Rifirrafe mediático Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

La oración fúnebre para Sánchez puede esperar

El miedo compartido a asumir el fracaso de la coalición PSOE-Unidas Podemos es el cemento de la continuidad de la misma

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Las vicepresidentas Yolanda Díaz y Nadia Calviño

Las vicepresidentas Yolanda Díaz y Nadia Calviño / Eduardo Parra / Europa Press

Las impetuosas turbulencias de la coalición PSOE-Unidas Podemos podrían hacer pensar que había llegado el momento de preparar una oración fúnebre para el Gobierno más progresista de la historia. Sin embargo, los consultados sobre la supuesta inevitabilidad de la ruptura respondían casi al unísono, “noooo, sería una irresponsabilidad histórica”. El miedo compartido a asumir el fracaso de la coalición es el cemento de la continuidad de la misma. No es poca cosa, pero tampoco es demasiado estimulante como proyecto de futuro.

La oración fúnebre para glosar los avances sociales del Gobierno Sánchez deberá pues esperar, así como la celebración de los agoreros. Al menos hasta las proximidades del final de legislatura, cuando las tensiones electoralistas amenacen la continuidad de la coalición con mucha más fuerza que las diferencias sobre la reforma laboral, la ley de la vivienda o el incidente por la retirada del acta al diputado Alberto Rodríguez. 

La frivolidad con la que se lanzan los propios interesados a sobredimensionar públicamente las disputas sobre materias sensibles es escalofriante. Dado que, parece ser, todos tienen interiorizada la conciencia de responsabilidad que les impide romper, es de suponer que el único objetivo del rifirrafe mediático es el de asegurarse una interpretación favorable a la resolución del choque, en términos de mejora de posiciones internas en el gobierno o de mensaje de firmeza a los respectivos partidos.

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