Apunte

Un pulso al planeta

Los líderes mundiales tienen dos citas los próximos días donde tratarán dos de los mayores riesgos que tiene en la actualidad el mundo: la falta de vacunas en algunos países y el cambio climático

2
Se lee en minutos
El guía turístico de Kenia, Daniel Ole Kissipan, recibe la vacuna de AstraZeneca/Oxford el pasado mes de abril.

El guía turístico de Kenia, Daniel Ole Kissipan, recibe la vacuna de AstraZeneca/Oxford el pasado mes de abril. / MONICAH MWANGI / REUTERS

¿Estamos preparados para hacer frente a las grandes amenazas? La cuestión no es banal, dos de los riesgos mayores que tiene el planeta van a centrar las reuniones de líderes mundiales en los próximos días. A mitad de esta semana, en Roma, los países del G-20 deben corregir el fiasco de la falta de vacunas del covid en medio mundo y el sábado, en la ciudad escocesa de Glasgow, empieza la cumbre para evitar que el calentamiento derive en consecuencias irreversibles para el planeta. En el horizonte nada es más urgente que empezar a controlar estas dos crisis y sin embargo el margen para que nada avance, no es menor.

De la cumbre en Italia depende que el ritmo desesperante, por el que más de la mitad del planeta espera la vacuna, se acelere. No es fácil, no se pueden producir vacunas para todos los habitantes cada año, y mientras aquí ya estamos alcanzado cifras de hasta el 80% de cobertura, en los países de rentas más bajas donde se concentra más de la mitad de la población mundial, hasta la fecha solo han llegado dosis para cubrir a menos del 5% de su población

Los compromisos no son suficientes, van lentos y con la idea de generalizar la tercera dosis a la población en nuestros países, -sin evidencia todavía del beneficio real-, el riesgo de seguir manteniendo a buena parte del mundo sin un solo pinchazo afecta a nuestra seguridad. 

Amenzante y agazapado

Las posibles mutaciones vendrán de ahí y la pandemia podrá seguir su recorrido, siempre amenazante y agazapada para generar olas más virulentas aquí. 

Los líderes del G-20 en Roma no deben confundir solidaridad con pragmatismo y tener visión para hacer frente a algo que ya sabemos todos, que una pandemia no la paramos en un país hasta que no la controlemos en todos.

En la otra cumbre, la del COP-26 en la ciudad de Glasgow, el reto es todavía mayor: hay que conseguir frenar el calentamiento global para no llegar a un escenario de consecuencias imprevisibles e irreversibles.

El problema es que, aunque ya no haya nadie que niegue los efectos perversos de superar en 1,5° la temperatura de la época pre-industrial, ni todos sienten la misma urgencia, ni todos apuestan por un compromiso compartido

Por si fuera poco, el Gobierno británico del primer ministro Boris Johnson, encargado de liderar esta cumbre que debería ser la gran puesta en escena de la diplomacia del Reino Unido tras el Brexit, ha trasladado el caos que se intuye en el país a las relaciones externas. Ni China, ni Rusia, dos de los cuatro países que más contaminan del mundo, acudirán con sus máximos mandatarios. 

Texto menor

Noticias relacionadas

Las filtraciones de los movimientos para frenar un compromiso real no acaban ahí, las intenciones de otros países como Japón, Australia o Arabia Saudí revelan presiones enormes para formular un texto menor, que evite un acuerdo sólido y baje las expectativas del Panel Internacional del Cambio Climático, que requiere una acción contundente y acelerada en todos los niveles políticos. 

Con una sociedad tan concienciada para el cambio, sería un fracaso que la salud de las personas y la del planeta siga las pulsiones de quienes quieren echarle un pulso.