Relevo en la alcaldía Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Badalona y su inestabilidad

La cuarta ciudad de Catalunya parece que pronto tendrá su cuarto alcalde en tres años y medio. Algo que no ayuda a proyectar su futuro

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Reunión de los grupos d ela oposición de Badalona el pasado martes 19 de octubre para negociar la moción de censura a Albiol.

Reunión de los grupos d ela oposición de Badalona el pasado martes 19 de octubre para negociar la moción de censura a Albiol. / Àlex Rebollo

Si no hay sorpresas de última hora, Badalona tendrá muy pronto un nuevo alcalde, el socialista Rubén Guijarro. El cuarto en tan solo tres años y medio. PSC, Guanyem, ERC, Comuns y JxCat ya han decidido sumar sus votos, aunque aún es una incógnita cuántos de ellos (la plataforma próxima a la CUP ya se ha descolgado) participarán en el nuevo equipo de Gobierno. El relevo al frente de la alcaldía puede verse como la consecuencia directa de la aún no aclarada relación de García Albiol con las actividades desveladas en los 'Papeles de Pandora'. O más bien como la inevitable culminación, en diferido, del pacto que en 2020 descarriló y volvía a ser posible, en cuanto surgiese la oportunidad, a partir del momento en que la exalcaldesa Dolors Sabater abandonó la política local.

Xavier García Albiol ha sido el candidato más votado en las tres últimas elecciones municipales en Badalona (2011, 2015 y 2019) gracias a una política de presencia personal del aún alcalde en los barrios, a un discurso que asociaba inmigración y delincuencia -que ha dejado sin espacio político a Vox en su ciudad- y también a los constantes enfrentamientos en el tejido político de la ciudad, que se remontan a las enconadas divisiones en la federación local del PSC que ya facilitaron, junto a la abstención de CiU, su victoria en 2011, y han tenido continuidad en las que hicieron posible que Albiol brindase la alcaldía a los socialistas, enfrentados a Sabater, en 2018, y que la consiguiera él en 2020 gracias al rechazo de Sabater a sumarse a un acuerdo ya cerrado con PSC, ERC y Comuns tras la traumática dimisión del socialista Álex Pastor. Pero aunque a menudo ha discutido la legitimidad de los acuerdos que le dejaron sin la alcaldía en 2015, en 2019 y -parece- ahora, tampoco se debe olvidar que en cada caso el resto de fuerzas políticas de la ciudad sumaron la mayoría de votos tras comprometerse explícitamente a evitar su retorno a la alcaldía (en el actual plenario, 16 concejales frente a los 11 del PP). 

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Es difícil desligar la inestabilidad política de la ciudad con su evolución urbana en las últimas dos décadas. Badalona está muy lejos de completar el que debía ser su gran proyecto, la remodelación de la fachada litoral, y no ha conseguido que otras iniciativas (la Ciutat del Bàsquet, el nonato museo del cómic, su patrimonio romano) desplegaran su potencial. Tampoco parece (y eso explica en parte tanto el polarizado mapa electoral como las dificultades para hallar consensos políticos) que haya encontrado la forma de tender puentes entre las muy contrastadas realidades del centro histórico y del resto de barrios. También ha perdido Badalona, aunque sea anecdótico, la condición de tercera ciudad de Catalunya en beneficio de Terrassa. 

Con todo, Badalona tiene aún en la remodelación de sus barrios y de la autopista que la divide, en el remate de su frente marítimo o en los proyectos que se pueden desarrollar en torno al campus de Can Ruti motivos para mirar hacia el futuro. Cada uno de los alcaldes que se han sucedido en el sillón consistorial de la plaza de la Vila han intentado hacerlo. Ninguno ha tenido demasiado tiempo para lograrlo (en lo que va de siglo, solo Maite Arqué y Xavier García Albiol han conseguido terminar un mandato). Los partidos de izquierdas de Badalona deberían ver ahora su reconquista del Gobierno municipal como una oportunidad para acordar iniciativas y estrategias a largo plazo y neutralizar rencores y recelos, que les permita presentar ante los electores una alternativa a un García Albiol convencido de que en las elecciones de mayo de 2023 los vecinos volverán a darle su confianza. Algo en absoluto descartable si quienes han acabado sumando sus votos en esta nueva moción de censura reinciden de nuevo en sus querellas internas.