en función del tamaño de la empresa, en vez de un tope general como se había planteado inicialmente, la creación de un contrato con un máximo de tres meses supone un guiño a la CEOE de Antonio Garamendi.

Para que la reforma sea 'vendible' deben participar sindicatos y patronal. Y eso supondrá rebajar postulados por un lado; y aumentarlos, por el otro de cara a lograr acuerdos. No sería raro que la reforma, finalmente, vaya en más de un paquete, con acuerdos tripartitos para determinadas materias y bipartitos en otras.

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En todo caso es como cuadrar el círculo. A los líderes de CCOO, Unai Sordo; y de UGT, Josep Maria Álvarez, les puede parecer una reforma tímida y a los patronos, excesiva. La virtud está en el medio. Y ese es el reto del Gobierno que, a su vez, tiene dos almas: la de la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño; y la de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Y en el trasfondo, el desembolso de fondos 'Next Generation', algo de lo que todos son conscientes. Quizás por eso nadie ha dado un portazo y sigue el diálogo social en este ámbito, a diferencia de lo sucedido con las pensiones o el salario mínimo. Lo más seguro es que impere la cordura (más nos vale) y que la partitura definitiva de esta obra musical lleve un sello de moderación (se ha desterrado del discurso el verbo derogar), que permita a todos vender el producto a su auditorio. Y que sea una reforma laboral 'ma non tropo'. O traducido: reforma laboral, pero sin pasarse