Gobierno Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Método Sánchez de supervivencia

Se basa en un principio elemental: quedarse con el centro del tablero, una vez que el PP de Casado se ha lanzado a los brazos de VOX y Ciudadanos es en la práctica un partido extraparlamentario

3
Se lee en minutos
Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez. / EUROPA PRESS / ANDRÉS RODRÍGUEZ

Interpretar a Pedro Sánchez es una ciencia compleja que requiere mucha paciencia. Algunas de sus enigmáticas decisiones encuentra explicaciones sólidas al cabo de semanas, o incluso meses, y su arte consiste precisamente en que sus críticos lo entiendan en diferido, cuando ya es demasiado tarde. Cuando en julio cesó por sorpresa a sus tres personas de confianza (Carmen Calvo, Iván Redondo y José Luis Ábalos), nos preguntábamos cuál era la motivación de un 'guillotinazo' tan salvaje y despiadado, justamente a las tres figuras clave que le habían catapultado a la presidencia. Pasados unos días supimos que el nuevo ministro de la presidencia sería Félix Bolaños, del aparato del partido, y las sospechas de que Pedro Sánchez hacía un giro hacia el PSOE se confirmaron en el congreso reciente de su partido en Valencia, con el calculado abrazo a Felipe González. Tres meses después pudimos corroborar que el presidente vuelve al redil del aparato que un día lo expulsó y ahora no tiene más remedio que aceptarlo. El abrazo al oso Felipe tiene causas pero también consecuencias, y se entiende todavía mejor una semana después, con las prisas de Batet por retirar el acta a Alberto Rodríguez cuando nada, ni siquiera el acta del Supremo, la obligaba a ello: es inevitable enlazar las referencias rabiosas de Felipe a Pablo Iglesias en su discurso de Valencia con la ejecución sumaria de Rodríguez. Como es imposible desligar estas tensiones de la guerra entre PSOE y Podemos, quizás el origen de todo, que libran ahora mismo en directo las vicepresidentas Yolanda Díaz y Nadia Calviño por la reforma laboral, en el cuerpo a cuerpo definitivo que puede marcar las próximas elecciones.

Noticias relacionadas

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Podemos intenta ser fiel a si mismo protegiendo a los trabajadores, mientras el ala dura del PSOE intenta protegerse a sí misma mirando de reojo a los consejos de administración, donde duermen muchos de sus dinosaurios. En medio de estas aguas rápidas, Pedro Sánchez practica un curioso rafting en el que evita siempre la caída con el método del palo y la zanahoria: cuando un Podemos enfurecido por el cese exprés ordenado por Batet parece que amenaza definitivamente la integridad de la coalición, el presidente recupera la ley de la vivienda para lograr la imposible cuadratura entre los derechos sociales y las presiones de Bruselas. Lo mismo sucede con los presupuestos, donde las crecientes irritaciones de Esquerra y de su siempre fiel PNV serán previsiblemente compensadas en el último momento con alguna extraña maniobra. El método Pedro Sánchez de supervivencia se basa en un principio elemental: quedarse con el centro del tablero, una vez que el PP de Casado se ha lanzado a los brazos de VOX y Ciudadanos es en la práctica un partido extraparlamentario. Porque Sánchez tiene el don de hacerse imprescindible para aquellos que no le soportan, que llegan a la desagradable conclusión que no pueden pactar con nadie más. Porque, ¿qué otra opción mínimamente tangible tienen Podemos, Esquerra o el PNV, si no es pactar con Sánchez? Sea por mantenerse en el poder, por salvar la apuesta por la mesa de diálogo o por sacar algún rédito, todos tienen que pasar finalmente por el único aro que queda en la política española, en la que la única alternativa es la de Aznar riéndose de los indígenas americanos por debajo de su bigote. El mismísimo Felipe, desesperado ante su geografía variable, ha entendido que no puede hacer nada más que abrazarse a Sánchez, aunque no lo soporte. Cierto, todo suena a puro y descarnado tacticismo. Pero ahí está Pedro, vivito y coleando, rodeado de muertos.