PARTIDO EN ARABIA SAUDÍ

Al 'soci' no se le puede engañar (más)

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Aprobación por amplia mayoría de la financiación del Espai Barça propuesto por la junta de Joan Laporta durante la reanudación de la Asamblea  del FC Barcelona

Aprobación por amplia mayoría de la financiación del Espai Barça propuesto por la junta de Joan Laporta durante la reanudación de la Asamblea  del FC Barcelona / Jordi Cotrina

Es evidente que es más fácil ganar unas elecciones que gobernar. El caso de Joan Laporta es, en ese sentido, el más transparente. Ganó con una lona y el carisma de haberlo hecho antes, pero, un montón de meses después (desde luego pasamos los 100 días de rigor), ni hay plan A, ni B, ni C. Simplemente, no hay plan, nunca lo hubo.

Nadie dijo que sería sencillo. Perdón, sí, ellos sí lo dijeron. “Votarme, que es la única posibilidad de que Leo Messi siga”. “Perder sí tendrá consecuencias”. “Confiad en nosotros, sabemos qué debemos hacer y lo haremos”. Y así una retahíla de incumplimientos, propuestas y desmentidos. Y no me refiero, no, a eso de que los periodistas cobraban del Barça, desmentido. O a que los miembros del ‘staff’ de las peñas también cobraban del club, desmentido.

Pura improvisación

No, no, me refiero a que a Messi se lo sacaron de encima e igual algún día Leo habla y señala a Laporta, lo que ya sería el colmo. Me refiero a que no querían a Ronald Koeman y ahí sigue. No querían a Goldman Sachs, ¿verdad señora Elena Fort? y ya hemos firmado (o casi). Que nos reímos del acuerdo con CVC y estamos pidiéndole a Javier Tebas que prepare los papeles. Íbamos a jugar en el Johan Cruyff y ya no vamos. Íbamos a someter a votación el acuerdo con la Superliga y aún no lo hemos hecho.

Todo, menos esas botellas de vino a 350 euros cada una en la comida del ‘stage’ de Alemania de un derrochador vicepresidente, parece fruto de la improvisación o, como poco, del trilerismo, por más 'alemán', serio, ‘Steve Jobs’ y magistral que sea el CEO, Ferran Reverter.

No hago más que pensar en esos socios que, el sábado, intervinieron, de forma locuaz, sensata y muy emocionados antes de la votación de la modificación del artículo 4 de los Estatutos, ese que dice que el club hará “un reconocimiento expreso a favor de los principios básicos y elementales de los seres humanos, contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promoviendo y velando por su protección”. Y también remarca que “el Barça en sus actuaciones, tanto de carácter público como privado, velará por la igualdad de los derechos y la dignidad de todas las personas”.

Viaje a Riad

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Pues bien, señores, solo 48 horas después de votar el reforzamiento de ese posicionamiento, sincero en la platea, más que dudoso en el estrado, el Barça acaba de anunciar que jugará un partido de homenaje a Diego Armando Maradona…en Riad, Arabia Saudí, el país que todas las entidades internacionales, desde Amnistía Internacional hasta el Observatorio de Derechos Humanos, denuncian “por utilizar la ley antiterrorista para reprimir la libertad de expresión de cualquier persona que defiende los derechos humanos”.

Repito, 48 horas después de aprobar en asamblea la reforma de ese artículo y habiendo escuchado a varios socios sentirse orgullosos de ese enunciado, el Barça se va a jugar a Arabia Saudí. Y aquí a todo el mundo le parece bien, empezando por Laporta y terminando por Reverter. No hablo de dinero (de momento), hablo de respetar los Estatutos, recién reformados. Es posible que los socios del Barça no lo sepan, pero ya son una sociedad anónima. Manda el dinero.